Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estrés es «el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara el organismo para la acción». En términos globales se trata de un sistema de alerta biológico necesario para la supervivencia. Cualquier cambio o circunstancia diferente que se presente ante nuestras vidas, puede generar estrés. Aunque también dependerá del estado físico y psíquico de cada individuo.
Tiempos de crisis, tiempos de estrés: cómo combatirlo
En un escenario de incertidumbre socioeconómica, de pérdida de puestos de trabajo y precios por las nubes, el estrés empieza a hacer mella en muchas personas. Este desconcierto generalizado oscurece la proyección del futuro y nos hace entrar en una espiral negativa que debemos aprender a manejar antes que nos destruya.
En la actualidad, estamos inmersos en algunas situaciones complejas de carácter socio-político y económico, que nos presenta retos y desafíos que pueden ser estresantes, abrumadores y que desembocan en un torrente de emociones fuertes que cada persona maneja como puede, según sus circunstancias y su manera de entender la vida.
Un estudio realizado por una prestigiosa Universidad argentina determinó que el 41% de los argentinos padece estrés, muchos de ellos de manera crónica debida a cómo perciben la realidad diaria en su ámbito familiar, socio económico y laboral.
Ante estas situaciones excepcionales que todos estamos viviendo, es lógico tener respuestas excepcionales. Es natural y lógico, tener momentos en los que se pierde la perspectiva, te desesperas o no eres objetivo u objetiva. La receta mágica para acomodar esta situación no existe, pero te proponemos algo simple que es darse tiempo. Tiempo para acomodar y asimilar las emociones, y, en la medida de lo posible, aceptarlas, ya que de ello dependerá como enfrentes cada situación que se te presente.
Trata de ver lo que ocurre desde diferentes perspectivas. Usa un lenguaje centrado en “me gustaría que, querría que, o preferiría”, en lugar del “tendría que o debería qué”. Procura ser más flexible. Es difícil, lo sé, pero inténtalo. Si eres dado o dada a usar el humor no dudes en emplearlo de una manera respetuosa contigo y con los demás.
Ayúdate con un diálogo interno que te serene y te dé ánimos y tranquilidad. No te castigues, ni te faltes el respeto. Recuerda que estás haciendo un gran esfuerzo ate estas circunstancias, no olvides que eres un ser humano y no una máquina que no comete errores. Tú no tienes todas las respuestas y no puedes predecir el futuro. Se consciente que vives una situación excepcional que quizás no has vivido antes para la que careces de modelos previos en los que basarte para saber cómo actuar.
El respeto y cariño por uno mismo o una misma, y los demás es vital (casi nadie pasa por un momento fácil actualmente), por lo que debes ser empático-a.
Ten presente tus valores y tus actitudes, tratando de ser congruente contigo mismo/a. Mantén presente que existen eventos que no podemos cambiar, aunque sí elegir cómo afrontarlos. Pero, sobre todo, busca el sentido que tiene para ti toda la labor que estás llevando a cabo. Ese sentido es diferente para cada persona. Busca el tuyo si no lo tienes, o lo has perdido.
Y ten presente algo, de toda situación complicada y difícil en la vida, debes sacar provecho y encontrar la enseñanza y el aprendizaje que te plantea, esa es la base esencial de la resiliencia, que te llevara a adaptarte rápidamente a las circunstancias que surjan.
No me bajes los brazos nunca ante lo que venga ya que para luchar contra el estrés deberás ser muy fuerte y muy disciplinado-a, ya que es un enemigo silencioso que ataca por la espalda, sin avisar, por eso te daremos una serie de tips importantes que aplicándolos e incorporándolos a tu vida diaria te aliviaran y te harán más sencillo sobrellevar la actual crisis por la que estamos atravesando, ahuyentando a este enemigo traicionero.
Tips anti crisis y anti estrés
- Entrenar las emociones.
Es importante aprender a gestionar nuestros pensamientos, tanto positivos como negativos. Si todo el tiempo voy generando pensamientos negativos, esto me causará más estrés. Por eso, es transcendental encontrar un momento para decirnos: hasta acá llegué con los pensamientos negativos.
