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sábado 4 de abril de 2026

Informe especial

La pregunta que los estacioneros no responden: ¿Por qué la nafta es más cara en San Juan?

Además de los aumentos, doble problema. En la provincia el precio siempre es más alto, ahora de unos 2 pesos por litro. Ni el flete, ni otro costo lo justifica. Lo que dicen los dueños de las bombas. Por Sebastián Saharrea.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Son claros los carteles exhibidores de precios colocados en el frente de cada estación de servicio. El desfile de esta semana fue petardeado desde los medios nacionales, todos shokeados por el latigazo del 10%de incremento justo como regalo del Día del Trabajador. Sirvieron esas postales para refrescar un dilema de vieja data en San Juan, que sigue sin solución y que profundiza sus efectos con cada incremento: los precios que se pagan en la provincia por el mismo producto y en el mismo lugar, son considerablemente más caros. Y los dueños de las estaciones de servicio dicen no conocer los motivos.

La diferencia es de alrededor del 10% entre los surtidores porteños o los mendocinos, respecto de los de San Juan. Y precios variables de acuerdo con la marca de las estaciones, algunas más caras que otras, pero que en todos los casos con diferencias en las bombas de acuerdo con las provincias.

Para tomar el mismo caso, está el de la petrolera estatal YPF, que es la que además regula los precios en el mercado porque dispone del 55% de las estaciones de servicio del país. Allí, el domingo los carteles anunciaron en Mendoza los siguientes precios: $ 17,65 la súper, $ 19,45 la Infinia; $16,01 el Diésel; $ 17,74 la Euro. 
En Buenos Aires, se vieron surtidores también de YPF con precios aún más bajos, mientras que en San Juan cada franja llegó a mostrarse entre uno y dos pesos por encima. A $18,38 la súper, $ 20,59 la Infinia, $16,58 el diesel, $19,09 la Euro, declara la YPF Santa Clara de Central y Salta. Esa es la situación, que también se repite con el resto de las provincias del interior más alejado: La Rioja o Catamarca, por ejemplo, tienen precios similares a los de San Juan.

La explicación por esa franja de un diferencias de hasta el 10% entre el mismo producto de la misma firma –mucho más tratándose de una compañía estatal- no queda muy clara a nadie. Ni siquiera para los propios estacioneros, que ensayan cualquier línea argumental, pero finalmente aseguran que desconocen los motivos.
Lo que sí aseguran es que ese diferencial ya les llega en la factura que reciben los dueños de las estaciones de servicio sanjuaninas respecto de sus colegas en la Capital del país, o la propia Mendoza. Eso es lo que admitió esta semana al ser consultado por el tema Bernardo Turcumán, estacionero y tradicional dirigente del sector en la provincia, aunque ya no esté al frente de la entidad.

Turcumán dijo: "Capital es la cartelera, eso suponemos. Porque el flete para ellos debería ser más caro que para San Juan, pero ellos reciben el combustible más barato. Lo del flete es incomprensible, es mentira”.

Y agregó que: "Mendoza tiene un acuerdo, un acta de reparación que consiguió firmar. Por la cual, como es una provincia productora, la empresa YPF se compromete a venderle el combustible más barato, sensiblemente más barato. No tengo la factura acá, pero le mostraría que el mismo combustible a nosotros nos llega a un precio mayor que, al menos, a Mendoza y a Capital”.

La línea de costos pura de la producción de la nafta no entrega ningún motivo para que exista un diferencial tan grande entre una y otra plaza por el mismo producto en el mismo punto comercial. Mucho menos si es, como lo es el combustible, un precio regulado. Y por lo tanto, hay una voluntad intermedia de alguien que decide que las cosas sean como son.

Por el lado del flete, Turcumán lo dijo clarito: "eso es mentira”. Es que San Juan recibe la mayor parte de su combustible de la refinería de Luján de Cuyo, ubicada a 170 kilómetros de la provincia por autopista. Resulta impensado entonces que el diferencial entre una y otra plaza resulte de hasta un 10% del precio final del producto. Algo no cierra.

Mucho menos teniendo en cuenta el caso de Buenos Aires. Que dispone de refinerías cercanas a los polos de consumos, como las de Ensenada de la Shell o Petrobras (recientemente adquirida por Pampa Energy). Pero que requiere de un flete mucho más largo para llevar el petróleo hasta esas refinerías, que no se reflejan en el precio.
Entonces, el flete no es. Lo de las facturas que reciben los estacioneros sanjuaninos con ese 10% de diferencia ya incorporado, es una profesión de fe: hasta ahora, no se ha visto que las muestren, para demostrar esa supuesta arbitrariedad que castiga a los distritos más alejados y menos populosos del país.

