Cerca de las ocho de la noche, Soledad Angélica Gómez salió de su domicilio sobre la calle Bacacay junto a su hija de 10 años. En el departamento quedó su marido, encargado del edificio y con quien habría tenido una discusión. También estaban sus otros dos hijos.
Luego de doblar por la calle Terrada, la mujer buscó el lugar más oscuro de la cuadra y allí degolló a la nena de 10 años entre dos autos que estaban estacionados. Luego se acercó a un container, agarró un cartón volvió sobre su hija que agonizaba y la tapó.
Acto seguido, cruzó las vías por Terrada y fue interceptada en Yerbal y Condarco por policías de la ciudad, alertados ya del brutal crimen.
Sin oponer resistencia, la mujer que estaría bajo tratamiento psiquiátrico, fue reducida y llevada hacia la Comisaría 50. Entre sus pertenencias, se encontró el documento de la menor y el arma homicida: un cuchillo de caza.
Mientras la mujer era detenida, la nena estaba siendo atendida por un vecino, dueño de uno de los autos entre los que se la encontró, y por un efectivo que intentó parar la hemorragia por el profundo corte que tenía en el cuello. La menor, seguía con vida.








El arma homicida