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lunes 13 de abril de 2026

Paren las Rotativas

Dani Pinardi, la profe de Historia que se enamoró del periodismo por su padre y hoy es una de las caras más populares de la tevé sanjuanina

Arrancó detrás de cámara siguiendo al TC2000 junto a su papá y hoy es una de las caras más reconocibles de la TV local. Entre madrugones, convicciones firmes y pasión por la docencia, la periodista habla de todo.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Daniela Pinardi nunca planeó ser lo que hoy representa para tantos sanjuaninos. “No, no”, repite con una sonrisa cuando en Paren las Rotativas le preguntan si se considera una referente del periodismo local. Asegura que simplemente hace su trabajo, uno que la pone en la pantalla de Telesol, y que luego la lleva al aula, donde sigue siendo profesora de Historia.

“Me encanta lo que hago. Creo que por ahí la gente te devuelve otra cosa que a mí me sorprende. Pero soy una persona común que tiene un trabajo poco común”, dice. Y lo vive con naturalidad. “Cuando salgo en la tele me arreglo un poco, pero en la vida común no. Entonces pasa que en la calle me dicen ‘¡Ay, vos sos la hermana de la chica que…!’ Y no, soy yo, soy yo”, cuenta entre risas.

Embed - Daniela Pinardi en Paren las Rotativas

Su historia con el periodismo tiene raíces profundas, que se remontan a su infancia, al trabajo de su papá Enrique y al tiempo compartido en familia. “Arranqué a los 17 o 18 años con él. Primero haciendo cámara para su programa de deportes. Era freelance en TVO y nosotros -mi hermana y yo- éramos sus camarógrafas. Después armó un programa propio que se llamó Motores en Marcha y ahí ya trabajábamos juntos. Era una pyme familiar, total. Mi hermana estaba en Rodando, uno de ciclismo, y yo en el otro”, recuerda.

Cámara al hombro, baterías colgadas como si fuera Rambo, recorriendo carreras del TC2000 y cubriendo toda la campaña de Henry Martin en 1997. Así se formó Daniela: a prueba y error, en el barro del automovilismo, aprendiendo lo que es una biela, un cigüeñal, y entendiendo desde adentro lo que significa estar detrás de una imagen. “Era un ambiente muy chiquito, te ayudaban mucho. Aprendí un montón”, dice con orgullo.

Pero mientras tanto, estudiaba. “Empecé Historia y Periodismo al mismo tiempo, pero no me dio. Me quedé en Filosofía, me sentí más cómoda ahí. Ya había empezado a trabajar, y el ritmo era imposible”. Así fue como el aula y la cámara siempre convivieron, sin competir.

Hoy, años después, sigue madrugando para salir al aire. “Me sigo preguntando cómo lo hago. Me levanto a las 6, me maquillo mientras tomo mate, despierto a mi hijo un poquito y salgo con la mochila, el termo y todo. Llego al canal y me quedo hasta el mediodía”. Son solo dos horas al aire, pero el trabajo no se detiene ahí: redes, producción, notas. Y después, los días de profe.

Pero si algo la define, es su gusto por la calle. “Me gusta mucho el periodismo social. Me encanta salir. Cuando la gente se inundó en Albardón, esas coberturas me movilizan. Me gusta ver cómo vive la gente, qué necesita. Me gusta el contacto directo”.

El deporte, su otra pasión

Hincha de Racing, socia de San Martín, Daniela también tiene su costado futbolero. “No lo quiero a Milito”, dice sin rodeos cuando le preguntan por el actual presidente de la Academia. En cuanto al Verdinegro, reconoce que quiere que al Pipi Romagnoli le vaya bien, aunque le cuesta creer en su proyecto: “Lo eligieron, qué va a hacer. Quiero que le vaya bien por mi hijo, que lo ama”.

Cuando se le pregunta por Colapinto, la periodista del automovilismo saca chapa. “No está ahí cualquiera. Tiene plata, sí, pero también condiciones. Me cae hermoso, es divino, vende. Lo que pasa es que todos los que están ahí son buenos. Y si Briatore lo mira, es porque algo tiene”.

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