Opinión

Mendoza y todas sus moralejas sobre San Juan

Las vecinas volverán a tener gobernadores de distinto palo. ¿Mejor o peor? Un paseo por la historia de una relación de amor-odio que escribirá un nuevo capítulo con otros actores. Por Sebastián Saharrea.
sábado, 27 de junio de 2015 · 09:11
Por Sebastián Saharrea
 
Ganó Alfredo Cornejo y al menos ya hay una certeza para el otro lado de Jocolí: gane quien gane en San Juan, ya no habrá sintonía partidaria entre los gobernadores vecinas como ocurrió en los últimos dos mandatos con peronistas de ambos lados.

Y algo más que seguramente redefinirá el vínculo interprovincial: ya no estará Gioja fatigando la línea, sanjuanino hasta el tuétano pero de frondosa capacidad de liderazgo a ambos lados del límite. Se dirá, para definirlo mejor, de una palabra respetada en Mendoza como pocas veces ocurrió con un mandatario de la hermana menor. Con toda la rivalidad encima de un clásico regional con todas las letras que suele contener diferencias de intereses pronunciadas, pero que por lo general suelen desenfundar los sables por motivos más mundanos asociados a ciertas desviaciones del honor.

Gioja ya no estará encabezando la tropa y eso será noticia. Quien lo suceda apuntará la manera de mantener el pulso firme ante las miradas de la hermana mayor, muchas veces haciendo valer el peso de la envergadura. Para el caso, será una relación distinta: sin Gioja para empezar y con un gobernador mendocino radical del otro lado, para seguir. Nada inédito y nada imposible de mantener, seguramente con las cartas barajadas de nuevo en el escenario regional.

De ocho períodos constitucionales transcurridos completos desde la recuperación democrática de 1983 hasta hoy, en cinco se verificó la presencia de gobernadores del mismo palo a ambos lados del límite Jocolí-San Carlos: al comienzo de la década del 90, en 1991 con Jorge Escobar y Rodolfo Gabrielli, en 1995 otra vez con Escobar y Arturo Lafalla, en 1999 con dos aliancistas como Alfredo Avelín y el radical Roberto Iglesias, y los más recientes casos de 2007 con José Luis Gioja y Celso Jaque y otra vez en 2011 con Gioja y Paco Pérez. En los otros tres hubo palo distinto pero no tanto: Leopoldo Bravo y el radical Felipe Llaver en 1983, Carlos Gómez Centurión y José Octavio Bordón en 1987, Gioja y Cobos en 2003. El próximo período –noveno post-dictadura- emparejará un poco más para el lado de los diferentes: Cornejo del radicalismo y Uñac o Basualdo, por citar sólo a los dos con más chances y no ser terminante señalando que en San Juan la UCR no tiene candidato a gobernador.

La razón por lo que la buena vibración política resulta relevante en el intercambio radica en el amplio abanico de los temas en común. Por empezar, la vitivinicultura, donde Mendoza lleva la voz cantante y puede sostenerse que sus decisiones terminan golpeando sin querer queriendo en San Juan. Las buenas y las malas, éstas últimas más usualmente en tiempos más recientes. Pueden enumerarse fácilmente sin recurrir a archivo: el rol dominante de los grandes conglomerados mendocinos en la fijación del precio para toda la industria –lógicamente incluyendo a San Juan-, los vaivenes emocionales de firmar y no cumplir con el cupo del mosto (lo que también atenta contra el precio), los manejos en el INV, largos etcéteras. Hay otro listado de asuntos productivos uniendo la línea –frutas, verduras-, también los hay de índole social: las fiestas, el deporte, el infinito y creciente intercambio por ruta 40. También asuntos económicos que desunen: la minería, vaca sagrada de la economía sanjuanina y fenomenal monstruo de dos cabezas en Mendoza, despreciada por ley y a la vez amada por los que miran al Norte con cierta melancolía. Y la promoción, ya agotada pero sin cicatrizar del todo.

No siempre los períodos de proximidad partidaria entre mandatarios de ambas provincias fueron necesariamente de mejores resultados. Posiblemente al revés, el período Gioja-Cobos resultó el de mejores vibraciones, como lo recordarán más adelante un par de protagonistas de la época que están de vuelta. No por el coletazo político que terminó alumbrando en Mendoza la concertación kirchnerista el día que el sanjuanino Gioja insistió a Néstor para que incluyera a Cobos entre sus gobernadores más mimados. Cosa que ocurrió con creces, lo que siguió es historia muy conocida.

Coincidió esa época con un cambio de paradigma en la relación San Juan-Mendoza: por primera vez, el liderazgo de la voz cantante regional se mudó a Desamparados. A tal punto que ardieron en Mendoza a sus gobernantes a cada paso adelante sanjuanino, como si fuera por su responsabilidad el crecimiento de los vecinos. Siempre el dedo señalando: lo que hicieron en San Juan, por qué no en Mendoza? El propio Cobos fue estigmatizado por eso, ni hablar sus sucesores Jaque y Pérez, para colmo de males peronistas como Gioja y referenciados en el sanjuanino como líder político.

Hasta entonces, la relación política había sido monocorde de un lado a otro (es decir de Mendoza hacia San Juan) sin reparar en mayores efectos y haciendo uso de la potencia del más fuerte. Apenas se había atenuado en el ciclo Lafalla-Escobar, en el que pegaron buena onda la dos ministras de Economía, por otro lado un dato político de la época: la sanjuanina Nélida Martín y la mendocina Ana María Mosso.

Ahora las cosas parecen volver a cambiar. Los dos protagonistas de aquellos años intensos que están de vuelta son el propio flamante gobernador Alfredo Cornejo, operador principal en tiempos de Julio Cobos, y su vice Laura Montero. Cornejo acumuló buen millaje ida y vuelta a San Juan en sus tiempos de trenzador principal de Cobos. Como su jefe, tuvo buena vibra con los sanjuaninos que se sumaron al equipo K, a pesar de que luego explotó todo por los aires con el no positivo.

Pero más aún Laura Montero, actual senadora y primera vicegobernadora electa, pero también ministra de Economía en tiempos de Cobos. Fue la época en que mejor se trabajó entre ambas provincias en asuntos productivos, justo también es decir que fueron los tiempos de mejor recuperación de una industria –la vitivinícola- actualmente muy decaída, en especial para los que se dedican al volumen como San Juan.

A Montero le tocó la época de los acuerdos, extinguidos casi ya los tiempos de los fricciones –y hasta sopapos- entre ambas provincias por los cupos de la promoción industrial. No se sabe quién será el ministro de Economía de Cornejo, pero Montero está de vuelta y esta vez como vice. De sus largas relaciones con sanjuaninos destaca a "Antonio”, quien no es otro que Antonio Giménez, el primer ministro de Producción de José Luis Gioja, una actividad que en Mendoza concentra el área de Economía. A "Antonio” se lo pudo ver cerca últimamente de Sergio Uñac, no sería imposible un reencuentro en funciones con Montero.

En una entrevista esta semana en el programa Banda Ancha de Canal 13, la flamante vice dejó claro que será una buena interlocutora en el tema productivo, buen dato para Sergio Uñac que busca poner allí la tilde si es que gana. La mendocina dijo que hacen falta medidas urgentes para evitar el sobrestock de vinos. Y habló "recomponer” con San Juan, señal que hay cosas descompuestas.

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