Opinión

Va cayendo gente al baile: Villa a la Capital, duelo de pesos pesados

El gremialista hizo saber que no habría que retirarlo de la pulseada que será la más picante en los departamentos. Condiciones difíciles, mensajes cifrados y una bomba a punto de explotar. Por Sebastián Saharrea.
sábado, 28 de marzo de 2015 · 09:24

Por Sebastián Saharrea 

Difícil y hasta imposible resulta suponer que José Pepe Villa daría un paso político decisivo sin la venia del indiscutido líder pejotista, José Luis Gioja. A quien sin disimulos adjudica un rol determinante en su propio futuro: si él me lo pide, soy; si no me lo pide no soy. Concluyente.

Las pintadas que pusieron al hombre fuerte de UPCN en la carrera de la sucesión de Marcelo Lima en la Capital aparecieron de repente y ya fueron borroneadas con cal blanca, habiendo cumplido en poco tiempo su propósito: enviar mensajes a diestra y siniestra para que se tome nota, en un distrito que el oficialismo no dejará a la deriva y representa su principal desafío electoral departamental, por varias razones.

Villa es todo lo dúctil que hace falta para ocupar la contraparte del gobierno en la mesa de negociaciones salariales y referenciarse al mismo tiempo sin dobleces con su jefe en la paritaria. En ese doble rol, la última semana obtuvo –junto al resto de los gremialistas del sector público- un incremento que como viene la cosa será la envidia de muchos de sus pares en el sector privado: el 32,5% más suma fija que lleva el porcentual en las franjas bajas al 35% seguramente no será alcanzado por el grueso de los gremios en la ronda paritaria inminente. Sencillamente porque las patronales están reacias a esas concesiones en un año que pinta raro –y político- y porque la inflación parece haberse controlado en niveles del 20% anualizada.

En el mientras tanto, Pepe dejó correr la bomba. Sencilla de activar, apenas algunas inscripciones en paredes visibles con el 2015 como única leyenda y el visto bueno superior para salir a jugar, sin dudas. Sorprendió porque nadie lo tuviera en cuenta y porque tanto en el oficialismo como la oposición vienen garabateando nombres que insinúan que habrá un choque de trenes en la Capital, y donde la llegada de Villa funciona sencillamente como la llegada de otro tren.

Se trata de un nombre pesado y con sus jinetas a cuestas, algo obsesivo y juramentado a cumplir los objetivos que se traza, siempre de un tamaño apreciable. Se planteó traer a Luis Miguel en tiempos del 1 a 1 y lo hizo, con saldo deficitario y todo. Organizó grandes eventos a fin de año y se aburrió. Desafió a Tinelli y su opulencia en el vóley, lleva ya unas cuantas ligas –nacionales e internacionales- dejando a Bolívar debajo suyo y escuchando los quejidos de Scoltore and company.

También parece haberse aburrido para saltar a otros desafíos. La Capital no es menor: allí radica la principal complejidad del oficialismo en el próximo turno electoral porque le amagan con amucharse varios referentes opositores de fuste con la intención de armar desde allí una cabecera de playa para luego torpedear el buque insignia. Quedó claro ahora que el PJ no se entregará en un departamento que siempre le fue difícil y que ahora la plantea la necesidad de tener imaginación para retener la corona en este distrito arisco, donde sin embargo Marcelo Lima pudo imponerse por duplicado.

¿Qué ofrece Pepe Villa como anzuelo al electorado capitalino? Si la moda de la juventud –lo nuevo- no se resume en un latiguillo y termina consagrándose en los hechos, difícil para Villa. Al borde de los 70, de profesión gremialista –otro bajón- y ya de vuelta de todo, no es la mejor receta para oponer. Pero ojo que suele ocurrir que el clamor de la patria encuestadora marcha para un lado y la reacción del ciudadano que busca ante todo garantías se cruza para el otro. Ilustra perfectamente esta ecuación lo que ocurre con Gioja: si se pregunta a la gente si está a favor o en contra de la reelección, el resultado sería 8 a 2 por la última opción; pero si se pregunta si lo votaría o no a Gioja, el resultado es exactamente al revés. 8 a 2 a favor.

Villa no es joven ni nuevo, todo lo contrario. Y allí justamente está lo que tiene de encanto: un dirigente de experiencia infinita y buena muñeca en la gestión de la diaria -lo relata su foja de servicios en un gremio en crecimiento-, un aspecto que el elector suele no poner en valor cuando abunda, pero extraña demasiado cuando falta.

Más allá de que resulte presentándose o no finalmente, el factor Villa ha tenido un impacto indisimulable en el tablero político capitalino, para propios y para extraños. A los del propio palo, al menos la certeza de que no está cerrada la lista de aspirantes. Es una hilera no muy numerosa, pero en la que puede haber sorpresas (el mundillo político aún se pregunta si Sergio Uñac es una opción o no). Figura a tope el ministro de Turismo, Dante Elizondo, un dirigente de perfil parecido al de Villa: ninguna sangre nueva, sí buen pulso para la gestión desde las nada sencillas riendas de la Fiesta del Sol. Ocupa espacio también Franco Aranda, jefe del Anses local con buenas cifras en cobertura previsional en San Juan: se verá si esas buenas noticias resultan valoradas por el elector.

También fue la irrupción de Villa al escenario capitalino una señal al campamento opositor. Allí se arman hasta los dientes los del PRO con Eduardo Cáceres y el municipio entre ceja y ceja, más la contribución que pueden arrimar Rodolfo Colombo y Alberto Sánchez. A ellos, el mensaje de que la Capital no les será entregada en bandeja, ni su conquista será un viaje de placer. El oficialismo está dispuesto a jugar con todo lo que tiene para retener la corona, nombres, influencias y los pies embarrados.

¿Y qué dice Villa? Que fue una idea de los muchachos, que ya está viejo para asumir desafíos importantes, pero que bueno, si se lo piden no tendrá otra opción que aceptar. Y ojo, que no se presentará a ninguna Paso ni nada por el estilo. Entonces habrá que preguntarse si puede darse el escenario de que el líder le pida al actual diputado que postergue su pase a retiro y ponga el lomo por el proyecto allí donde más difícil está la cosa.

No hay respuesta tajante posible para éste, ni para ningún otro enigma de la política de estos tiempos. Sólo orientarse por las cartas que se muestran arriba de la mesa, y allí es donde aparece la aplicación del sentido común: ¿por qué se lo pediría si ya hay otros candidatos de fuste? La única respuesta posible es porque mida mejor y quiera evitar la interna, pero lo más razonable es que en Capital el oficialismo propicie y no impida una Paso.

Allí es donde, por pedir nomás, Gioja le podría pedir a Villa que participe de la interna pese a su rechazo inicial, aunque más no sea para engordar el interés de una instancia en la que no debe perder tranco. Allí sí habrá aportado un granito de arena para la causa nada despreciable, con el atractivo incluso de disputar la general.

-¿Si gana se retira del gremio?, se le preguntó en Paren las Rotativas.
-No, allí pido licencia.

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