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lunes 27 de abril de 2026

Seis virtudes y seis defectos de los Jaguares en la primer experiencia en el Super Rugby

La primera temporada de la franquicia argentina fue buena, pero pudo ser mejor; lo más entusiasmante es el futuro
Por Redacción Tiempo de San Juan

Reducir el análisis de la temporada de estreno de Jaguares en el Super Rugby a cuatro victorias y 11 derrotas sería simplista, pero no deja de reflejar un balance que estuvo por debajo de las expectativas. Por capacidad individual y por el juego que la mayoría de los rugbiers había plasmado en el Mundial, se presagiaba un final mejor. Cabe señalar el atenuante de que el equipo se encontró con una realidad totalmente desconocida y no supo manejar cuestiones como los viajes y los cambios de horarios, pero también tardó en adaptar su juego a lo que demanda la competencia: empezó de manera excesivamente acelerada, entró a una espiral derrotista que lo afectó mentalmente y terminó mostrando su mejor cara jugando de manera más conservadora y con un plantel estable. Una campaña que dejó muchas lecciones por aprender y una gran experiencia de la cual se debe nutrirse para el futuro, tanto el de esta franquicia como el del seleccionado nacional.

Las malas

La irregularidad: en general, el equipo rindió debajo de sus posibilidades. Empezó jugando demasiado acelerado y no definió partidos favorables. Por momentos falló en la mente y no estuvo a la altura. Sólo cuando dejó atrás su ambición de rugby total unificó juego y resultado y fue más homogéneo.

Fallas: se erró en rubros básicos, como el tackle (81,1% de eficacia) y la obtención (84,7% en el line-out y 87% en el scrum), en los que fue el 4º peor equipo. Sin eso es difícil construir un plan de juego.

La indisciplina: 8 amarillas (2º en el torneo), 2 expulsiones y 10,2 penales cedidos por partido son demasiada ventaja en este nivel.

Las derrotas: no parecía descabellado aspirar a los playoffs, pero quedaron muy lejos. Hay cuestiones sencillas por corregir, como ir a Sudáfrica tres semanas antes del debut, y otras complejas, como rotar tanto. Las caídas repercutieron en los Pumas.

El recambio: el equipo se resintió cuando recurrió a los menos experimentados. En la primera y la segunda líneas, el medio-scrum y los centros está lejos de tener tres jugadores por puesto.

El amateurismo: que hubiera tantos amateurs no se condice con el hiperprofesionalismo del Super Rugby. Las reglas deberían ser parejas para todos y las excepciones deberían ser eso. Si no, casos como el de Joaquín Paz (jugó 5 partidos sin contrato y se fue a Calvisano, de Italia) pueden multiplicarse.

Las buenas

Roce internacional: el solo estar en el Super Rugby ya es positivo. Ensayar juntos todas las semanas y jugar cada sábado contra los mejores con el estilo que se busca no puede sino traer dividendos a largo plazo, para cuando el plantel actúe como los Pumas.

Momentos de gran rugby: al margen de haber perdido 11 de los 15 partidos, Jaguares mostró por momentos estar a la altura de los mejores, como en la victoria sobre Bulls y las derrotas ante Chiefs, Sharks, Blues y Stormers.

Se amplía la base: por estrategia y por fuerza mayor (lesiones, suspensiones), Raúl Pérez utilizó 41 jugadores; muchos no tenían experiencia en este nivel y sí pasado reciente en los Pumitas (Pieretto, Gigena, Larrague, Kremer, Arregui y Boffelli).

Crecimiento individual: cada uno de los 41 Jaguares es mejor hoy que antes de esta competencia y perfeccionó sus destrezas, fundamentales en el rugby actual.

Apariciones y confirmaciones: Isa, Matera, Lavanini, Boffelli (el surgimiento más resonante), Landajo y Sánchez fueron los más destacados. Cordero comenzó fulgurante pero se apagó tras el accidente vial. De los nuevos, además de Boffelli cumplieron García Botta y Lezana.

El público apoyó: si Jaguares hubiera sido local en el CASI, como se pretendía, el lugar habría quedado chico. Las caídas conspiraron para mantener las 18.000 personas del debut, pero el promedio de 13.000 no es malo.

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