Los ancianos llegaban a las financieras con más de la mitad del sueldo embargado por créditos con tasas de interés abismales con la esperanza de que le dieran otro préstamo para poder llegar a fin de mes. El negocio para las casas de préstamos era redondo porque se aseguraban la cuota mensual gracias al débito directo del salario de los abuelos y al mismo tiempo duplicar el capital prestado en un solo cliente. Pero el negocio llegó a su fin cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció en el 2012 un tope a la tasa de interés a los créditos otorgados a jubilados y debitados por ANSES. Las financieras tuvieron que adecuarse y en San Juan al menos tres ya han cerrado sus puertas porque no les conviene operar con tasas limitadas, según informaron desde ANSES.
Las financieras estaban ubicadas en Capital: una en San Luis y General Acha, otra en la galería Estornell y la otra sobre Mendoza pasando Mitre (lugar en donde ahora abrió otra financiera). Esas son las casas de préstamo que han sido individualizadas pero no descartan que sean más las que cerraron tras la decisión presidencial.
Una de las financieras que cerró (la ubicada sobre calle San Luis) además de créditos le ofrecía a los abuelos la posibilidad de comprar un bien como una moto o un electrodoméstico y debitárselo mensualmente del recibo. Las otras dos compañías sólo ofrecían dinero.
Además de los locales que terminaron bajando la persiana, muchos otros dejaron de ofrecer créditos debitados por ANSES, asumiendo el riesgo de no recibir todas las cuotas en tiempo y forma pero asegurándose poder aplicar tasas de interés más altas. “Hay un 90% menos de financieras que operan con ANSES desde que salió la disposición nacional. El negocio pasaba por cobrar tasas usurarias pero ahora para estas empresas los jubilados han dejado de ser negocio”, dijo Aranda al respecto.
Las financieras que operan directamente con el organismo nacional no pueden ofrecer préstamos con tasas que superen el 29% (pueden superar un 5% la tasa del banco Nación que es del 24%), el resto puede aplicar el interés que deseen, incluso algunas llegan al 120%. En Rapicuotas por ejemplo una persona por un crédito de $1.000 debe devolver ocho cuotas de $235, es decir $1.880. Si el cliente no paga en tiempo y forma, se le aplican intereses punitorios diarios que rondan en los $4 diarios.
El sistema de ANSES detecta inmediatamente si una financiera quiere aplicar una tasa de interés más alta de la autorizada, impidiendo que se realice el descuento en el recibo de sueldo de los ancianos.
Las financieras consultadas dijeron que no es rentable prestar dinero con tasas de interés del 29%. Según explicaron ese porcentaje no les permite solventar los gastos que insume tener abierta una empresa de estas características y que supera rasguñando el 25% de inflación que aseguran las consultoras privadas.
Actualmente las mutuales y los sindicatos son los agentes de crédito con los que más operan desde ANSES. Aranda contó que hasta ahora no han tenido problemas con estos organismos que le ofrecen a sus afiliados préstamos a tasas de interés muy bajas con código de descuento.
Una de las franjas etarias que más préstamos solicita es la de los mayores de 65 años. En muchas oportunidades, los abuelos llegan a las financieras acompañados de nietos o familiares para sacar créditos. Esta realidad se vive a diario en las compañías crediticias y hasta en los locales de venta de motos financiadas.
La disposición presidencial también le puso un tope al porcentaje de sueldo que se les puede debitar a los abuelos: ahora las retenciones pueden llegar al 30% del salario. La medida apunta a evitar que los jubilados reciban monedas a fin de mes por las deudas crediticias.
La tarjeta de crédito ARGENTA salió al mercado con el objetivo de darle a los jubilados una herramienta crediticia con bajas tasas de interés y hasta con importantes descuentos en compras realizadas en locales de electrométricos y supermercados. Además el plástico posibilita que tanto jubilados como pensionados puedan obtener créditos de hasta 40 cuotas en pesos, con tasas fijas que van del 17 al 23%.
Mientras que antes las financieras dedicadas a prestarles a jubilados con código de descuento abundaban en el microcentro, ahora cuesta más localizar una. La mayor parte decide operar arriesgando el capital pero asegurándose casi duplicar el capital en un solo abuelo.
jueves 2 de abril 2026




