La larga historia de la expropiación de "El Leoncito" o "Barreal Blanco" se aprobó por ley hace más de 4 años, pero nunca se resolvió. La espera parece haber llegado a su fin. Según dijo a Tiempo de San Juan la ministra de Hacienda, Marisa López, consultada sobre el trámite, "estamos próximos a la firma de la escritura", para que el Estado disponga de esos terrenos ubicados en Calingasta a gusto y piacere.
Este lugar es un ícono del turismo en San Juan, conocido mundialmente por su particular paisaje, pero eran terrenos privados. Si bien los dueños permitían el uso para las actividades propuestas desde el Estado, corría el riesgo de que un día esto no fuese así, por eso se declaró el predio de utilidad pública y sujeto a expropiación. El Estado, según fuentes calificadas, pagó alrededor de 150 millones de pesos en 2020 por estas tierras.

La expropiación tiene una historia de idas y venidas. El proyecto de ley estuvo largos meses en comisión hasta que logró aprobación el 30 de noviembre de 2017. En esa sesión legislativa se redujo de 3.980 a 2.221 las hectáreas afectadas por la expropiación. Desde entonces, no hubo novedades del avance estatal, e incluso se manejaron versiones encontradas desde el municipio y el Tribunal de Tasaciones provincial que decía que aún no les habían mandado el expediente para avanzar con el proceso. También el intendente calingastino Jorge Castañeda había dicho oportunamente que los propietarios consideraban bajo el precio que oficialmente estaban ofreciéndoles, y luego el jefe comunal informó que se había llegado a un acuerdo de precio del terreno con los dueños para poder avanzar en el título de la propiedad.
La ministra López confirmó ahora que este trámite está a punto de salir. Ahora hay que ver quién manejará el predio, ya que Castañeda tenía serias intenciones de que el municipio sí o sí participe. En octubre último dijo que "nosotros veremos la forma de administrarlo en conjunto con la Provincia o el municipio solo".
Los propietarios nunca objetaron diferentes actividades turísticos en el lugar, aunque sí plantearon en una oportunidad la necesidad de pedir permiso y registrarse por escrito para el ingreso, lo que precipitó la expropiación de estas tierras calingastinas, famosas en el planeta sobre todo como lugar ideal para el carrovelismo.