Javier Ortiz (37) nunca imaginó que gracias a un par de patines que le regalaron para un Día del Niño, cuando tuvo tan sólo 7 años, fuera a cosechar tantas alegrías en la vida. Es que como jugador de la UVT no paró de celebrar títulos y dar vueltas olímpicas, y ahora, en sus primeros años como entrenador, llegó a la cima tras coronarse campeón hace días de la Primera femenina y masculina del Comunitario. Más que espíritu ganador, espíritu gladiador.
Espíritu ganador
Hace una semana logró sus primeros dos títulos como director técnico con la Primera femenina y masculina de la UVT. Sin embargo, como jugador también gritó campeón muchas veces dejando al Comunitario, como hace pocos días, en lo más alto del hockey sobre patines sanjuanino. Por Carla Acosta.
No caben dudas que nació para vestir los colores del Comunitario y para ser todo un ganador en todas las divisiones en las que jugó.
Durante esos casi tres años fuera del hockey -aunque señaló que siempre siguió alentando a la UVT- le dedicó tiempo a su trabajo, de empleado administrativo de una empresa de transporte de carga, y a su familia, integrada actualmente por su esposa Susana y sus hijos Gonzalo y Facundo.
En el 2009 es cuando se le empezaron a abrir las puertas como entrenador. Resignado a ponerse nuevamente los patines por su lesión, tomó el silbato y comenzó su primera experiencia como entrenador, en aquel entonces de la Primera División del femenino y dos años más tarde, de las categorías inferiores del masculino.
A principio de este año, sin imaginarse lo que le iba a deparar el destino, comenzó a dirigir a los chicos de la máxima categoría del Comunitario. De esta forma Javier tomó al mismo tiempo dos responsabilidades, como las de dirigir a las divisiones más importantes de la institución con un solo objetivo, llegar a gritar campeón con al menos un equipo. Es que él mismo reconoció que había más chances que las chicas se coronaran campeón, ya que con ellas es con quienes vino buscando el título desde su estreno como DT.
Finalmente a Ortiz le salió todo rendondito. El viernes 14, ante un estadio Aldo Cantoni colmado de gente, su equipo logró derrotar 8-5 al temeroso Banco Hispano y se quedó con el Torneo Apertura Dante Gómez. Fue su primer grito con la UVT desde el banco de suplentes, algo que seguramente queda guardado en su corazón y que en un futuro se los contará a sus hijos Gonzalo (2) y Facundo (5 meses), cuando ellos crezcan.
Sin embargo, eso no fue todo. A Javier le quedó por adjudicarse, quizás, el torneo más deseado y esperado por él y las chicas. Es días después de haber festejado en el Cantoni, lo hizo con el plantel femenino que se consagró campeón, por primera vez en su historia, del Torneo Oficial de la Primera División sanjuanina. El equipo rosa de la UVT derrotó al Deportivo Aberastain 4-3 y se quedó con el campeonato aún faltando tres fechas para que finalizara el certamen. Increíble. Las chicas le dieron una gran alegría a la institución y también al DT, para que este último terminara con un fin de semana único e inolvidable, ya que logró alzar la Copa con ambas categorías convirtiéndose en la revelación de los entrenadores.
Más que un DT, es un hincha de la Unión Vecinal de Trinidad. Desde su infancia contagió su pasión a toda su familia, siendo el responsable de que su entorno sean fanáticos del Comunitario y de alguna u otra forma, formen parte de tan grande institución.
Su mamá Pilar y su papá Joaquín son los encargados de la biblioteca del club de Abraham Tapia. Sus sobrinos Mariano, Gastón y Jimena se criaron con el stick bajo el brazo, siendo los dos últimos también campeones con la UVT hace días. Mientras que su mujer Susana es una fiel seguidora que, según él, le apoyó y acompañó en la aventura de ser técnico de dos equipos al mismo tiempo.
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