Tarde de calor, de ascenso y descenso, y también de esfuerzo. Una tarde larga y agotadora que podía reflejarse fácilmente en los rostros de los protagonistas, algunos rezagados, otros caídos.
La etapa que unió Valle Fértil con Jáchal fue la más larga de la prueba argentina, aunque la segunda de siete (aún quedan 5 más). Un tramo exigido, con montaña y terreno llano, y mucha agua para recuperarse mientras se transitaban los 201 kilómetros de recorrido.
El final, todo un poema. Gestos de dolor y de cansancio, y sensación de debilidad. Debajo del maillot, marcas propias de la intensidad del sol.
Un campeón exhausto. Remco Evenepoel, último ganador de la Vuelta a San Juan y de enorme trabajo para que su compañero se adjudicara la etapa, seca su transpiración con una toalla que le ofrece su equipo. Los fanáticos, a su alrededor, siguen de cerca al belga.
Un poco de relax después de una dramática jornada. Con marcas en el rostro producto del calor, Rubén Ramos está sentado en la vereda jachallera con el barrealino Ricardo Escuela. Ambos corren para Pocito.
Bendito Tankito. El chileno Manuel Lira agarra una bolsa de hielo de una marca sanjuanina y la vacía en su cabeza. Después del infierno, la recuperación.
Las heridas tras una dura caída. El ciclista del Astana exhibe los golpes que sufrió en plena etapa producto de una caída. No es el único, hay otros dos ciclista (uno es Jhonatan Narváez del Bora) tuvieron que ser trasladados al Hospital de Jáchal.