Por Ernestina Muñoz
CANAL 13
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Estudiaban en la facultad de Ciencias Sociales, se enamoraron de extranjeros, una se casó y se fue a EEUU; la otra a Alemania. "Estar afuera es difícil, más con el idioma. Más aún conseguir trabajo y lograr estabilidad. Así se dio este proyecto". Sintéticamente esa es la historia de cómo dos amigas sanjuaninas formaron una red de diseñadores europeos y norteamericanos para vender en forma directa los productos a consumidores de toda Latinoamérica. Imitando a grandes marcas de la moda como Badgley Mischka o Proenza Schouler, la firma "Güsewell- Bennion" es la suma de los apellidos de sus maridos.
Cambiar la economía
El sitio tiene sede oficial en Kiel, Alemania por lo que debe ajustarse a las estrictas normativas teutonas. Sólo pueden usar fotos por las que tengan créditos y deben devolver el dinero en efectivo si al comprador no le satisface el producto. Sólo aceptan tarjetas Visa y Mastercard, a la cotización internacional. "Varía entre 4.8 pesos el dólar o 5, eso ayudó a que los clientes tengan confianza, pero todavía cuesta", dijo Jorgelina. "Además, la gente tiene miedo de poner sus datos en la web, pero nos manejamos con uno de los métodos más seguros que es PayPal". De no haber un diseño que les agrade, reciben fotos con ideas para delegar en los diseñadores especializados. En 24hs está listo el presupuesto y, si el cliente acepta, en unos 20 a 35 días se despacha. "Los vestidos de novia son los que más demoran porque son personalizados". La web tiene un chat online para atender los requerimientos de clientes durante unas 15 horas al día. "Yo dejo de trabajar tipo 4 de la tarde alemana y ahí es cuando se despierta Carlita en Houston, EEUU".
Lo que más venden son los vestidos vintage, retro, los vestidos hechos a tablas. "Ropa que casi no llega aquí porque no es de consumo masivo y que en la web se ve muchísimo", dijo Jorgelina.
Después, siguen los diseños de Kate Middleton (la princesa inglesa) y después los vestidos de fiesta y de novia", enumeró.
"Allá están re acostumbrados a este tipo de consumo porque se acostumbraron desde 1950 a comprar por correo. Aquí el desafío es cómo dar más confianza al cliente", contó.
"La idea del shopping internacional se va armando durante el tiempo. Queremos invitar a fabricantes de Argentina que aporten su estilo. En unos meses más la página se traduce al inglés y alemán para que sea accesible a cualquier persona del mundo. Esto me pone muy feliz. Me veo trabajando toda la vida en forma independiente, innovando, haciéndoles saber a todos que pueden tener los diseños de las revistas al alcance de un click", cerró.
