En agosto de 2014, la entonces presidenta Cristina Kirchner denunció a la imprenta Donnelley, que se había declarado sorpresivamente en quiebra, “por alteración al orden económico y financiero” y por intentar “crear temor en la población”.
El kirchnerismo quiere a Javier Milei preso por "terrorista financiero"
Para eso CFK utilizó una normativa impuesta por impuesta por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). Detrás de la empresa estaba nada menos que el fondo buitre Black Rock (uno de los que hoy financiarían la dolarización de Milei) y su principal accionista, el mega millonario Paul Singer.
En el mismo sentido, dirigentes kirchneristas le piden al ministro de Economía Sergio Massa que actúe contra Javier Milei por sus declaarciones, recomendando a aaquel que tuviera un plazo fijo en pesos que no lo renueve.
José Sbatella, ex titular de la Unidad de Información Financiera, parangonó la intención de Milei contra lo actuado contra Raúl Alfonsín, que el consideró “un golpe de mercado”, incurriendo en el delito de “desestabilizar el orden financiero”.
"Acá hay delito y promoción a que se siga cometiendo. Hay incitación a la población mediante el terror. Corresponde aplicar la ley antiterrorista. La autoridad de aplicación es la UIF y se congelan los activos por 72 horas hasta que el juez determine si hubo delito", apuntó Sbatella.
La abogada Valeria Carreras, también de reconocida militancia kirchnerista, pidió que “se investigue si los dichos del candidato de LLA constituyen la figura prevista en el Código Penal como incitación a la violencia o un delito financiero".