'Chau Pichuuu', la recorrida monumental de tres mochileros sanjuaninos por Europa
Fueron 300 días en 26 países diferentes y con un presupuesto de 6 euros por día. Historias de un viaje para el recuerdo que tendrá su reedición en la Patagonia Argentina y será en bicicleta.
Viajar, visitar nuevos lugares y conocer culturas totalmente diferentes a la nuestra debe ser uno de los placeres más grandes de la vida y, a pesar de que todo concluye al fin, lo que queda es la satisfacción de lo vivido y las anécdotas que sirven para entretener a los comensales en cualquier sobremesa. Sin embargo, hay quienes llevan la experiencia a otro nivel y tienen tantas historias para contar que pueden -literal- escribir un libro, tal y como los protagonistas de 'Chau Pichuuu', los tres sanjuaninos que realizaron una recorrida monumental por Europa.
Con una planificación a detalle, Agustín Álvarez, Malena Busso y Sol Martínez partieron de San Juan, cruzaron el charco y permanecieron en el viejo continente durante 300 días, visitando 26 países en total, yendo de un lado a otro a dedo y aprendiendo a comunicarse en otros idiomas. Todo lo vivido quedó registrado en las publicaciones de su Instagram que está a punto de renovarse con una travesía por la Patagonia Argentina en bicicleta, un ambicioso proyecto que podría concretarse a fin de año.
La planificación del viaje que casi se cumplió a la perfeccción
Los alumnos de la carrera de Arquitectura interrumpieron sus estudios durante 9 meses, del 21 de febrero de 2019 al 3 de noviembre de ese mismo año, y, justo antes de que la pandemia sorprendiera al mundo, se transformaron en intrépidos mochileros para hacer el viaje de sus vidas. Con un presupuesto ajustado, pero con una red social de hospedaje que fue de gran ayuda, los viajeros emprendieron una aventura difícil de emular.
La idea surgió cuando planeaban viajar a Europa, como viaje de estudio de la facultad, y la suba del dólar encareció los costos al punto que los 30 días que tenían pensado ir se convirtieron en tan sólo 10 en Italia y sus alrededores. Con tan poco tiempo no se iban a conformar, dado el esfuerzo que habían hecho para recaudar dinero y por eso armaron un plan para sacar provecho de su estadía.
Una en el muro de John Lennon en Praga
Así llegaron a CoachSurfing, una plataforma que ofrece alojamiento gratis para sus miembros y que propone un intercambio cultural entre anfitriones y visitantes de todas partes del mundo. "Nos funcionó fantástico en todos lados. Es una red social en la que uno ofrece su casa para hospedar a extranjeros o ser uno el que se quede en casa ajena sin dinero de por medio", explicó Agustín, a quien todos conocen como Harry.
"Lo que sugiere CoachSurfing es más que quedarse en la casa de alguien sin pagar, pretende que haya un verdadero intercambio, que el local te reciba y, si está todo bien, que te haga conocer de otra manera su lugar. Te puedo asegurar que es completamente diferente a si uno va por su cuenta", comentó el mochilero que se llevó a cuestas su guitarra para encantar a más de uno.
De 10 días a dos semanas le dedicaron a cada país que visitaron
Con 6 euros al día, ese era el cálculo que habían sacado y que debían respetar para maximizar los tiempos de su aventura, 'gasolearon' de lo lindo pero con estilo. "Con la comida nos cuidamos bastante, tratábamos de no salir a comer, comprábamos lo justo y lo necesario, hacíamos estirar los paquetes de arroz y comíamos muchas verduras", señaló quien con su sencillo inglés se las arregló para hacerse entender.
Es que si bien hay países donde prevalece el idioma local por encima del universal, Harry contó que los jóvenes de todas partes saben inglés y que por ello nunca tuvieron sobresaltos por la comunicación. "En Grecia y en Turquía estuvimos un poco complicados porque los dueños de casa que nos recibían no hablaban nada más que su idioma, pero nos la arreglamos", sostuvo.
De expedición por Feldkirchen, Austria
Tres anécdotas inolvidables
Consultado por los momentos inolvidables que atravesaron a lo largo del viaje, Harry recordó tres anécdotas y armó su podio. La primera historia se situó en Viena, Austria, cuando hacían dedo para llegar a un pueblito que querían conocer. Como era domingo y no había muchos autos por la ruta, decidieron parar en una estación de servicio y allí se toparon con un bus con un contingente que iba camino al mismo destino. Preguntaron si los podían acercar y la respuesta fue positiva.
