Fue una cumbre muy particular la ocurrida en una coqueta y sobria casona clavada justo en el límite entre Rawson y Pocito. Nunca estuvieron los tres juntos, pero alumbraron en dos encuentros sucesivos con 12 horas de diferencia el embrión de los que será la gran puesta en escena nacional del peronismo no kirchnerista (por llamarlos de alguna manera que abarque a todos).
Primero fueron Sergio Massa y Adolfo Rodríguez Saá el jueves por la tarde, el viernes por la mañana fueron el puntano y José Manuel De la Sota. Denominador común, el ex presidente de la Nación en aquellos vertiginosos días finales del 2001. De local, el senador sanjuanino Roberto Basualdo. El resultado, un sello tácito entre ambos mandamases de dos provincias muy cercanas a San Juan (el "Gallego” en Córdoba, el Adolfo en San Luis) para armarle al hombre de Tigre un muro de contención político en las presidenciales de agosto-octubre ofreciendo palenque donde rascarse: una Paso que empuje a Massa con dos líderes de peso específico, que funcione además como anzuelo al electorado para que se sienta atraído a participar en lugar de las otras dos Paso de interés abiertas en la misma carrera (Scioli-Urribarri-Randazo; Macri-Carrió-Sanz).
El acuerdo de San Juan tuvo como actor protagónico de bordado a Adolfo Rodríguez Saá. Presente en ambas puntas de la "cumbre”, primero garantizó a Massa que estará como contendiente en esa Paso bajo la pretensión de convertirla en más atractiva y luego fue el puente para sumar al cordobés. Cuentan los protagonistas que el Gallego venía ya con su desconfianza respecto de Massa y que la garantía de participación fue la presencia del puntano como tercera punta de la avanzada.
El paquete cerró con el compromiso del Adolfo y de Massa de respaldar la fórmula cordobesa, que también tiene un condimento sanjuanino especial en medio de este berenjenal que obliga al uso del calzador y a cierto ejercicio de amnesia para borrar del disco rígido ciertos episodios de violencia cruzada reciente. Es el caso de la sanjuanina Olga Ruitort, divorciada y separada políticamente de ex marido el gobernador, y ambos por obra y gracia de las conveniencias podrían quedar comprendidos en el mismo espacio. Olga es la referente massista en Córdoba desde hace tiempo, y postula nuevamente a intendenta de la ciudad. En el paquete del acuerdo Massa-De la Sota definido en San Juan figura en letra mayúscula el apoyo del gobernador a la sanjuanina, por otro lado su ex mujer. Para cerrarlo, ambos protagonistas fueron "sorprendidos” tomando un café en un local de Palermo, sentados del lado de la vidriera. Fue el sábado pasado, al día siguiente de los dos episodios de la cumbre de San Juan entre los dos que faltaban: Sergio Massa y José De la Sota, quienes los días anteriores estuvieron abrochando junto al senador Roberto Basualdo y el Adolfo.
Lo dicho, fue el caudillo puntano el pivote donde se apoyó este armado nacional liderado por Massa y cerrado con moño en San Juan. Con lo cual también se terminaron de sepultar las esperanzas de una doble vía presidencial para que en la provincia pudieran ir todos juntos, ya que Gioja no adelantó las elecciones. Hubiera sido la posibilidad de cerrar con el "basualdismo” (Conti, Colombo, Ibarra) y el macrista Eduardo Cáceres, mismo equipo del 2013 que se rompió con el sisma Massa-Macri.
La idea era que volvieran todos al mismo redil y que para superar las diferencias de presidenciables pudieran incorporar las dos boletas de manera optativa. El planteo fue del propio Basualdo, pero tuvo tiro corto. El macrismo argumentó que el engendro era difícil de digerir en Buenos Aires, y por eso no tendría demasiado hilo en el carretel. Dicho y hecho, la expectativa se terminó de extinguir esta semana, pero con una diferencia central: en cuarteles del basualdismo dicen que si naufragó fue más por falta de interés de la dirigencia amarilla sanjuanina que por un veto del propio Mauricio, y ponen de ejemplo los distritos donde Macri y Massa comparten cartel (Mendoza, ambos detrás de Cornejo; Salta, donde hasta disputaron mano a mano la candidatura a intendente de la Capital). Hay incluso quienes van más allá y sostienen que el problema fue que Cáceres no quería dirimir internamente la candidatura con Colombo, versiones al fin.
Caída ya la ilusión de compartir, entonces a confrontar. Y el que abrió fuego fue el Adolfo, dueño del sello "Compromiso Federal” y por lo tanto hasta interesado de modo sentimental. Y entre rosca y rosca con Massa, el puntano disparó un estiletazo como ni siquiera el propio Basualdo había hecho jamás, más recluido el sanjuanino a posiciones de no confrontación y con los pies lógicamente menos embarrados que quien condujo a su provincia durante 18 años y el país en sus días de mayor agitación de su historia.
El Adolfo disparó al corazón con una frase especialmente dolorosa para quien pudiera definirse como peronista, justamente por eso fue que no haya recalado con total violencia sobre Eduardo Cáceres. Hizo una introducción sobre el altísimo valor de la lealtad para los peronistas y dijo que el macrista "nos robó los votos y se fue”.
Pudiera haber sido una anécdota, el sudario de quien cayó derrotado: Cáceres doblegó por el canto de una uña a sus contendientes aquella recordada interna del 2013, apenas 200 votos por encima del Bloquista Enrique Conti. Y así llegó al Congreso, donde reportó a filas macristas y no al peronismo federal de cuna adolfista. No es ni anécdota ni lamento hueco, sino el posible presagio de tormentas entre ambas filas. Se verá más adelante, pero la pulseada hasta de aspecto personal entre los dos presidenciables (Macri y Massa) midiendo fuerzas en cada rincón del país no es a priori nada halagüeño con la ilusión de quienes esperan una campaña en paz, aún en el eje oposición-oposición.
Mandó ese telegrama el estiletazo del Adolfo, pasado por alto por el resto de la dirigencia basualdista pero evidentemente no olvidada. El propio senador prefirió no hacer de la frase de su líder nacional (el Adolfo) nada especial, e incluso alguna de las víctimas de ese supuesto robo y huída también prefirió sacarle volúmen. Enrique Conti, víctima del hipotético ilícito, atribuyó la frase al valor espiritual que el Adolfo le otorga a su propia creación política (Compromiso Federal) y al hecho de los esfuerzos del puntano por llevar gente propia al Congreso hubiera naufragado de esa manera. El propio Cáceres también le corrió el cuerpo a la refriega: "los votos no son de nadie, son de la gente”.
Dos fuerzas políticas al fin (el massismo y el macrismo) construidas alrededor de la búsqueda de los buenos modales, fea la actitud eso de aparecer peleando. Sirve igual el episodio para notar que las heridas no tienen cicatrices firmes y que hay daños en estado latente que aún no prescribieron. Dato al margen: en todas las mediciones de referentes opositores nacionales en San Juan no aparece primero ni Mauricio ni Sergio. Sigue liderando el Adolfo.