Gustavo Martínez habla sin vueltas. El periodista, con más de tres décadas de oficio encima, se sentó en el programa Paren las Rotativas y arrancó con una frase que resume su mirada sobre este tiempo: “¿Qué campaña? No hay clima electoral”. Lo dice con la serenidad de quien ha visto pasar gobiernos, crisis y promesas incumplidas, pero también con la decepción de notar que la democracia que lo entusiasmó en los 80 hoy parece deshilachada. “Ya no hay debate, no hay propuestas, no hay entusiasmo. La gente está cansada, no se siente representada”, sentencia, en un diagnóstico que mezcla bronca y resignación.
"Estamos en un mundo bisagra": la mirada crítica de Gustavo Martínez sobre Milei, la política y el periodismo
En una entrevista íntima, el periodista argentino reflexionó sobre el presente electoral y social del país. Denunció la falta de debate, el desencanto ciudadano y aseguró que el gobierno de Javier Milei es “peor de lo que imaginaba”. Además, repasó su trayectoria profesional y recordó un episodio violento que lo marcó en los años 90.
El periodista asegura que en la calle se respira apatía, incluso más que bronca. Una apatía que, en su lectura, se traduce en una crisis de representatividad difícil de revertir. “Más de la mitad de la gente dice que no quiere saber nada con la política. Si esa desilusión se traduce en no ir a votar, ¿qué legitimidad pueden tener los representantes?”, se pregunta.
La conversación inevitablemente se desplaza hacia el gobierno nacional. Allí, Martínez no ahorra palabras: “Milei resultó ser peor de lo que imaginaba, y eso que lo imaginaba bastante mal”. Critica su embestida contra el periodismo y reconoce que, aunque parte de la sociedad lo banca porque “está haciendo lo que dijo”, el costo de ese apoyo se mide en la pérdida de calidad de vida.
Su mirada tampoco es optimista con la oposición. Habla de un peronismo “atado con alambre, unido por el espanto” y de dirigentes que parecen más preocupados por conservar espacios que por ofrecer un rumbo. “Hoy todo es imagen, redes y eslóganes. No hay convicciones ni propuestas claras”, sentencia.
Más allá de la coyuntura, Martínez también se permite mirar hacia atrás y repasar su carrera. Recuerda sus comienzos, la timidez frente a la cámara y los desafíos que fue superando con el oficio. En el camino, también hubo golpes: un episodio violento durante una protesta social en los 90 que lo marcó para siempre.
Con más de tres décadas en la profesión, se confiesa decepcionado no solo de la política, sino también del periodismo: “Hay una crisis de credibilidad generalizada, y nosotros no estamos afuera de eso”. Sin embargo, aún conserva una esperanza: que de este “mundo bisagra”, como lo define citando a Gramsci, pueda emerger algo distinto. “Espero que lo que viene sea más humano, más justo y más igualitario. Aunque por ahora, lo único que veo son monstruos dando vueltas”.
Reviví la entrevista completa: