En medio del tembladeral que causó la disparada del dólar blue, las remarcaciones de precios y los bolsillos cada vez más flacos del consumidor, la semana cerró con otro dato negativo para esta economía regional: el consumo de vinos en el país se desploma y en el sector vitivinícola de San Juan ya hay angustia e incertidumbre. La comercialización de vinos en el mercado interno en marzo cayó 21% respecto a marzo del 2022, la peor caída en lo que va del año, cinco veces por encima de los datos de enero. Los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura marcan en el trimestre un descenso del 13% respecto a igual trimestre del año pasado.
Vino: se desploma el consumo y se desesperan los bodegueros sanjuaninos
Las cifras del sector vienen en rojo desde el año pasado: los despachos durante 2022 cayeron un 1,3%, pero en diciembre cerró con un descenso del 23,4%, justo en el mes de las fiestas cuando se supone que el consumo es mayor. En enero el resultado negativo fue del 4,3% y siguió en febrero con una baja del 13,7.
La tormenta perfecta se concreta con la peor cosecha de uvas desde 1954 en San Juan, con solo 404 millones de kilos de uvas recolectadas -un 14 % menos que el año pasado-, y en cuanto al total del país, una caída del 25,5%; la peor vendimia nacional desde 1957. La causa: heladas, sequía, olas de calor y bajos rindes en viñedos viejos. En el medio, el prometido dólar agro no fue un incentivo y hasta ahora no se registró ninguna exportación sanjuanina.
En las bodegas sanjuaninas hay alarma por la caída del consumo. “Me parece tremendo, desgarrador esta caída de despachos, y aún con la mala cosecha, la peor en la historia; vamos a terminar un sobrante de más de 6 o 7 meses de vino para el año que viene”, dijo Gustavo Samper, presidente de la Cámara Vitivinícola. “O sea que no vamos a tener uva, no vamos a vender vino y tampoco vamos a tener precio, es tremendo, preocupante, yo diría que ya se está poniendo desesperante”, agregó el vicepresidente de la Corporación Vitivinícola Argentina. Samper dio otro dato negativo: las bodegas fraccionadoras y las mosteras, que son las que compran a las bodegas trasladistas, han parado la demanda. “Estamos complicados, el panorama es sombrío”, advirtió.
La Cámara Bodeguera de San Juan agrupa a las instalaciones fraccionadoras, y su titular, Mario Pulenta, calificó la situación de “Muy preocupante”. “La falta de poder adquisitivo se refleja en ventas”, agregó escueto.
Los viñateros
La opinión de los viñateros está divida entre los que piensan que la baja de despachos al mercado interno mantendrá el equilibrio de stock de vinos y, por ende, de precios buenos al productor; y los que temen que sobre vino, y les baje el valor. Entre los primeros está Pablo Martín, de la Cámara Vitivinícola de San Juan, que atribuye la caída de despachos a que las bodegas que fraccionan se están cuidando y no despachan lo mismo que el año pasado porque ante la baja cosecha temen no tener vino después a lo largo del año. “Pero también está cayendo el consumo de todo, de la carne, imagínate si no va a caer el del vino”, agregó. Sin embargo, el viñatero rescata que con la baja de niveles de ventas se mantendrá el equilibrio de stocks de vinos hasta la próxima cosecha.
Algo similar piensa Juan José Ramos, de la Asociación de Viñateros Independientes: “hay resistencia de los fraccionadores a subir el precio del vino de traslado y por eso reducen los despachos”, dijo. Agregó que con la baja cosecha y que este año no sobrará vino los stocks estarán equilibrados, el precio del vino de traslado ira subiendo y el de la uva de la próxima cosecha será mejor.
Eduardo Garcés, titular de la Federación de Viñateros no es tan optimista. Irónico, dijo que la caída de ventas de vinos es “por la buena situación económica de los argentinos”, y alertó que si sigue cayendo el consumo “en cualquier momento sobra vino”. No es bueno que, sobre vino, porque caen los precios que se pagan el productor.