Y hay otro factor que divide intereses entre Mendoza y San Juan, que beneficia a la provincia vecina y que esta vez repercute en el surtidor. Es que Mendoza es productora de hidrocarburos y por lo tanto el motivo por el cual se produjo el incremento en todo el país, según lo que acaba de explicar el ministro Aranguren.

Que lo dijo así: como el precio internacional de barril está a la baja y las provincias que producen sentían el ajuste en sus ingresos y su actividad, se les garantizó un precio interno mucho más alto (71 dólares contra 40 que da en el mercado) para que esas provincias no pierdan ingresos y se conserven los puestos de trabajo de las empresas que exploran.

También el ministro enarboló el argumento del seguimiento en el tipo de cambio del precio interno de la nafta, una línea discutible pero que tampoco explica por qué San Juan paga hasta 2 pesos por litro más que en Capital o Mendoza, excepto que exista un tipo de cambio diferencial entre regiones de un mismo país.

Por lo tanto, el resto del país debe hacerse cargo de ese adicional ficticio a las provincias productoras de petróleo por la vía del surtidor. Es decir que además de disponer de una ventaja comparativa importante a la hora de cargar nafta en la estación de servicio, los mendocinos disponen del beneficio de ver suculentamente engordadas sus cuentas públicas con el ingreso de las regalías petroleras.

Blindadas a las oscilaciones del mercado con beneficios pagados por el usuario de todo el país. Para trazar una analogía, San Juan no recibe regalías de petróleo porque no tiene, pero sí tiene minería metalífera, que paga regalías. Pero éstas varían de acuerdo a la cotización del mercado mundial, que nadie sostiene con sobreprecios al consumo como el caso del petróleo.

El precio más alto de la región

En Argentina, el litro de nafta se paga a USD 1,01 en promedio. Es decir, en torno a los 14 pesos. Así, el país mantiene los precios más altos de la región, sólo superados por Uruguay, país que depende enteramente de la importación de petróleo. El precio promedio del litro de súper en el país vecino es de USD 1,36, mientras que es más barato que en Argentina en Chile (USD 0,99), Paraguay (USD 0,96), Perú (USD 0,95), Brasil (USD 0,90), México (USD 0,78), Colombia (USD 0,61), Bolivia (USD 0,50), Ecuador (USD 0,44) y Venezuela (USD 0,02). En los EEUU se paga el litro de nafta casi la mitad que en la Argentina, a 59 centavos de dólar, y en Canadá cuesta 0,80 dólares. 
 
Los argumentos de Aranguren

El ministro de Energía explicó en una entrevista con Radio Mitre porqué se decidió el cuadro tarifario actual. El factor de las provincias productoras.
 


"Los incrementos se discutieron con la industria a principios de año, para ir reflejando de forma gradual el impacto que había tenido el insumo principal, el petróleo crudo, con la corrección cambiaria a partir de la salida del cepo”.
"A partir de esa reunión y ese acuerdo entre refinadores y productores  el precio del crudo bajó 10% para acompañar el movimiento en el mercado internacional, pero el tipo de cambio pasó a 14,5 pesos promedio en lo que va del año, lo cual da un incremento de 35% para los combustibles”.

"En un mercado libre  cuando hay una caída brusca del precio de los hidrocarburos desaparece la inversión, hay corrimientos en puestos de trabajo y desempleo en la actividad: es lo que pasó en el mundo”.

"Acá se trató de amortiguar la caída de precios internacionales de hidrocarburos, especialmente en 350 a 400 mil familias de aquellas áreas productoras donde la actividad mueve la economía y los ingresos por regalías son importantes para las finanzas de cada provincia”.

"Allí (en Estados Unidos) los impuestos son de 12% y otro problema desde 2005 es que aquí los tributos se aplican ad valorem, es decir, no son fijos, cuando aumenta el precio en refinería también aumenta al consumidor”
"Tenemos que proponer un cambio en la política, para que sea contracíclica y amortigue oscilaciones bruscas en el precio de los hidrocarburos”.

"Para bajar impuestos necesitamos ir al Congreso y eso requiere un trámite parlamentario que demanda su tiempo: en la urgencia se buscó proteger fuentes de trabajo, y en función de algo ya discutido, hacer correcciones graduales".
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