“La violencia comienza desde el aspecto dirigencial”
Santiago de la Torre
Licenciado en Psicología
Antes que de hablar de violencia en el deporte es conveniente aclarar que es un tema muy complejo que tiene muchas aristas y es pluricausal. Para hacer referencia a las causas que generan la violencia es bueno destacar que esto comienza no sólo en el campo de juego, sino que desde el aspecto dirigencial hay una cuota de responsabilidad. Hay una frase conocida que dice "violencia es mentir”, permanentemente se miente desde la dirigencia de un club y esto es generador de violencia, y como ya sabemos la violencia atrae más violencia. Hacemos la analogía con una familia nuclear en donde el padre miente, y esto genera en sus hijos ira por esas mentiras y esa ira lleva a la violencia con sus hermanos, en el campo deportivo sucede algo similar.
Muchas veces (sobre todo en el fútbol y rugby) estos deportes están emparentados con el machismo, pegar es cosa de hombres, es decir si me da una patada el código futbolero dice "en la próxima se la devuelvo”. Y volvemos al mismo concepto, la violencia genera violencia y el jugador que no lo hace se caratula de "cagón”. Si a un jugador lo provocan en un partido y éste no reacciona, en vez de ser un acto premiado como fair play, es caratulado de "cagón”.
Otra de las causas es la presión que se genera externamente desde el cuerpo técnico y dirigentes: "hay que ganar como sea”, esto implica arrancarle la cabeza al adversario si es necesario. Tuve la oportunidad de escuchar estas frases en charlas técnicas previas a un partido importante. Se asocia lamentablemente el ganar con el éxito y el perder con el fracaso.
Hay dos enfoques que pueden explicar estos fenómenos desde la psicología: el primero es el enfoque o la teoría de la reacción emocional que surge como consecuencia de estímulos indeseados, por ejemplo frustraciones, culpa, tristeza, y otras emociones que llevan a una conducta indeseada. Sobre todo actualmente en la sociedad donde hay tantas variaciones a nivel social económico y esto genera un aumento o cúmulo de emociones en donde el deportista, a través de la agresión o violencia, logra canalizarlas de una forma inadecuada.
La segunda es la teoría del aprendizaje social que destaca la imitación a través de la observación y el reforzamiento. Ejemplo: familia, sociedad, medios de comunicación, etc.
Además podemos enumerar una cierta cantidad de responsables que generan estas acciones y podríamos ahondar en casa caso particular. Pero sólo nombraremos algunos: el árbitro muchas veces deja jugar u omite algunas faltas que generan en el jugador una especie de revanchismo y en vez de orientar su ira hacia la autoridad, la dirige hacia el jugador contrario.
La hinchada o ´barra brava´ en la Argentina es determinante para generar disturbios dentro y fuera de la cancha, donde condiciona al jugador a la hora de enfrentar un encuentro.
La "pica” que generan los periodistas previo a cada partido también alientan estas conductas; los dirigentes que mienten; y/u omisión del personal policial, etc. Cada una de estas conductas aisladas no provoca en sí una situación, pero unidas y sistematizadas es casi inevitable que no sucedan situaciones desagradables.
Un caso aparte es el tema de los niños, la sobremotivación y sobreexigencia de los padres desde muy pequeños genera no sólo violencia, sino que en muchos casos la deserción del niño al deporte que inició por gusto y pasión. Los padres somos grandes responsables de estas conductas, al gritarle al árbitro, al técnico y a nuestro propio hijo una vez que finaliza en encuentro, criticando su desempeño. Estas conductas antideportivas se van instaurando en la psiquis de los chicos y con los años son, muchas veces, generadoras de violencia y causa de abandono al deporte. El niño en sus primeros años debe solamente disfrutar del deporte.
¿Cómo lo solucionamos? Es aconsejable el trabajo interdisciplinario. Desde la psicología trabajamos con proyectos a largo plazo en instituciones deportivas donde la clave es el buen manejo de la inteligencia emocional en los chicos. Para esto realizamos charlas orientadas sobre todo a padres y profesores, para poder instruir en cómo "educar el manejo de las emociones”. Para ello es necesario antes poder sentir, reconocer, controlar y modificar estas emociones. Este proceso que parece simple, no lo es. Pero con el entrenamiento en conjunto entre padres, chicos, dirigentes y cuerpo técnico confiamos en que puede dar éxito.