Hay un momento en Infamous: First Light en el que la protagonista, convertida en luz, trepa por una pared en total oscuridad. Ese es el momento en el que pude apreciar el hype alrededor de la PS4 Pro en toda su plenitud.
PS4 Pro es la más potente, pero puede que no te des cuenta
El personaje es una nube de partículas luminosas. Gracias al HDR, pude darme cuenta de ello y ver cada partícula luminosa y el suave brillo que proyecta cada una sobre la pared de ladrillo rojo. Normalmente es un simplemente una nube bulbosa de luz, pero el alto rango dinámico proporciona detalles justo en los momentos de extrema luminosidad o extrema oscuridad. Estoy viendo el siguiente paso en el mundo de los videojuegos, y es extraordinario.
Infamous: First Light es solo uno de los primeros juegos que saca provecho a lo que la PS4 Pro puede hacer. La nueva consola de Sony tiene un interior mucho más potente que el de la PS4 original, y los desarrolladores pueden aprovechar esa potencia como si fuera la de un PC para videojuegos con una buena tarjeta gráfica.
Significa que los juegos de PlayStation nunca han lucido más bonitos, pero al mismo tiempo introduce un factor de fragmentación que las consolas nunca habían tenido antes. Dependiendo de qué dispositivo uses, la PS4 Pro o la PS4 tradicional, los juegos tendrán un aspecto muy diferente.
No es la primera consola en ofrecer una actualización menor que fragmenta un poco más el mercado de consolas. En agosto, Microsoft lanzó la Xbox One S. Al igual que la PS4 Pro, la One S es un dispositivo lanzado a medio camino de la vida de la consola para aprovechar las ventajas del 4K. Además de los juegos 4K con HDR, la Xbox One S incluye un reproductor de Blu-Ray UHD. La PS4 confía solo en que los jugadores quieran mejores gráficos.
Por otra parte, las mejoras son sustanciales, pero solo si tu televisor o pantalla está preparado para ellas. En eso, el escalado a 4K no es la gran diferencia. Ese honor se lo lleva el HDR. La PS4 Pro es capaz de mostrar una gama de color expandida. Eso significa que estás más cerca de percibir los rojos, los azules o los verdes como lo harías en el mundo real en lugar de como lo harías en la versión reducida de un televisor.
Si tu televisor soporta esta visualización (busca algo como Wider Color Gamut entre la palabrería de marketing) la diferencia es tan grande que la notarás nada más encender la PS4 Pro.
The Last of us es un ejemplo particularmente bueno de lo que la PS4 Pro puede hacer, y donde las mejoras no son tan llamativas. En el mundo post-apocalíptico del juego, la hiedra ha tomado las ciudades. Toda esa vegetación luce mucho más exuberante y verde en la PS4 Pro comparada con la PS4. La nueva consola muestra unas plantas mucho más parecidas a las que vemos en el mundo real, con una gama de verdes que muchas consolas no son capaces de reproducir. Sin embargo, el HDR es algo que solo vas a ser capaz de notar en la pantalla de título.
Eso es un problema que afecta a muchos de los juegos anteriores a la PS4 Pro. Aunque muchos de ellos han recibido parches para aprovechar la potencia de la nueva consola, otros simplemente no estaban diseñados con la PS4 y sus capacidades de reproducir color en mente. Los pocos juegos que aprovechan esta funcionalidad, lo hacen de manera muy sutil.
En The Last of us puedes ver los bordados de una cortina cuando el sol pasa por ellos, o apreciar mejor el reflejo de una ventana en Ratchet & Clank. El HDR es mucho más visible en Infamous: First Light, pero porque el juego hace un uso muy particular de la luz que no era apreciable en PS4.
Desgraciadamente, la mayor parte de los juegos parcheados para PS4 Pro no tienen en cuenta el HDR. Las mejoras son incluso más sutiles. Algunos juegos simplemente se renderizan en 4K nativo, mientras que otros aprovechan la nueva plataforma gráfica para añadir sombras y texturas aquí y allá.
La clave es que el juego necesita ser actualizado para disfrutar de todo eso y algunos juegos como The Witcher 3 simplemente se verán algo más nítidos y correrán con más suavidad. Es el tipo de mejoras que solo notarán los jugadores que ajustan sus tarjetas gráficas de manera regular.
Ese es precisamente el tipo de cosa que odio cuando juego a consolas. La belleza de las consolas radica en su simplicidad. La conectas, inicias el juego y tu experiencia es la misma que la de tus amigos. No importa qué televisor tengas o dónde hayas comprado el dispositivo. Todas las consolas de la misma marca y generación eran iguales... hasta ahora. Ni siquiera la Xbox One S marca tanto la diferencia respecto a la One. En juegos como Gears of War 4 hay que buscar las diferencias.
Fuente: Gizmodo
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