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lunes 27 de abril de 2026

HISTORIA DE SUPERACIÓN

El abuelo que se convirtió en campeón argentino

Quitín, como lo conocen en el mundo del ciclismo, a los 50 años se bajó de un camión para subirse a una bicicleta. Con 76, por sexta vez consecutiva, es el mejor del país. Por Florencia García
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Florencia García

Con 50 años, Quitín, como lo conocen la mayoría, decidió bajarse de los camiones en los que trabajó durante toda su vida y subirse a una bicicleta por hobbie y para bajar algunos kilitos de más que heredó con la profesión.

Empezó entrenando apenas unos kilómetros y hoy con 76 años recorre alrededor de 1.000 kilómetros al mes. "Hago por año más kilómetros arriba de la bici que en el auto”, comentó entre risas el abuelo ciclista.

Todos los días Quitín entrena 40 kilómetros diarios preparándose especialmente para los Campeonatos Argentinos de Ruta para Máster.

"La crono es mi especialidad, hay muy pocos ciclistas que apuntan a ganar la crono, la mayoría prefiere ganar en pelotón. Para eso me preparo todos los días, dentro de mi rutina hago 10 kilómetros a toda velocidad y después voy comparando los tiempos para ver si estoy bien para competir”, comentó.

El abuelo campeón no se toma vacaciones. Lleva su bicicleta a cualquier lugar donde va de paseo y disfruta de pedalear por todo el país. Entre sus aventuras, hay algunas realmente sorprendentes y alentadoras.

Quitín viajó arriba de su bici a Catamarca para cumplir una promesa. Apenas se inauguró la Ruta 150, fue el primer ciclista en recorrerla de punta a punta, según le comentaron algunos obreros que todavía trabajaban sobre la ruta.
Tiene una repisa donde se lucen medallas, trofeos y fotos de los 26 campeonatos en los que participó, entre ellos el Tour de Francia que se corrió en Argentina en el 2011 en San Juan y en el 2015 en Salta, pero es un número insignificante en comparación con el número de anécdotas que don Amor guarda en su cabeza.

Entre las más destacadas están las que compartió con su mujer y fiel compañera. Una mujer de fierro, de esas que hay siempre detrás de un gran hombre.

Estela no solo es su mujer, si no la compañera de ruta del ciclista, ella lo acompaña en cada una de las competencias, hace de auxilio y nunca existe el no como respuesta, siempre está dispuesta a acompañar a su marido.

"Recuerdo en un viaje por Carlos Paz. Salí a entrenar y Estela iba detrás en la camioneta. En un momento ella se queda atrás y nos desencontramos. Estuvimos cuatro horas buscándonos el uno al otro por medio de las sierras. Ella pensaba que me habían asaltado y no sabía que había pasado que se quedó atrás. Me paraba en los jardines de las casas a cargar la caramañola con agua y seguía buscándola, hasta que cerca de las cuatro de la tarde nos encontramos. Anécdotas como estas tenemos un montón”, agregó.

Tiene cinco bicicletas, una Alan y las otras Privitera. Una de sus bicis es exclusiva, el mismo habló con Felipe Privitera para que le haga un cuadro único a su gusto. Así como con sus bicicletas, Quitín trabaja y entrena para superarse día a día y poder llegar a los ochenta años arriba de la bici, que es junto a su mujer, sus hijos y sus nietos, los amores de su vida.

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