Pañuelos, lluvia, religión y feminismo: cómo se vivió el debate del aborto según el ojo sanjuanino

No hubo rincón de la Capital donde el tema no haya sido protagonista. La discusión que generó otra grieta social. Por Natalia Caballero.
jueves, 09 de agosto de 2018 · 07:00

Será casualidad o el destino. Pero los días más intensos de la historia argentina han estado protagonizados por la lluvia. Las pequeñas gotas de agua se deslizaban por los rostros de millones de
manifestantes, a favor y en contra de la despenalización y la gratuidad del aborto. Desde todos los rincones del país, los argentinos llegaron a la Capital. Nadie quiso quedarse al margen del debate, que tuvo a la Cámara de Senadores como epicentro de una jornada histórica, en donde el no al proyecto ganó. Independientemente del resultado en el Congreso, el debate fue el actor principal de esta película que lejos de tener un capítulo final parece haber generado una ola de temas que se ponen bajo el foco de la opinión pública. 

La plaza del Congreso dividió a los manifestantes. Cuadras antes de llegar al emblemático edificio legislativo, vendedores de pañuelos de color celeste y verde seducían a los manifestantes. Pero los pañuelos no fue la única mercadotecnia que se vendía como pan caliente. También se podían conseguir tazas, aros, pins y hasta pilotos con estampas provida y en contra del aborto clandestino. Los vendedores tenían carteles que los identificaban y hasta los coquetos cafés del microcentro porteño tenían pañuelos o mensajes a favor de alguna de las premisas. 

Los manifestantes verdes coparon avenida de Mayo y las calles aledañas. Se pudieron ver carpas de todos los tamaños, en donde organizaciones no gubernamentales informaban sobre el proyecto y hasta daban alimentos y agua para quien lo necesitara. Lo mismo pasó en la zona asignada para los celestes. Es que esta vez los movimientos se prepararon más y decidieron llevar todo lo necesario para evitar personas descompensadas (en el debate en Diputados más de 1.000 personas tuvieron que ser asistidas). 

En las manifestaciones de ambos bandos hubo música. Desde rock, cumbia latinoamericana hasta tango. Se armaron performances artísticas y se contaron historias en primera persona. El movimiento provida contó con más manifestantes de las provincias. En su mayoría se movilizaron en colectivos. De San Juan hubo más de 150 personas entre fieles religiosos hasta abogados por la vida. De la ola verde, llegaron sanjuaninos pero de forma individual, no organizada. 

A las 14, cuando el debate ya había empezado, la gente había copado el Congreso y los alrededores. En todos lados, el tema era la despenalización o no. Pero también se abrieron otras ventanas. El tema
de la educación sexual, las leyes de adopción y el acompañamiento a la mujer embarazada fueron temáticas que se rediscutirán gracias a este debate. Ver el debate como una oportunidad es el gran desafío. 

Hubo desde misas en vivo, íconos religiosos hasta reparto de volantes
y maquillaje verde. Todos de algún modo se expresaron. Lamentablemente
tuvo que ponerse una valla para que los manifestantes no entraran en
discrepancia. A esta cronista le tocó ver un chispazo entre
manifestantes de una y otra tendencia. Se insultaron. A pesar del mal
momento, hubo algo que rescatar. Los compañeros de quienes se
agredieron ayudaron a los involucrados a bajar los decibeles y
terminar así antes de que la situación pasara a mayores. 


Durante la tarde, el debate siguió en las calles y en el recinto. Hubo
cierto momento en el que muchos de los manifestantes se fueron a otros
sitios a tomar la merienda. Todos los cafés y restaurantes de las
zonas aledañas al Congreso estaban repletos. Había que hacer cola para
poder ingresar. 

En la noche se volvió a encender la calle. Nuevamente las principales
arterias de la Capital se llenaron de una marea celeste y verde, que
gritó de forma incensante sus ideas. LLamó la atención la enorme
cantidad de jóvenes que sentó posición. Ellos fueron los protagonistas
de las calles. Son ellos la semilla que germinará en el tratamiento de
nuevas temáticas sociales que importan, que no fueron abordadas
durante años y que tras años de espera, bregan y explotan por ser
charladas y debatidas con argumentos.