Recién cuando subieron al micro descubrieron de qué se trataba: era la hinchada de un equipo de hockey sobre hielo, que se hidrataba con cervezas. "Para nuestra sorpresa eran todos buena onda y estaban como querían, me hicieron tocar la guitarra, nos hicieron tomar cerveza. Fue tremendo", recordó el joven que les regaló canciones en español.
"Entre tanto barullo, alguien me escuchó decir que no teníamos dinero para ir a otro lugar porque había que viajar en tren. Entonces, el líder de los fanáticos tomó el micrófono, les dijo algo que no entendimos y empezó a pasar una gorra. Ahí la gente fue poniendo dinero y, para cuando nos bajamos, lo hicimos con 130 euros de regalo", contó entre risas.
La segunda anécdota, un tanto bizarra y graciosa, les ocurrió también en Austria, aunque esta vez fue con el anfitrión que los recibió en su hogar. "Fue uno de los pocos que contacté antes de viajar. En su perfil de CoachSurfing decía algo así como 'me gusta dormir desnudo, no te asustes si me ves así por casa'. Y a pesar de que era extraño, nos hospedamos igual", detalló y siguió: "Al llegar nos encontramos con una mansión y un trato de primera. Todas las mañanas nos dejaba preparado un desayuno continental, el lugar era un lujo".
¿Si lo vieron desnudo? Fue sólo una vez y estaba en slip. "No fue más que eso. Luego compartimos una cena de primera. Su casa estaba preparada para recibir invitados, tenía indicaciones por todos lados. Fue raro, pero al mismo tiempo agradable", cerró.
La tercera experiencia memorable resultó un tanto más emotiva, ya que fue por el vínculo que creó y hasta hoy tienen con una pareja de abuelos que los recibió y los trató como si fueran familia. Fue en Albania, hasta donde llegaron para instalarse en una cabaña ubicada en el medio de la montaña. Para llegar allí debieron emprender una travesía a pie hasta arribar al campamento donde los esperaban Urán y Jabibe.
"Necesitábamos parar 14 días y teníamos muy pocas expectativas. Lo único que nos animaba era que para quedarnos teníamos que hacer tareas para un evento y, como no veníamos haciendo nada más que pasear, estábamos motivados. Queríamos trabajar", recordó.
La cabaña de los abuelos en Qerret, Elbasan, Albania
Cuando llegaron, cumplieron con el voluntariado y conocieron a los ancianos que, amablemente, los recibieron con los brazos abiertos y les ofrecieron todo lo que tenían. "Estuvimos poco tiempo, para ser sinceros, pero la relación que entablamos fue tan fuerte que al momento de la despedida nos lloramos la vida", expresó Harry. "Fueron muy buenos y, aunque nos costó comunicarnos, la conexión fue tan grande que los terminamos adoptando como si fueran nuestros abuelos", aseguró.
Qué fue lo peor que les pasó
Para su fortuna, fueron pocos los momentos olvidables que tes tocó vivir. Uno de ellos fue la convivencia con un extraño ser en pueblito al sur de Viena. Según recordó, el anfitrión tenía dos gatos, Bob y Marley, y la casa estaba totalmente invadida por los pelos de las mascotas. "No nos hacemos mucho rollo con la higiene, pero para que a nosotros nos haya dado cosa era porque era un montón. Teníamos que cubrir con nuestra ropa la cama para acostarnos", señaló todavía impresionado por ello.
Sin embargo no fue lo único. Es que el hombre que le abrió las puertas de su hogar les dejó una indicación bastante clara: no podían sacar ningún alimento que no fuera de una sola alacena que él les había marcado. Para su indignación, cuando abrieron las puertas del mueble se encontraron con comida vencida de hacía 8 años. "Las sopas, las latas, todas estaban vencidas. Muy raro fue eso. Todo era extraño; tenía cajones llenos con el mismo objeto, por ejemplo tenía uno repleto de encendedores", aseveró.
