Un automovilista se atrincheró en su vehículo por casi 5 horas, luego de negarse a ser sometido a un control de alcoholemia en el marco de un operativo realizado este viernes por la madrugada en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca.
Se encerró 5 horas en el auto para no hacer el test de alcoholemia
El episodio ocurrió a las 4 cuando integrantes de la Guardia Urbana cumplían un operativo de control y alcoholemia en la avenida Alem y Córdoba, a pocos metros del Parque de Mayo, uno de los espacios públicos más grandes de la ciudad.
Fuentes de la Guardia Urbana indicaron que "en un momento dado se procedió a identificar al ocupante de un automóvil Fiat Siena, el cual negó brindar la respectiva documentación como así también a someterse al test de alcoholemia".
"Ante dicha situación, el conductor se negó a salir del rodado y permaneció en su interior por espacio de casi 5 horas, pese a que también se hicieron presentes efectivos policiales", agregaron.
Tras llamar a su padre, quien se acercó al lugar, éste hizo entrega de la respectiva documentación por lo que el conductor salió del vehículo, el cual fue secuestrado y se labró una infracción, añadieron las fuentes.
¿Qué pasa si una persona se niega a hacerse el test de alcoholemia?
Si la persona impide que le realicen el test de alcoholemia, las consecuencias podrían ser las mismas que estar alcoholizado, incluso hasta podrían aplicarse sanciones más severas.
La ley también aclara que "la simple negativa o resistencia por cualquier modo para cumplir con dichas pruebas configura falta grave".
Además, la normativa establece que si un conductor agrede a los agentes, se encierra en el vehículo, intenta evadir el control u obstaculiza de algún otro modo el test, "será sancionado con los plazos máximos de inhabilitación".
Cabe destacar que la rebeldía ante el test de alcoholemia se castiga ahora en la provincia de Buenos Aires con 18 meses de inhabilitación para manejar. Es decir, la misma pena prevista para quienes circulan con más de 1,5 gramo de alcohol por litro de sangre, los casos más graves.
Si un conductor, en cambio, maneja alcoholizado pero en un nivel de hasta 0,49 y hace el test, la pena es de tres meses de inhabilitación de la licencia. Con niveles de 0,5 a 0,99, quienes colaboran con la prueba se quedan sin manejar por 6 meses; y de 1 a 1,49, durante 12 meses. Es decir, menos que los que se niegan a soplar la pipeta.