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domingo 5 de abril de 2026

Increíble

Los misterios detrás del 29 de febrero y los años bisiestos

Años malditos, tragedias mundiales, y la explicación de por qué cada cuatro años se agrega un día al calendario.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Este 2020 tiene una particularidad y es que tiene 366 días, en vez de 365. Esto es porque se suma el 29 de febrero al calendario, episodio que ocurre una vez cada cuatro años.

Fue el astrónomo Sosígenes de Alejandría fue quien los ideó y el emperador Julio César decretó que se implementasen. Se pensó como una solución para corregir la diferencia que había entre el antiguo calendario romano (de origen lunar) y el año trópico, o solar.

La Tierra tarda 365,242 días en dar una vuelta completa alrededor del Sol, lo que se conoce como año trópico. El año trópico entonces tiene 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,25. Lo que se acordó es agregar un día cada cuatro años para compensar las casi seis horas que se pierden cada año en la medida del tiempo cronológico y el astronómico, dado por el movimiento orbital terrestre.

En pos de eliminar la diferencia que había entre estos dos calendarios, el año 46 a. de C. tuvo 445 días y desde el año siguiente, el 45 a. de C., comenzó a correr este sistema de calendarios de 365 días y bisiestos cada 4 años.

La palabra "bisiesto" viene de la frase en latín “bis sextus dies ante calendas martii”, que quiere decir: “repítase el sexto día antes del primer día del mes de marzo”. Para celebrar este 29 de febrero, Google decidió dedicarle uno de sus tradicionales doodles.

Tragedias en años bisiestos:

Pero no fue hasta 1582, cuando el Papa Gregorio XIII instaló el calendario gregoriano que usamos hasta hoy, que el día de más en el año se ubica en febrero y es el 29.

Desde entonces, los hechos desgraciados que acontecieron en los años bisiestos fueron remarcados por sobre otros. Aunque, claro, el sentido común indica que para que ocurran catástrofes naturales, tragedias ocasionadas por el hombre, o la muerte de personajes emblemáticos, el calendario no debería tener mucho que ver.

Sin embargo, con el arranque de este 2020, que trajo una pandemia tan terrible como el coronavirus Covid-19 y ya se cobró la vida de al menos 2867 personas y la infección de 84124, cuesta resistirse a enumerar qué sucedió en otros bisiestos.

Se podría iniciar este oscuro listado con 1616, de luto para las letras universales. Ese año del siglo XVII registró la muerte de los dos mayores literatos de las lenguas inglesa y castellana, William Shakespeare y Miguel de Cervantes Saavedra. Se atribuye que ambos decesos tuvieron lugar el mismo día, el 23 de abril.

En 1666 tuvo lugar, en Londres, uno de los incendios más letales de la historia. Más de 13 mil viviendas fueron arrasadas por el fuego, 80 mil personas quedaron sin hogar. Fueron quemadas 87 iglesias, la Catedral de San Pablo, el ayuntamiento, cuatro puentes sobre los ríos Támesis y Fleet, y tres puertas de la ciudad. Nunca se supo el número de muertos.

Poco más de un siglo después, en 1792 y en Francia, fue inaugurada una de las máquinas de matar más simbólicas de la historia: la guillotina. También Francia se vio sacudida en 1812, cuando el ejército imperial de Napoleón Bonaparte perdió 600 mil hombres en una de las campañas más desastrosas de la historia militar mundial. El intento del emperador francés de conquistar Rusia fue detenido por un invierno atroz. Sólo 58 mil combatientes sobrevivieron.

En otro año bisiesto, 1866, tuvo lugar un invento que cambiaría para siempre la dinámica de las guerras y las hizo aún más mortíferas. El sueco Alfred Nobel, que era químico, ingeniero, escritor, inventor y fabricante de armas, inventó la dinamita a partir de utilizar un material absorbente capaz de estabilizar la nitroglicerina y hacerla explotar a través de la utilización de detonadores. Dueño de campos petroleros en Bakú, el invento lo hizo multimillonario, y con ese dinero pudo solventar el premio que entrega año a año la Academia Sueca y lleva su nombre.

En 1912 tuvo lugar el hundimiento más terrible entre los transatlánticos, el del Titanic, un buque de la compañía White Star Line de Liverpool.

En 1936 se desató uno de los conflictos armados más sangrientos del siglo XX. La Guerra Civil Española enfrentó al gobierno de la Segunda República con los sublevados fascistas al mando de Francisco Franco. El motivo de la contienda fue el fracaso parcial de un golpe de estado que las Fuerzas Armadas lanzaron en julio de ese mismo año. Fue, para los historiadores, un banco de pruebas de lo que sucedió luego en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial. Los republicanos fueron apoyados por la Unión Soviética principalmente, mientras los nacionalistas tuvieron la asistencia de la Alemania nazi y la Italia de Mussolini. Luego de dos años y ocho meses de combates, finalizó con la victoria falangista y la imposición de una dictadura que duró hasta la muerte de Franco en 1975. Murieron, entre ambos bandos, unas 500 mil personas.

En 1940, en Oswiecim, a 43 kilíometros de Cracovia, en Polonia, fue construido uno de los más oscuros sitios de la historia universal: el centro de exterminio de Auschwitz. Era, en rigor, una serie de campos de concentración urdidos por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Nuestro país, por supuesto, no puede faltar en esta nómina. El 24 de marzo de 1976 dio comienzo a la dictadura militar tras un golpe contra el gobierno democrático de Isabel Perón encabezado por Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti. Se inició una política de terrorismo de Estado cuyo saldo fue de 30 mil desaparecidos. En 1985, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, y en un hecho sin precedentes, los integrantes de todas las juntas militares fueron juzgados y condenados.

Para finalizar este listado de malos augurios, el siglo XX fue un muestrario de asesinatos de personalidades importantes del mundo de la política y el arte. Muchos de esos crímenes conmocionantes tuvieron lugar en años bisiestos. En 1948 fue asesinado Mahatma Gandhi, en 1968 murió por un disparo en la garganta el activista por los derechos de los afroamericanos Martin Luther King.

En 1980, en la puerta del Dakota, el edificio donde vivía en Nueva York, John Lennon fue muerto de cinco balazos a manos de Mark Chapman, un supuesto fanático suyo que aún sigue en prisión.

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