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La crisis en las tiendas de calzado en San Juan, ¿atravesada por Shein y Temu?: la palabra de un dirigente comercial

El cierre de históricas zapaterías en el microcentro sanjuanino volvió a poner en debate el presente del sector. Mientras la caída del consumo y los altos costos siguen siendo señalados como las principales causas, desde el comercio también advierten que el crecimiento de plataformas internacionales como Shein y Temu empieza a modificar los hábitos de compra y obliga a replantear las estrategias de venta.

Viernes, 17 de julio de 2026 a las 18:47

El escenario que atraviesan las tiendas de calzado de San Juan continúa generando preocupación entre los comerciantes. Luego del cierre de sucursales históricas en el microcentro durante los últimos meses, referentes del sector sostienen que la actividad enfrenta un proceso de transformación que combina factores económicos tradicionales con nuevos desafíos vinculados al crecimiento del comercio electrónico y las plataformas internacionales de venta.

En ese contexto, Carlos Iramain, vicepresidente de la Federación Económica de San Juan y autoridad de la Cámara de Comerciantes Unidos local, analizó la situación durante una entrevista concedida este viernes al programa Estamos a Tiempo, de Tiempo Streaming. Allí explicó que el rubro del calzado se encuentra especialmente condicionado por los cambios en el mercado y la apertura de las importaciones.

El dirigente señaló que, actualmente, la provincia cuenta con muy pocos fabricantes de calzado, por lo que gran parte de la actividad depende de la compra de mercadería a proveedores externos. Según indicó, el desafío ya no pasa solamente por elegir entre producción nacional o importada, sino por encontrar los mejores precios para poder competir en un mercado cada vez más exigente.

"Cuando vos no fabricás, comprás acá o comprás afuera y el resultado termina siendo el mismo. Hoy hay que salir a buscar precios y adaptarse a esa realidad", explicó Iramain al referirse al nuevo escenario comercial. También sostuvo que, a diferencia de otros momentos, quienes hoy enfrentan mayores dificultades son justamente los fabricantes.

El impacto de Shein y Temu

Otro de los fenómenos que comienza a observar con atención el comercio sanjuanino es el crecimiento de plataformas internacionales como Shein y Temu, que en los últimos años incrementaron su presencia entre los consumidores argentinos. Consultado sobre las plataformas, Iramain reconoció que las ventas a través de esas aplicaciones crecieron y representan una competencia adicional para los comercios tradicionales. Sin embargo, consideró que también pueden transformarse en una herramienta que el propio sector deberá incorporar.

El dirigente afirmó que ya observa personas que realizan compras mediante esas plataformas para luego revender productos en el mercado local, aunque aclaró que todavía no se trata de una modalidad extendida entre los comerciantes establecidos.

En ese sentido, aseguró que el comercio sanjuanino aún no terminó de adaptarse a estas nuevas formas de comercialización y atribuyó esa situación al perfil conservador de buena parte del sector.

"Estamos acostumbrados a otra forma de trabajar. Con el tiempo nos vamos a tener que adaptar, aprender cómo operar y dónde comprar para seguir siendo competitivos", sostuvo.

Un sector que ya venía golpeado

Las declaraciones llegan después de varios meses marcados por el cierre de tradicionales zapaterías en el centro sanjuanino. Durante este año dejaron de funcionar sucursales emblemáticas como las de Sáenz, Continente Calzados y, más recientemente, Niko Calzados, una situación que encendió las alarmas dentro del comercio local.

Hasta ahora, los principales referentes comerciales habían atribuido ese proceso a una combinación de caída del consumo, elevados alquileres, presión impositiva y aumento de los costos laborales. Ahora, el crecimiento del comercio digital internacional aparece como otro elemento que comienza a influir sobre un mercado que atraviesa una etapa de reconfiguración.

Para Iramain, ese escenario no debe entenderse únicamente como una amenaza, sino también como una oportunidad para modernizar la actividad. A su entender, el desafío de los próximos años será que los comerciantes incorporen nuevas herramientas de compra y comercialización para competir en un mercado que cambió de manera acelerada.