La crisis social en Bolivia sumó un nuevo capítulo este sábado, luego de que efectivos policiales y grupos de manifestantes protagonizaran nuevos incidentes en distintos accesos a La Paz. En paralelo, el Ejecutivo avanzó con un operativo especial denominado “Corredor humanitario de las banderas blancas”, destinado a despejar caminos bloqueados y garantizar el ingreso de productos básicos a las ciudades más afectadas.
Bolivia intensifica el operativo para liberar rutas y persisten los enfrentamientos en las afueras de La Paz
El Gobierno boliviano puso en marcha una caravana custodiada por fuerzas de seguridad para abastecer de insumos esenciales a La Paz y El Alto, mientras continúan los choques con manifestantes que mantienen cortes desde hace casi tres semanas.
El despliegue arrancó durante la madrugada desde El Alto, uno de los principales puntos estratégicos del país por su conexión con el aeropuerto internacional y las rutas hacia Chile y Perú. La caravana estuvo integrada por cerca de 150 vehículos, entre camiones, colectivos y maquinaria pesada, que emprendieron viaje hacia Oruro bajo custodia policial y militar.
Mientras el convoy avanzaba, se registraron nuevos disturbios. Según reportes de medios locales, grupos de manifestantes intentaron reinstalar barricadas una vez que la caravana atravesaba determinados sectores. En algunos puntos hubo lanzamiento de piedras, petardos y uso de hondas, mientras las fuerzas antimotines respondieron con gases lacrimógenos.
En varias rutas de El Alto todavía permanecían cortes activos, con montículos de escombros, piedras y bloques de cemento acumulados desde hace más de dos semanas. Las tareas para despejar los caminos avanzaban lentamente con tractores y maquinaria pesada.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, encabezó el operativo y aseguró que la prioridad oficial es evitar una escalada de violencia. Según explicó, tanto policías como militares participan sin armamento letal y con el objetivo de restablecer el tránsito mediante el diálogo.
La decisión del Gobierno de abrir un corredor especial se tomó en medio de crecientes advertencias por la falta de suministros médicos. Desde el Ejecutivo alertaron que las reservas de oxígeno en algunos hospitales estaban próximas a agotarse, situación que encendió las alarmas especialmente en La Paz y Oruro.
Distintos informes señalaron que varios centros de salud comenzaron a restringir intervenciones quirúrgicas y a racionar el uso de oxígeno medicinal. Incluso trascendió que hospitales públicos de La Paz y El Alto tenían reservas limitadas, mientras cargamentos de oxígeno permanecían retenidos en rutas bloqueadas.
El impacto de la crisis también comenzó a sentirse con fuerza en los mercados paceños. Comerciantes reportaron faltantes de carne y verduras, además de aumentos importantes en los precios de los alimentos. En algunos puestos estatales se observaron largas filas de compradores intentando acceder a productos básicos.
Para paliar el desabastecimiento, el Gobierno organizó un puente aéreo utilizando aviones Hércules enviados desde Argentina días atrás, con el objetivo de trasladar carne vacuna y pollo hacia las zonas más afectadas.
No es la primera vez que el Ejecutivo intenta liberar las rutas. El sábado anterior ya había impulsado un operativo similar, aunque en aquella ocasión el avance fue limitado debido a los violentos enfrentamientos registrados en El Alto, donde manifestantes utilizaron piedras y explosivos caseros para impedir el paso.
Aunque en esta nueva intervención el Gobierno buscó mostrar una imagen de pacificación mediante el uso de banderas blancas, igualmente se denunciaron agresiones contra parte de la maquinaria y vehículos que integraban el convoy.
Las protestas comenzaron a principios de mayo impulsadas por reclamos económicos vinculados a salarios, combustibles y medidas relacionadas con tierras. Sin embargo, con el correr de los días, el conflicto sumó un fuerte componente político y algunos sectores ya exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien lleva apenas seis meses en el poder.