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viernes 3 de abril de 2026

Comercio

La mutación de clásicos comercios sanjuaninos para sobrevivir a la crisis

El precio de los alquileres sumado a las escasas ventas generaron el cóctel preciso para que negocios antiguos decidieran irse a locales más chicos y más lejos de la Peatonal.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Natalia Caballero

Decidieron seguir apostando y algunos de los comercios más clásicos de San Juan tuvieron que transformarse para no cerrar las persianas. La determinación más importante que tomaron pasó por alejarse un poco de la Peatonal, abaratando el costo del alquiler, un verdadero tormento para los comerciantes locales. La otra decisión fue rentar negocios más pequeños. Era costumbre de los empresarios de antaño exhibir la mercadería en eternas vidrieras, esta costumbre fue una de las dadas de baja. 

El primer ejemplo de esta mutación fue The Sportsman. En septiembre del 2016 se mudó a la calle Mendoza 184 Sur, y la esquina de Rivadavia y Tucumán fue ocupada por la cadena de hamburguesas Mostaza. Justamente son las grandes cadenas las que alquilar los locales de gran tamaño, porque son las únicas que le pueden hacer frentes a los costos que demandan las rentas (en este caso, mensualmente se desembolsan más de $200.000). 

Otro negocio de venta de ropa de hombres fue el que se mudó a un local más chico y un poco más alejado, sumándose de este modo a la transformación. Se trata de Giuliano, que ahora está por calle Rivadavia antes de Entre Ríos.

El último negocio de este rubro que hizo un cambio similar fue Arena, que dejó su tradicional local de Ignacio de la Roza y Tucumán y se trasladó unas cuadras más allá, sobre Mitre. En el espacio vacío, ahora abrirá un café de la cadena Bonafide. El precio del alquiler fue el detonante del cambio de domicilio. 

Un clásico del calzado femenino es Agostina, que antes comercializaba sus pares de ensueño en un local ubicado en calle Ignacio de la Roza. Los propietarios tomaron la decisión de trasladarse y ahora tienen un comercio más pequeño sobre calle Rivadavia. 

Todas estas decisiones se tomaron también porque las bajas ventas hacen imposible sostener alquileres altísimos, que llegan a superar los $200.000 mensuales. "Venimos de 16 meses de baja en las ventas, salvo por dos meses, diciembre 2016 y mayo pasado que logramos revertir la tendencia negativa”, dijo el presidente de la Cámara de Comercio, Hermes Rodríguez. 
 

Los que no sobrevivieron

En los últimos cinco años, el comercio sanjuanino perdió negocios que eran un clásico, paseo obligado a la hora de comprar indumentaria y electrodomésticos. Un repaso por algunos de los locales que decidieron cerrar la persiana para siempre. 

-La Rueca: el 23 de abril del 2016 cerró este emblemático comercio, tras casi 40 años de actividad en el centro. En el 2001 La Rueca tuvo su primera crisis, "entró en convocatoria y los empleados fuimos los que logramos salvar la tienda del cierre en esa época”, contaron en aquella oportunidad los trabajadores. En el 2015 cerró la sección perfumería y en el 2014 habían liquidado la mercería.

-Comesa: a pesar de los intentos por parte de la Subsecretaría de Trabajo y del Sindicato de Empleados de Comercio, el histórico local "Comesa” ubicado en calle General Acha y Santa Fe cerró sus puertas definitivamente el 20 de septiembre del 2016. Los principales inconvenientes que atravesaba la empresa eran una fuerte competencia y altos costos fijos a los que tenía que hacer frente.

-Bugatti: el 10 de febrero del 2017 este clásico de venta de ropa masculina cerró. Fue uno de los negocios céntricos que se jactó de ofrecer las mejores confecciones de ropa para varones. Bajó  las persianas luego de ofrecer importantes rebajas a sus clientes y transeúntes. Bugatti estaba ubicado sobre calle Rivadavia, a pocos metros de Plaza 25 de Mayo.
 

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