-En su reciente exposición frente a ambas cámaras del Congreso, el vice ministro de economía Axel Kiciloff relató que el año que viene el Estado estará menos activo en la economía porque supone una mejora del sector privado. Esa expectativa es coherente con lo que se ha escuchado por aquí respecto del manejo presupuestario de 2013. Alcoba tiene listo el cálculo de la cifra final pero no lo puede dar a conocer por dos razones: el respeto a los diputados que deberán recibir el documento para su debate y la necesaria confirmación previa del presupuesto nacional que aún no ha sido aprobado. Igual, Hacienda dejó trascender un incremento promedio del 20%, que no será semejante para todas las partidas.
-¡Pegamos una! Cada tanto la tarea periodística regala la posibilidad de una primicia. Varias semanas atrás publicamos en estas columnas el anticipo de que se negociaba un trato fuerte con Barrick para la exploración de energía geotérmica en Iglesia, noticia que ratificamos y ampliamos luego hasta con detalles de potencialidad eventual. El documento finalmente fue suscripto esta semana y la gestación requirió participación del Instituto Provincial de Exploraciones y Explotaciones Mineras (IPEEM), Energía Provincial Sociedad del Estado y Barrick. La cifra a invertir da idea de la casi certeza que se tiene de la eficiencia del yacimiento.
-Sigue fuerte la consulta sobre qué hacer con el dólar (es la única moneda extranjera motivo de preocupación). Lógico, acercándose el tiempo de vacaciones y la posibilidad de viajar al exterior. Es más gente de la que se piensa, considerando los altos precios y bajas comodidades que se ofrecen por aquí. Uno trata de hablar y escribir tirando datos que permitan opciones pero alguna gente quiere consejos directos, comprá, vendé. No hay manera de hacer esto seriamente sin conocer algunos datos, no es lo mismo una cantidad que otra, hay que tomar en cuenta el fin perseguido y los tiempos y ansiedad del interesado. Una amiga me urgió en la gala de Mozarteum: “no te entendí lo que dijiste en el canal, decime qué hago”. Viéndole la cara, conociéndola de años y sabiendo que quería viajar a México en diciembre la respuesta fue fácil, pero no siempre es así.
-Otro amigo, muy conocedor del manejo de valores en tiempos de crisis tan comunes a nuestro país, me comentó que estaba pensando en una buena opción totalmente legal para atrincherarse en verdes. Está comprando bonos que cotizan en dólares y que vencen antes de las elecciones legislativas del año que viene, tipo septiembre, no más allá. “No se van a arriesgar a no pagar a un mes de la votación, tampoco se arriesgarían a cambiar la moneda de cancelación, la Presidente ha asegurado que no seguirá el camino de Capitanich (por el gobernador de Chaco que pagó en pesos 260 mil dólares de bonos locales)”.
-El razonamiento es perfecto, pero le recordé que lo mismo se pensaba de Machinea en el ’89: venía pagando hasta que se quedó sin verdes y cerró la cortina el 6 de febrero del ’89, en la previa de la hiperinflación de Alfonsín. Cuando se acaba la guita, no alcanza la voluntad, le dije a mi amigo y lo dejé preocupado. Esa es la vida del intermediador financiero, debe estar capacitado para soportar fuertes presiones, sobre todo cuando ni siquiera maneja fondos propios y debe dar consejos a gente que, cuando pierde plata, es reticente a entender razones.
-Ya que estamos recordando viejas épocas, cuando comenzó a regir la convertibilidad, en abril de 1991 y la paridad 1 a 1 con el dólar, hubo que terminar inmediatamente con la indexación de deudas, porque se suponía que ya no habría más inflación. Una forma de sujetar el carro de las dos hiperinflaciones previas. Se sancionó la Ley de Límite Indexatorio que prohibía exceder, en la deuda, el precio actual del bien. Si uno debía un auto, el límite de la deuda no podía pasar del valor de ese auto al día del reclamo de pago. Buena forma de impedir abusos y enriquecimientos sin causa. La reciente reforma de la ley de convertibilidad anunciada por Cristina dando fin a las consecuencias monetarias de respaldo obligatorio al circulantepor el BCRA, no eliminó los artículos 7 y 10 de la ley 23.928 que textualmente dicen: “ En ningún caso se admitirá actualización monetaria, indexación por precios, variación de costos o repotenciación de deudas, cualquiera fuere su causa, haya o no mora del deudor” y “ mantiénense derogadas, con efecto a partir del 1° de abril de 1991, todas las normas legales o reglamentarias que establecen o autorizan la indexación por precios, actualización monetaria, variación de costos o cualquier otra forma de repotenciación de las deudas, impuestos, precios o tarifas de los bienes, obras o servicios”.
-De ahí que llame la atención que haya tanta discusión sobre los montos reclamados por expropiaciones en la provincia cuando, por lo que parece en la mayoría de los casos, no hay debate sobre el monto original sino sobre las actualizaciones e intereses que han llevado esos montos a cifras exorbitantes e incoherentes con los valores actuales de esos espacios. Sin ser especialistas en análisis legales, aquella ley parece muy razonable. El Estado, o un deudor, no pueden tener práctica confiscatoria sobre el acreedor, pero tampoco es válido al acreedor enriquecerse a costa del deudor provocando, en ciertos casos, la quiebra de éste por una deuda que adquirió el tamaño de una bola de nieve.
-Se incrementó la preferencia de los argentinos por guardar los pesos en casa (del 20% y 19% al 25%) y disminuyó significativamente la proporción que prefiere comprar dólares, del 21% en 2010 y 2011 al 11% de hoy. Esto, según el último Índice General de Expectativas Económicas (IGEE), que elaboran la Escuela de Economía “Francisco Valsecchi” de la Universidad Católica Argentina (UCA) y TNS Gallup. También confirmó que las expectativas registraron una leve suba en septiembre debido a un aumento de las opiniones positivas sobre la situación económica.
-Al preguntar a los entrevistados por la mejor alternativa en caso de tener dinero disponible para el ahorro, se registran opiniones divididas: un 25% guardaría los pesos en casa; un 23% considera que la opción más conveniente sería destinar el dinero al consumo; un 13% depositaría los pesos en el banco; el 7% compraría dólares y los guardaría en su casa; y el 4% compraría dólares y los depositaría en el banco.
-La preferencia por guardar los pesos en casa aumenta a menor educación y poder adquisitivo (28% respectivamente) y en la Capital Federal (31%), mientras que la opción de disponer el dinero en compras es mayor en el segmento de 25 a 34 años (30%), los universitarios (26%) y en el GBA (27%). Depositar los pesos en un plazo fijo o caja de ahorro es más elegida por los más jóvenes (17% entre los menores de 24 años) y los sectores altos (17%).
La compra de dólares crece en los más jóvenes, los niveles altos y en la Capital Federal. En esta nueva medición se entrevistaron 1.013 personas en 26 localidades de todo el país, entre el 21 y el 30 de septiembre de 2012.