Por falta de agua, habrá menos siembra y la solución inmediata es un golpe al bolsillo

Además de los productores, los particulares engrosan la demanda de perforistas que "como nunca" son requeridos. Sin embargo, sus servicios son una inversión a la que no todos pueden acceder.
Lunes, 09 de agosto de 2021 a las 08:20

San Juan afronta la peor crisis hídrica de su historia como consecuencia del cambio climático y de las escasas nevadas que se registraron en la Cordillera este año, por lo que la falta de agua no sólo afectará el consumo de los 800 mil sanjuaninos -que deben tomar consciencia de la grave situación- sino también a las cosechas de productores que, desde ahora, advierten que habrá menos siembra este año. 

Para no depender exclusivamente de un fenómeno climático que alimente las cuencas de los ríos San Juan y Jáchal, y estas a su vez nutren a los tres embalses Caracoles, Ullum y Punta Negra, la solución inmediata que se presenta, ante la escasez del recurso hídrico, es la perforación para sacar provecho del acuífero. Es por ello que el Gobierno de la Provincia, que ya cuenta con 28 pozos oficiales, realizará más de 60 perforaciones para cubrir la demanda de agua, cuyo 90% se destina para riego y el 7% para consumo domiciliario. 

En ese contexto, aquellos productores que tampoco quieran depender únicamente de la distribución del agua en los canales de riego tienen la opción de hacer su propio pozo, con el debido permiso de Hidráulica. Sin embargo, el alto costo que representa el trabajo acobarda a más de uno, ya que la inversión promedio se acerca al millón de pesos. 

Tiempo de San Juan consultó con perforistas, quienes aseguraron que aumentó la demanda de particulares que requieren sus tareas. Ya sea para plantaciones chicas, para mantener casas de fin de semana con piscinas y parquizados o para abastecer loteos, quienes hoy pretenden obtener el servicio tienen que esperar dos meses aproximadamente. "Leí que había postergaciones para el 2022, pero no es tan exagerado. Aunque es verdad que incrementó la demanda", sostuvo un geólogo que realiza perforaciones. 

¿De cuánto $$ estamos hablando?

Si un particular pretende consumir agua de las napas freáticas, tendrá que pagar por material y mano de obra entre 25 mil y 35 mil pesos por metro y, dependiendo del terreno y la zona en la que se esté, será la profundidad que el pozo deberá tener. Por lo general, una profundidad promedio oscila entre los 15 y 30 metros, según la distancia en la que se encuentre el agua subterránea. 

Los perforistas que ofrecen un precio menor, pues en el mercado hay de todo, sólo cuentan con la maquinaria necesaria para hacer el trabajo, pero no pueden garantizar, sino hasta el final, el costo total de la inversión. A groso modo, perforan hasta encontrarse con el agua. No obstante, la diferencia hace que muchos tomen el riesgo.  

Por otra parte, aquellos que están más especializados llevan adelante estudios de suelo previos que indican la cantidad de agua que hay en la napa más cercana y de qué calidad es la misma, es decir si es potable, si no lo es o si se encuentra contaminada por elementos como por ejemplo el salitre, que no sirve para ningún tipo de aprovechamiento. "El estudio geofísico es un servicio más seguro técnicamente hablando y, antes de iniciar el trabajo, ya se conocen cuáles son las condiciones que tendrá el pozo", señalaron. 

Si bien hay varias empresas que se dedican a la perforación, las que cuentan con maquinaria más avanzada y que superan lo 70 metros de profundidad, incluso hasta llegar a los 150 metros no tienen agenda con particulares y directamente operan para el estado, a través de OSSE. 

El pozo de los deseos

Con todo este cuadro de inversión, el presidente de la Sociedad de Chacareros de San Juan, Osvaldo Recio, explicó que a los productores les resulta difícil afrontar ese tipo de gastos, ya que además no sólo deben pensar en la perforación sino en el posterior mantenimiento como así también en el máximo aprovechamiento del recurso, con el menor desperdicio posible. Aunque admitió que una porción de los productores sí puede hacerlo.  

"Estamos desfasados con los costos, más aún con lo que nos ha afectado la pandemia. Estamos lejos de poder afrontar ese tipo de gastos", sostuvo.

En medio de una disputa por el agua entre algunos regantes y el Gobierno, que discuten cuándo y cuánto de agua habrá disponible para la irrigación de los campos, Recio advirtió que este año habrá menos producción que años anteriores. "Está jodida la mano, por la falta de agua habrá que sembrar bastante menos", expresó. 

El chacarero explicó que no tiene sentido producir como si se estuviera en épocas normales, ya que no habrá agua para mantener a toda la plantación. "Sabemos que el agua no va a alcanzar, entonces optamos por reducir la producción. Hay que aprender de esto, que no tenemos que derrochar el recurso, porque ahora estamos hablando de una cadena de perjuicio", manifestó. 

Agosto y septiembre son los meses de siembra fuerte en la provincia, mientras que noviembre, diciembre y enero son el tiempo de mantener el sembrado. Por esos últimos meses estará el desafío de los cosechadores. 

No hay mal que por bien no venga

Como lo señalaron agrimensores también consultados por este medio, la solución debe ser a largo plazo y estructural. En eso mismo se apoyó Recio para alentar a sus colegas a implementar una mayor tecnología en el riego. "Un riego por goteo, canalizar el sistema hídrico, impermeabilizar las acequias son tareas que, sin dudas, le darán un mejor uso al agua", agregó. 

Según ya había indicado Maximiliano Battistella del INTA, las posibles soluciones a la sequía se sostienen en un cambio de paradigma en la distribución del agua desde la oferta a una distribución de acuerdo a la demanda, riegos tecnificados, estrategias de riego y manejo de los cultivos que incrementen la productividad del agua y la energía.

Battistella advirtió que “hay que hacer una explotación sustentable del acuífero”. Por eso, haciendo más eficiente el uso del agua superficial en su conjunto con tecnologías de gestión y de riego, podría ser una solución. “En un riego tradicional difícilmente se pueda superar el 60% de eficiencia, en un riego presurizado podés superar un 95%”, indicó. Esto no solo hace más sustentable el agua superficial, sino, por lógica, también la del acuífero. 

La sequía, según los expertos

La situación por la sequía en la región de Cuyo -al igual que en el norte de la Patagonia- es preocupante, pues la falta de lluvias y nevadas en las zonas cordilleranas se ha ido intensificando durante la última década. En este invierno 2021 la situación de déficit puede ser corroborada a simple vista por la falta del clásico manto blanco que recubre los paisajes y cerros emblemáticos.

Esto ocurre porque las anomalías de altas presiones tienden a desplazarse hacia el sur, el fortalecimiento del Anticiclón Semipermanente sobre las aguas del Pacífico, desplazado más hacia el sur favorece temperaturas más cálidas, y bloquea el avance de los sistemas de bajas presiones generadores de lluvias sobre la zona afectada, pero permitiendo que pasen por el sur patagónico. 

Entonces, esta alteración en la circulación atmosférica local disminuye la frecuencia de avances de frentes fríos (y/o provoca que se desplacen más rápido en determinadas latitudes), haciendo que las lluvias acumuladas resulten por debajo de los valores promedio.

Según el último informe del Servicio Meteorológico Nacional, en la cordillera de Cuyo y el norte patagónico se presenta la superficie cubierta por nieve más baja desde el 2000, además en Cuyo este 2021 es el cuarto año consecutivo por debajo de los valores normales.

Fuente: Con info de MeteoRed

 

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