A dos tercios del viaje, Sol Martínez continuó su propio rumbo con destino a Croacia. Ella, que siguió viajando pese a la vuelta de sus compañeros de ruta, volvió al país en febrero de 2020
La otra mala experiencia fue propia del destino, ya que para llegar a Atenas tuvieron que padecer. "Estuvimos 8 horas haciendo dedo y nadie nos levantaba. Caminamos como 20 kilómetros con todo el peso de las mochilas a cuestas. Encima el clima no ayudaba, cada vez hacía más calor y nos costaba un poco más seguir", manifestó quien debió hacer noche en carpa ese día.
Pero como dice el dicho, sarna con gusto no pica, él y sus compañeras se mentalizaron en disfrutar aunque las cosas no salieran tal cual habían sido planeadas. "Nosotros elegimos estar ahí, entonces eran desafíos que teníamos que enfrentar también", indicó y añadió: "Hoy lo haría de nuevo, fue una montaña rusa, con altos y bajos pero inolvidable".
Cortito y al pie
Materia pendiente: De los países que les faltó visitar, Dinamarca, Portugal y Polonia quedaron fuera de la recorrida monumental. "Siempre hay que dejar cuestiones pendientes para después regresar", comentó sabiamente el pibe de 26 años.
Un lugar para vivir: Para Harry, sin dudas, el mejor lugar para quedarse a vivir después de haber visitado otros lugares es Bélgica. Lejos de cualquier folleto turístico, no es Brujas ni tampoco Bruselas, sino Gante su ciudad favorita. "Tiene todo lo que tienen las otras dos, pero con menos impacto del turismo. Todo es lindo ahí. Un amigo que allí estaba nos recibió y la recorrimos por completo, fue nuestro jardín", destacó el chico que quedó enamorado de la gente y de la comida. Para su novia, el sitio ideal fue Ámsterdam.
En las playas de Rumania
Una bebida: De todas las bebidas típicas que probaron, la 'rakia' fue la que más les gustó. "Es como un licor, como un aguardiente frutado que se toma de a shot. Entonces lo vas tomando y te das cuenta del efecto recién cuando no te podés ni parar. Lo probé con un serbio que acampaba con nosotros. Yo terminé mal, a él no le movió un pelo", contó.
Aún así, la cerveza fue para ellos la bebida que más tomaron. "Somos muy cerveceros y en Alemania hasta la más barata es riquísima", expresó.
Una comida: Aunque las papas de Bélgica lo impresionaron, para Harry el kebab de todas partes se llevó todos los premios. "Le ponía más fichas al de Turquía, pero no estuvo tan bueno como el de Rumania", resaltó. Lo más extraño lo comió en Francia, de la mano de su amiga Allison (una francesa casi sanjuanina cuya historia debería ser contada en otra nota). "Fue caracolas y patas de rana", raro pero bueno. En la ex Yugoslavia, la torta de milhoja también rankeó bien alto.
El país más caro y el más barato: El lugar que sacudió un tanto sus bolsillos fue Suiza, donde debieron hacer economía de guerra para subsistir. Donde menos les costó cuidar el mango fue Kosovo. Es que en la república balcánica podían comer por un euro con cincuenta. "A veces era más barato comer afuera que cocinar", destacó.
Se viene libro y segunda parte
Como gran parte de lo que vivieron quedó registrado en su Instagram, los viajeros darán un paso hacia la inmortalidad de sus memorias y las dejarán plasmadas en un libro. Amantes del dibujo, los estudiantes de Arquitectura se trajeron varias ideas de diseño de construcciones históricas y modernas de cada lugar al que llegaron, por lo que desde esa mirada y, con el talento para ilustrar, contarán a su manera lo vivido. "Se llamaría 'Crónicas de un viaje a dedo por Europa' y ahí contaremos todo", advirtió.
Fanáticos de los murales, una en Bratislava, Eslovaquia
Por una segunda parte de aventura, el desafío pondrá a prueba su estado físico y su capacidad para sorprenderse con los maravillosos paisajes del sur argentino. "La idea es recibirnos pronto y hacer un recorrido por la Patagonia en bicicleta hasta Ushuaia. Estando allá nos dimos cuenta que la bici es clave para moverse porque no contamina, es gratis y saludable", sostuvo.
"Están invitados aquellos que quieran sumarse. De la manera en que lo hicimos, no habría sido posible con un viaje convencional. Descubrimos un mundo, nuevas experiencias que nos cambiaron la cabeza y queremos que se repita", concluyó.