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martes 14 de abril de 2026

Indignante

Denuncia que un cura mendocino le negó la comunión a su hija con síndrome de Down

Los habitantes de Malargüe hicieron un cacerolazo frente a la iglesia a modo de protesta.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Una mujer denunció que en una iglesia católica de Malargüe, Mendoza, no le permitieron tomar la comunión a su hija con síndrome de Down lo que generó una gran indignación entre los habitantes de la ciudad, que se movilizaron e hicieron un cacerolazo en modo de protesta.

Raquel Martínez, madre de María Fernanda, contó que su hija fue durante dos años a catecismo a la escuela Rufino Ortega y durante tres meses a una catequista particular.

La fecha para la comunión estaba pautada para el 8 de diciembre pero según contó la mujer, anoche se comunicaron telefónicamente con ella desde la iglesia Nuestra Señora del Rosario: “Me llamó el padre Luis y me dijo que Fernanda no estaba con las condiciones necesarias para hacer la comunión”, dijo Raquel Martínez al sitio Los Andes.

“Nos ha invadido un dolor enorme y mucha pena por ella, porque yo quisiera que ustedes vieran la ilusión que ella tenía de hacer su primera comunión, teniendo su vestido blanco, zapatos, suvenir y tarjetitas todo preparado para que llegara ese día. Habiendo invitado a sus abuelos, tíos, primos y amigos para que compartieran con ella ese día tan esperado”, dijo Martínez.

Y agregó: “¿Cómo debo llamar a esta asquerosa actitud? ¡Curas repugnantes! ¡Qué hablan en nombre de Dios? Basuras. Deben ser los seres más repudiables por la Sociedad! ¿No es que somos todos iguales ante los ojos de Dios? ¿Qué quiere señor? ¿Que una niña con 11 años y con síndrome de Down le lea una lectura, le rece sin equivocarse el pésame un padre nuestro? No se da cuenta el daño que ha hecho”.

Además, la mujer aseguró que van a llegar hasta “las últimas consecuencias”: “Nadie se burla de mi hija y menos ustedes curas insensibles, porquerías de personas. Después se quejan porque la sociedad los critica, pero si deberían echarlos de todos lados en donde pongan en su boca la palabra de Dios. Tendría tantas cosas para decir, pero por respeto me guardo todos los insultos que debería decirles. ¡Me dan asco!”.

“Mi hija va a baile, ha ido patín, a danza, a la pileta, va a cuarto grado en la escuela Rufino Ortega, en todos lados me la han aceptado, en todos a ella me la han cuidado y en donde más necesitaba que me la cuidaran es en la casa de Dios y es allí donde peor me la han tratado. A mi hija con síndrome de down le negaron entrar a la casa de Dios”, concluyó Martínez.

(Fuente: Telefe Noticias) 

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