Editorial

Las razones de la debacle de Massa en San Juan

Cuando llegó, había cola de dirigentes provinciales por verlo. Ahora, le arisquean. Tracción invertida: antes, él empujaba a los sanjuaninos y ahora éstos lo llevan a remolque. ¿Qué pasará?. Por Sebastián Saharrea.
sábado, 3 de enero de 2015 · 09:38

Por Sebastián Saharrea

Un par de meses atrás, la respuesta más usada para explicar la falta de despegue de Sergio Massa en distritos como San Juan era lisa y llanamente una invitación a asistir al gran lanzamiento nacional que ocurriría en días inminentes y pondría las cosas en orden. Ese lanzamiento ya ocurrió, advertencia para los que siguen esperando aquel impacto como un cañón que iba a acomodar el tablero para que el hombre de Tigre se sirviera el banquete con la mesa puesta. Pero el estruendo apareció devaluado como la pirotecnia de este fin de año, sensibilizada al sufrimiento de las mascotitas, y la campaña massista en lugar de subir un peldaño se cayó unos cuantos.

Lo atestiguan los números de su reach electoral en San Juan y la estampida de los dirigentes locales que hicieron cola para portar su antorcha cuando era pasión de multitudes luego del batacazo bonaerense del 2013, y ahora fruncen la nariz con tiempo, no sea cosa de quedarse atados a un carro perdedor en una carrera provincial en la que, se sabe, el que juega con el sponsor ganador a nivel nacional siempre tiene una ventaja sobre el resto.
A ninguno de ellos convenció el pintoresco animalito que aparece en el "lanzamiento” massita, de la mano de las bondades visuales del municipio que maneja el hombre fuerte de Tigre. Muy bonita la fiera, pero la campaña pierde gas en su sala de máquinas y las consecuencias se hacen sentir.

De los 4 dirigentes fuertes alineados al massismo con pies y manos y presentes con sonrisa incluida las dos veces que aterrizó el intendente-diputado en San Juan, a ninguno se lo ha escuchado hablar en los últimos días del modelo Tigre, ni siquiera del espacio político Frente Renovador. Uno de ellos, Enrique Conti, no hace otra cosa que empujar por un acuerdo Massa-Macri sin ponerse decididamente de ningún lado. Otro, Mauricio Ibarra, acaba de lanzar su propio espacio político departamental en Rawson, con el rótulo de tiro largo "ideas para el 2025” sin siquiera mencionar en pasaje alguno a Sergio Massa. Rodolfo Colombo, como ya se contó en esta columna, ha comenzado a desconfiar del punch electoral de Massa y parece inclinarse más por el lado de Macri, al menos come más asado con Cáceres según recientes confesiones del hombre de amarillo a Daniel Tejada en Banda Ancha. Y Roberto Basualdo, el verdadero hombre fuerte del espacio, comparte cenas periódicas con la primera línea de la guardia massista pero se le nota una evidente pérdida de entusiasmo a la hora de portar su antorcha.

Saben todos ellos que si la cosa sigue así, lo que en principio asomó como la ilusión de jugar con el caballo del comisario puede significarle una mochila. De hecho, ya les está ocurriendo en el mano a mano de quién arrastra a quien. Cada minuto que pasa, perciben que son ellos ahora los que traccionan para posicionar a Massa en San Juan y no al revés, con la influencia nacional pesando fuerte y agregando porotos a lo que cada uno pueda hacer por su lado.

Se da en la provincia algo muy parecido a lo que ocurre a nivel nacional: Sergio Massa y Mauricio Macri vienen jugando mano a mano a despellejarse por el reclutamiento de referentes gruesos en los distritos, sabido es que ninguno de los dos presidenciales dispone de tropa propia generosa en el país profundo. En esos duelos, el tigrense y el porteño ganan y pierden pequeñas batallas con los radicales, los partidos provinciales y los peronistas federales como botín más preciado: Massa le arrebató al jujeño Morales o al tucumano Cano, por caso, y Macri lo durmió con los gansos mendocinos, por citar alguno.

En lo que lo viene acostando Mauricio es en la tendencia, que es lo que hace dudar a los dirigentes en las provincias que deshojan la margarita y comienzan a poner proa hacia las costas del PRO, la fuerza que se percibe a la legua que viene con la fusta alzada y en atropellada, al menos en este mano a mano opositor.

Por eso se producen estos fenómenos como el sanjuanino. Los tiempos cambian: a mediados de año, Sergio Massa no sólo aparecía como el campeón sin corona que ahora viene a cosechar lo que es suyo sino también como el preferido de los grandes conglomerados mediáticos, al decir de la propia Lilita Carrió, desairada por ese supuesto desplazamiento en las preferencias. Pero ya Sergio no es más el nítido campeón moral que traducirá su aureola en poder el año entrante, ni tampoco el evidente preferido de nadie. Y la gente a la distancia, como los dirigentes sanjuaninos que se juegan el pellejo este 2015 y empiezan a mirar ara los costados en búsqueda de un plan B, se da cuenta.

Podrán discutirse los números, siempre son relativos y más aún a río revuelto de los intereses de parte. Pero más allá del decimal y la precisión imposible (aún para los impostores que poner rostro científico para explicar cada movimiento con rigor cartesiano), puede encontrase que la campaña de Sergio Massa aparece encallada desde hace ya un tiempo a nivel nacional, y si se mueve lo hace para abajo pese a su esperado lanzamiento.

Por el contrario, los otros dos bloques con los que competirá para ingresar en la última vuelta de un posible ballotage en noviembre del 2015 exhiben una tendencia inversa, al alza. Por un lado, el Frente para la Victoria aparece más notoriamente robusto cada mes que pasa, de la mano de una candidatura que germina como la de Scioli y un liderazgo que no se apaga como el de CFK. No es tanto problema para Massa como sí lo es el posicionamiento de Macri también en fase alcista, sencillamente porque el porteño caza votos en la misma quinta que el tigrense. Dicho de otro modo, voto o simpatía que recluta es porque se lo sacó a alguien, y todas las flechas de ese alguien señalan a Massa. Encima, el FpV y el PRO son opuestos que se atraen, se eligen para pelearse sin nadie más al medio: a los dos les gustaría –por motivos diversos- polarizar entre ellos y sacarse de encima a los renovadores.

No hay mucha ciencia en este asunto. Le queda al hombre de Tigre reforzar su campaña mediática, sí, pero acompañarla con alguna corrección discursiva para evitar que los dos tanques le pasen por el costado y lo terminen convirtiendo en una anécdota.

Una platea entera estará expectante de esos movimientos. En especial, el grueso malón de dirigentes sanjuaninos que puso la caripela para estar antes que nadie con el proyecto de caballo de comisario, y que ya ha comenzado a correrle el cuerpo. Y que si sobreviene el incendio, no dudará en ponerse a salvo bajo otras sombras, como ya lo viene insinuando.

Los corre el tiempo, febrero ya será temporada alta.

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