Cuando apareció por el hotel Omni, el gigante de 124 millones de dólares que se erige imponente frente a Marina Park, circuló un poco de aire fresco por los pasillos de ese edificio de 32 pisos. Claudio Bravo pisó suelo estadounidense y para el seleccionado chileno implica encontrar el rumbo. Después de despedirse de Emma, su pequeña de tres meses, que lo tuvo con el alma en la garganta por algunos problemas de salud, el capitán entendió que era necesario subirse a esta empresa. Había dejando claro que su prioridad era su familia, pero detrás de ello, está la selección de su país. Por eso, cuando sintió que todo estaba bajo control en su hogar, no dudó en subirse a un avión y llegar a esta ciudad. Y pensar que algunos creían que las diferencias que alguna vez mantuvo con uno de los ayudantes de Juan Antonio Pizzi, podía disminuir el compromiso del arquero con La Roja. Nada de eso. Es un líder, es "el" líder que mantiene los balances dentro del vestuario.
Claudio Bravo: "Jugar contra la Argentina y Messi es lo mejor que nos puede pasar"
La incertidumbre acerca de la presencia de Bravo en esta Copa América se disipó recién cuando se sumó al plantel. Porque en realidad nadie tenía claro cuándo se podía incorporar. Apenas había una idea que podía suceder mañana, ya en San José, donde esperará Chile el debut ante la Argentina. Incluso, tan grande era el interrogante, que algunos se animaban a dudar de la presencia del arquero de Barcelona.
Pero Pizzi lo necesita. Y Bravo respeta su condición de capitán del seleccionado. Incluso, en cuanto llegó a esta ciudad, el entrenador fue a verlo y se preocupó la salud de Emma. Charlaron acerca de cómo vivió esas horas que pasó dentro de la Clínica Alemana, en Vitacura, en Santiago. Mucho después apareció el fútbol. Se apoyan uno al otro y parece haber quedado todo claro entre ellos. En realidad con el colaborador de Pizzi, Manuel Suárez, que cuando estaba en Valencia trabajando lo habían consultado por Bravo y lo calificó como un "arquero del montón", justo cuando estaba a un paso de ser transferido de Real Sociedad a Barcelona. Un tiempo después el guardavallas confió que se reunió con Suárez y aclararon toda la situación.
"Es nuestro capitán, nuestro líder, por eso lo estamos esperando". La frase pertenece a Gary Medel, uno de los hombres más fuertes dentro del vestuario que entendió que la palabra de Bravo es la exacta para cada situación. Y Pizzi conoce de qué se trata esta configuración del equipo trasandino que vivió momentos complejos de disciplina, como el Bautizazo o el accidente de Vidal con una Ferrari en plena Copa en 2015. Todo fue manejado por Bravo, con entrenadores y con dirigentes. Y en esta ciudad volvió a demostrar cómo manejar situaciones, porque cuando muchos miran con desconfianza las libertades que les ofrece el cuerpo técnico a los futbolistas, el capitán chileno fue directo: "Es importante saber la carga del jugador, los viajes y las edades. A veces es perjudicial entrenar en doble jornada. Los ritmos de nuestro cuerpo han ido cambiando con el paso de los años".
Nadie había querido hablar demasiado de la Argentina, ni Vidal, con lo que su apellido pesa dentro de la intimidad de la Roja. Fue Bravo el que rompió el silencio y fue contundente: "Jugar contra la Argentina y Messi es lo mejor que nos puede pasar. Es importante arrancar fuerte. Depende de nosotros, de cómo nos preparemos y cómo logremos jugar". Y si faltaba algo, dejó claro también su mensaje respecto a la compleja situación económica que vive la ANFP: "No creo que haya poquita plata. Creo que hay mucha. La plata se ha repartido mal, se ha manejado mal. Esa es la misión de los dirigentes de la ANFP. Ordenar esos dineros y que no pase lo que pasó en la administración anterior".