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lunes 13 de abril de 2026

Paren las Rotativas

"Tony" Nacusi, memoria viva del periodismo sanjuanino: anécdotas, legado y cambios de una profesión que lo marcó todo

El periodista y director de Radio Antena 1 pasó por Paren las Rotativas y habló de todo: anécdotas y reflexiones sobre su sus casi cuatro décadas en los medios, los cambios en el periodismo, la historia del nacimiento de Radio y más. Reviví la entrevista.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Charlar con Antonio Nacusi, conocido por todos como "Tony", es recorrer buena parte de la historia del periodismo sanjuanino. La radio, la televisión, el micrófono, la calle, los cafés, las redacciones y las anécdotas que sobreviven a los años fueron parte de la entrevista que dio este último lunes a Sebastián Saharrea y Natalia Caballero en Paren las Rotativas. En una charla profunda, el director de Radio Antena 1 repasó su vida ligada a los medios desde la década del 70, y dejó perlitas de su trayectoria, homenajes a colegas, críticas a los nuevos tiempos y una emotiva reivindicación del oficio que marcó su vida.

“Cuando hice mi primera acción de periodismo fue en 1979, con Hugo Gerardo Mesina. Nos acreditamos para ver San Martín-Boca. Él como cronista, yo como fotógrafo. Éramos estudiantes del Colegio Nacional”, recordó. Lo hizo con una emoción particular, porque su padre murió al mes de aquel debut. “Él me consiguió la cámara, pero no alcanzó a verme en esto. Así que me quedó ahí... esa espinita”.

El periodismo actual y su mirada crítica: “Ahora tenés que hablar con el prensa antes que con los protagonistas. Y la mayoría le da más importancia a las redes. Entonces yo les digo: ‘Bueno, andá, que te defiendan las redes’. Porque ahora cualquiera es periodista, pero hacer periodismo es otra cosa”, disparó.

Referente indiscutido de la radiofonía local, habló largo y tendido sobre Radio Vida, aquel fenómeno nacido en 1998 y que marcó una época. “Fue una iniciativa del Turco Paz, con apoyo de Emilio Mendoza. El Pájaro Benmuyal estaba en Colón, yo también. Nos convocaron y armamos una radio entre marzo y junio del 98. Fueron años increíbles, líderes totales. Escobar siempre nos culpó de haber perdido la elección. Y tenía razón”, contó, entre risas.

También compartió el origen del programa más longevo de su carrera: Café a la Turca. “Estábamos en un colectivo a Buenos Aires, con el Turco Paz y el programa del mediodía iba a tener al Turco, así que le pusimos Café a la Turca. Porque como el café turco, sabés cómo empieza, pero no cómo termina”, recordó.

Los recuerdos se hilvanaron uno a uno, intactos por siempre. Desde transmisiones en la terraza del Hotel Nogaró durante el Mundial ‘90 hasta coberturas incómodas que incluyeron desde golpes de puño hasta advertencias en voz baja. “Una vez me golpeó un intendente en la escalinata del Nogaró. Literal. Otra vez, la madre de un funcionario me dijo: ‘Siempre que hable de alguien, piense que tiene familia’. Fue un cross a la mandíbula. Y desde entonces, siempre lo tengo presente”.

A la hora de los homenajes, se le quebró un poco la voz. Nombró a compañeros que, según él, no han tenido reemplazo: Dante Gómez, Horacio Lucero, "el gordo" Juan Carlos Rubio, Delfor Pérez, Marito Castro. “Con Dante nos entendíamos con la mirada. Era un contador de historias. Su segmento se llamaba así: Contame una historia. Incluso, se editó un libro con eso”.

El legado familiar también se hizo presente. “Mi nono, don Salomón, fundó La Nueva Ciudad, un periódico en calle Catamarca. El terremoto del ‘44 lo tumbó, pero más tarde vino Francisco Montes a comprar lo que quedó y ahí nació el holding de calle Mendoza. Entonces, capaz que ahí estuvo mi ADN”, deslizó. Hoy, su hija Victoria sigue sus pasos en el periodismo, y su hijo Salomón estudia la carrera.

Entre tantas historias, también reveló frustraciones. “¿Sabés qué me quedé con ganas de hacer? Una nota a Juan Pablo II. Vino a Argentina, lo fui a buscar a la Catedral, pero no me la dieron. Me preguntaron cómo sabían que mi intención era genuina… y quedó ahí”, confesó.

Cerca del final, habló de la cocina, de las reuniones mensuales con colegas –Meglioli, Pinardi, Garbi, Quevedo, Beltrán, Ugarte–, de sus discos favoritos, y de la dicha de haber hecho lo que quiso. “Siempre disfruté. Suena raro decirlo, pero hago lo que quiero”, cerró. Y dejó flotando la sensación de que todavía hay muchas historias más por contar. Algunas escritas, muchas otras aún en su voz. O quizás, con un café a la turca.

Mirá la entrevista completa:

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