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Con diferente mirada, la historia de dos sanjuaninas devotas de María Inmaculada Concepción

Año a año, miles de fieles participan en la novena del Pueblo Viejo. El testimonio de dos señoras que cumplen un rol clave para la causa.
domingo, 5 de diciembre de 2021 · 12:00

Devoción por María Inmaculada Concepción. No hay otra frase qie defina mejor a estas personas. A través de la misión, de la plegaria, de vivirlo día a día, los fieles demuestran su amor a la Virgen. Esto es una pequeña parte de lo que se vive en las novenas de la Inmaculada Concepción desde el 29 de noviembre hasta su termino, el 8 de diciembre. 

El Santuario Inmaculada Concepción de María congrega año a año miles de fieles y no solo de la localidad del Pueblo Viejo; sino de la provincia entera. Pero entre todos ellos hay personas que tienen una historia especial vinculada con María y el pueblo de Concepción. Ellas son dos mujeres,  cada una demuestra su gratificación a la Inmaculada Concepción. Ellas son: Susana de Olivier, más conocida como ‘Morocha’ y Marta Bustos.

UNA MIRADA FIEL A LA VIRGEN COMO LAICA DE CONCEPCIÓN

Marta Bustos (79) es simpleza y sinceridad pura. Con una sonrisa en su boca habla y aconseja. Abre su corazón para que la gente se explaye, para que le diga ‘qué le pasa’. A pesar de haber tenido una vida dura, con muchos traspiés en su ámbito más intimo  siguió adelante junto al resguardo del Santuario Inmaculada Concepción.

Desde su casa, ubicada a 50 metros del santuario, contó: “Siete generaciones han pasado por acá. Aproximadamente desde el 1900 estamos aquí y como siempre, cada 8 de diciembre nos juntamos todos y vivimos la novena”.

Marta -la más chica de 6 hermanos- no está vinculada directamente con las actividades de la parroquia, pero su devoción como laica a María es grandísima y lo vive desde que era una niña. Ella nació en 1942 y desde ese año hasta la actualidad va a misa y disfruta de su lugar en el mundo. “Uno va a la parroquia a extender su fe”, definió. 

Marta Bustos

Marta trabajó por muchos años en el colegio San José como maestra de grado y después fue la máxima exponente de la educación privada de la provincia y a todos lados llevó un legado: “No hay que olvidar nuestro deber de cristiano siendo maestro”.

Ella fue testigo de muchas cosas en Concepción: sufrió el terremoto, jugó entre los escombros de la Iglesia que se desplomaron por el gran sismo de 1944, vio reconstruir la ciudad en el gobierno de Carrera, entre otras cosas. Y todo eso lo vivió sufriendo muchos traspiés en su vida y la peor de todas: la temprana pérdida de su esposo en un siniestro vial. Marta lo recuerda y le agradece cada paso que dio en su vida, “Con la ayuda de él desde el cielo y con la de María yo estoy ahora donde estoy”, expresó emocionada.

Su vida no es dedicada a las actividades parroquiales, pero su devoción a la virgen es vivir con ella a través del rezo y en cómo ayudar todos los días a sus más cercanos.

“A la virgen le pido que me ayude a seguir. Cada 8 es empezar una vida nueva”

EL ALMA MISIONERA DE ‘MOROCHA’

Tiene 76 años y es de Chimbas. Susana ‘Morocha’ de Olivier es un claro ejemplo de compromiso. Todas las novenas ella tiene una misión, consigue todas las donaciones para las flores que adornan a la virgen los 8 de diciembre en las dos procesiones. “Esta es mi misión, esta es mi forma de expresarme”, dijo emocionada Morocha.

Susana lleva 15 años en Concepción realizando la misma misión. Ella ya quiere “jubilarse”, pero cada párroco nuevo que la conoce le dice: ‘No me dejes, quédate un año más’ y ella lo cumple, se queda. A pesar de que no es de la comunidad del Pueblo Viejo, todos la conocen, su lugar siempre fue el mismo y ella siempre fue fiel cumpliéndolo.

Además de esta ayuda a Inmaculada Concepción. Morocha ha contribuido con otras parroquias como Chimbas, Betania; como así también en el Centro de Jubilados de Chimbas en donde por varios años fue tesorera.

Susana 'Morocha' de Olivier

Pero no solo eso. Contribuyó en otros lugares como el hogar de ancianos, en los cadetes de policía y hasta con la imagen de la virgen entró al Penal de Chimbas: Fue una experiencia emocionante, abrieron el portón entramos y alrededor de todo el playón vi a todos saludar a la virgen y algunos llorando. Fue algo muy emocionante y fuerte de vivir”.Su vida es ayudar, ella dice que su misión es esa.

De forma amorosa le hace elegir una frase a quienes llegan a ella, y dice: “Muy bien, ahora lee esta frase” y mirando la frase bíblica elegida finaliza: “Pensala y verás que todo tiene un por qué en tu vida y un por qué la elegiste”.

Ella se ve alejada de estas actividades y cree que es su último año: “Los años pasan y el cansancio se siente. Una nueva novena pasará y María me dirá que es lo que pasará el año que viene. Esta es mi misión ahora, el futuro determinará que pasará después”, cerró entre lágrimas.

 

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