Hay cosas que están fuera de mi control, pero hay otras que puedo controlar para empezar a sentirme mejor como, por ejemplo, decidir enfocarme en mis pendientes del día, en una alimentación saludable, en elegir como me informo, y otras cosas que me ayuden a llevar mejor la situación.
- Mejora tus horas de sueño.
Procura descansar bien. El estrés hace que no dejemos de pensar en cosas que nos fastidian, a pesar de que muchas veces no dependa de nosotros solucionarlas. Es importante hacer un esfuerzo para dormir bien, entre siete a nueve horas. Fuérzate a establecer minirrutinas antes de dormir como: apagar el celular, disminuir la exposición a la luz, etc., para que el cuerpo se recupere y nuestros niveles de cortisol disminuyan.
- Una cosa a la vez.
Muchas personas se sobrecargan de trabajo y obligaciones tras el descanso veraniego para cubrir los gastos extras. A esto le sumamos el inicio de las clases para los que aún tienen hijos en edades escolares, generándose un coctel explosivo fisco y emocional.
Esta sobrecarga contribuye a que los niveles de estrés se disparen. Por eso, recomendamos hacer un alto para organizarnos, viendo cuáles son las cosas más urgentes y cuáles podemos desglosar en pequeños objetivos. A medida que vayamos cumpliendo con nuestros pendientes, nos iremos sintiendo más tranquilos, organizándonos rutinas que nos darán estabilidad y optimización de los tiempos.
- Actividades que me generen mayor distracción.
Estar informados es importante; pero, no podemos estar pendientes de la noticia todo el tiempo. Para bajar el nivel de estrés también es importante realizar otro tipo de actividades que nos generen relajación, como: hacer deporte, yoga, leer un libro, mirar alguna serie divertida o encontrar alguna actividad bien sea manual o intelectual que funcione para ti y que no vaya en contra de todo lo avanzando. Ser consciente de ello también es importante.
- Ejercitarnos y llevar una alimentación saludable.
Para disminuir el estrés es recomendable hacer ejercicios de manera pausada. Fomentando la movilidad, partiendo quizás de unos 15 minutos al día. En caso no tengas mucho tiempo, los puedes hacer durante tu rutina diaria. Por ejemplo, mientras estás en una llamada puedes caminar unos 100 pasos; o puedes utilizar la escalera en lugar del ascensor.
Hazlo de modo sencillo, de manera que tu cuerpo se adapte, así se llenará de energía. Y, si eso se alinea con empezar a llevar una alimentación saludable que permita al cuerpo adquirir los nutrientes necesarios para recuperarse, estarás ganando mucho. Tu cuerpo y mente te lo agradecerán, ahora y dentro de 10 años también.
- Activa tus relaciones interpersonales.
Una época de incertidumbre como la actual puede afectar a las relaciones interpersonales por lo que es importante cultivar las amistades que se tengan y cuidar el vínculo mediante juntadas, llamadas telefónicas, video conferencias o chateando.
También es muy importante abrirse a nuevas relaciones que nos aporte un soplo de aire fresco y que nos den otra perspectiva de la vida.
- No dejes de lado tu intimidad
La crisis y el estrés hacen mella en el plano sexual afectando de lleno a las parejas y los que están solos, recortándose las salidas, las ganas de conocer a alguien, crispando el estado de ánimo, fomentando la intolerancia, evitándose el diálogo y a la intimidad, generándose un clima en el que las personas tienen menos sexo, y menos ganas de tener contacto con la sexualidad.
Debemos saber que si bien la crisis es un mal que nos atraviesa a todos, encontrar pequeños oasis de placer como el sexo, puede ayudarnos a sobrellevarla mejor y elevar nuestra autoestima, haciendo que encaremos de manera diferente estos difíciles momentos, viendo de otro color el incierto panorama que estamos atravesando.
Recuerda que cada persona maneja el estrés de manera diferente, por lo que es importante encontrar las estrategias que funcionen mejor para ti. No dudes en experimentar con diferentes técnicas y buscar ayuda cuando la necesites.
Carlos Fernández
Coach y Psicólogo.
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