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domingo 26 de abril de 2026

Respaldo total

Con la banca del hincha y también de Miadosqui, ¿hay Schiapparelli para rato en Concepción?

El “Gringo” suma dos triunfos como interino en San Martín y se ganó el respaldo de la dirigencia y la gente; el antecedente de Antuña alimenta la ilusión de continuidad.

Por Redacción Tiempo de San Juan

En Concepción empieza a instalarse una pregunta que hasta hace días pocos imaginaban: ¿puede Alejandro Schiapparelli dejar de ser interino y quedarse al frente de San Martín? Los resultados acompañan -dos partidos, dos triunfos- y el clima a su alrededor es cada vez más favorable.

El “Gringo” volvió a hacerse cargo del equipo tras la salida de Ariel Martos y, fiel a su historia en el club, respondió en un momento delicado. Lo hizo con triunfos ante Midland, como visitante, y frente a Quilmes en el Hilario, pero también con un cambio anímico que se reflejó rápidamente en el plantel.

La banca no es solo futbolística. Desde la dirigencia, el propio presidente Jorge Miadosqui dejó en claro que no le desagrada la idea de su continuidad: “Tiene que ocupar un cargo de interinato, con muchos problemas que tiene el club. Me encantaría que se quede como Antuña, son jugadores del club, personas que aman la camiseta. Si llegase a quedarse, hay que resolver muchas cosas porque él estaba a cargo de la coordinación del club”.

En la tribuna, el mensaje es todavía más directo: el hincha quiere que siga. El recuerdo de "Purruco"-quien también arrancó como interino y terminó logrando el ascenso a Primera- aparece como espejo y alimenta la ilusión de repetir la historia.

Schiapparelli, por su parte, se mantiene cauto y alineado con la estructura del club: “Yo estoy a disposición de lo que digan los dirigentes. Si ellos quieren que siga en esta función, seguiré; si el día de mañana quieren que venga otro técnico y yo estar en otra función, aportaré desde donde me toque”.

En San Martín hay apellidos que pesan más que otros. Y el de Schiapparelli es uno de esos. Ya lo demostró en 2022, cuando asumió tras la salida de Facundo Villalba, ordenó un vestuario golpeado y allanó el camino para el ciclo de Antuña, del que luego formó parte. Hoy, otra vez en medio de una tormenta, el “Gringo” aparece como la rueda de auxilio. Pero esta vez, con resultados, respaldo y pertenencia, empieza a perfilarse como algo más que un simple parche.

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