Entre que la nieve que cae en la cordillera cada vez es menor, el río San Juan trae menos agua, se saca por demás el agua subterránea y el riego es ineficiente, decididamente la sequía le está pasando factura a San Juan. Y en pesos, es bastante costosa.
Cuántos millones de pesos pierde San Juan al año por desperdiciar agua, según el informe de un investigador de la UNSJ
Mientras San Juan enfrenta una crisis hídrica más profunda, el diagnóstico del Dr. Ing. Oscar Dölling revela que el verdadero "enemigo silencioso" no es solo la sequía, sino un sistema de gestión obsoleto de agua que dilapida fortunas y pone en riesgo la infraestructura básica.
A eso se añade un nuevo informe sobre la Gestión y Gobernanza del Agua realizado por el Dr. Ingeniero Oscar Dölling, uno de los profesionales más respetados en la provincia, y no hay buenas noticias. El mal manejo del agua disponible tiene un costo altísimo, de hasta 85.200 millones de pesos, según los cálculos que hizo para elaborar el documento.
Su diagnóstico es que el caudal del río San Juan ha caído un 45% respecto a su media histórica. Los 2070 Hm3 al año que supo traer en promedio en 100 años (del 1900 al 2000) se han convertido en los últimos 18 años en apenas 1116 Hm3/año. O sea, la oferta de agua se achicó en 954 Hm3/año.
Sin embargo, la cifra más alarmante no viene de las montañas, sino de los canales de riego: el sistema actual desperdicia el 73% del recurso antes de que este llegue siquiera a la raíz de los cultivos. Esto se debe principalmente a que existen 3.150 km de canales de tierra en la provincia, donde se pierden unos 294 Hectómetros cúbicos anuales por infiltración.
Este desajuste no es solo un problema ambiental; sino un despilfarro financiero: se estima que la provincia pierde entre 45 y 60 millones de dólares anuales debido a la falta de una gestión tecnológica e integrada. En pesos, son nada menos que entre 63.900.000.000 y 85.200.000.000, con el dólar a 1.420 pesos.
El dato se conoce en momentos donde el Gobierno comenzó una prueba piloto en canales del Quinto Cuartel, donde se comenzó a aplicar una especie de mantas impermeabilizantes para evitar uno de los factores del uso ineficiente del agua en San Juan, la infiltración de los canales.
El monto de las pérdidas
El investigador calculó la cifra de pérdidas de plata por mal uso del agua mediante variables matemáticas y algoritmos complejos realizados sobre el Valle de Tulum, que cualquier interesado puede encontrar y analizar en el informe.
- Enumera por ejemplo los millones que se escapan en sobrecostos energéticos por el bombeo en unos 5.800 pozos (que han tenido que descender 20 metros por la baja de las napas freáticas).
- A eso agregó la merma productiva por la caída del rendimiento de los cultivos que oscila entre 20% y 50% según las áreas.
- También sumó la desvalorización de tierras -calcula entre 15.000 a 18.000 ha perdidas por salinidad-, y hasta una pérdida del 30% de OSSE por fugas de red y uso no categorizado.
El investigador estimó que la exportación vitivinícola de San Juan -que fue de 138 millones de dólares en el 2025- podría inyectar 14 millones de dólares extra a la economía local, si solo se lograra una mejora del 10% en la eficiencia de riego.
“La falta de impermeabilización en 3.150 km de canales en tierra provoca pérdidas por filtración que se traducen en la imposibilidad de regar nuevas áreas, estancando el crecimiento del PBI provincial”, indicó.
El suelo se hunde
La falta de agua superficial ha obligado a los productores a recurrir de forma desesperada al bombeo subterráneo, extrayendo unos 400 Hm3 anuales del acuífero, según el informe. Esta sobreexplotación está provocando que los niveles freáticos desciendan entre 1 y 3 metros por año, activando un fenómeno geológico devastador conocido como “subsidencia”.
Al extraer el agua que sirve de soporte, los granos minerales del suelo se comprimen, provocando que el terreno literalmente se hunda. El documento indica que este colapso no solo significa perder capacidad de almacenamiento de agua para el futuro, sino que tiene consecuencias directas y costosas en la superficie: rotura de edificios, grietas en rutas, colapso de canales de riego y daños en líneas de alta tensión.
Hectáreas con sal
Además, el desorden en el manejo del suelo ha llevado a que el 40% de la superficie del oasis (unas 42.000 hectáreas) presente problemas de salinidad.
Una hectárea salinizada pierde entre el 60% y el 80% de su valor inmobiliario, y recuperarla cuesta hasta cinco veces más que haber invertido preventivamente en impermeabilización.
La ayuda de la tecnología
Para el Dr. Dölling, la solución no es esperar a que nieve, sino cambiar el paradigma hacia una "Demanda Real Medida". La propuesta -además de impermeabilizar canales- incluye transformar la agricultura tradicional en una "Viticultura 4.0", utilizando sensores, drones e inteligencia artificial para regar.
Asegura que se puede ahorrar hasta un 30% de agua. Y que la inversión tecnológica necesaria “se pagaría sola” en menos de una década gracias al ahorro de energía y agua.
Entre otras medidas, tambien propone reformar el Consejo de Hidráulica y que incluya no solo al agro sino tambien al agua potable, energía, ambiente, etc.; y hasta crear un tasa ambiental o "fondo de agua" que se le cobre a mineras, industrias y agronegocios, para un fideicomiso destinado a la protección de cuencas y obras hídricas.
La conclusión del experto es tajante: "Sin ciencia no hay gobernanza, y el costo de no hacer hoy supera ampliamente el presupuesto de las obras propuestas".