El amor clandestino fue uno de los aspectos de la vida que el coronavirus cambió de la noche a la mañana. Desde que se dispuso la cuarentena cerraron provisoriamente los hoteles de todo tipo, y los llamados "telos" no fueron la excepción. El dato nuevo es que ahora el gobierno local evalúa las instalaciones para dejarlas preparadas ante cualquier emergencia donde necesiten aislar pacientes, hospedar a profesionales o resolver cualquier eventualidad en la lucha contra la pandemia.
El amor fugitivo en tiempos de pandemia: los telos sanjuaninos serán claves en este lío
Dicen los expertos que la “industria del placer sexual” se frenó a cero. La cuarentena cerró lugares comerciales abocados al sexo, hoteles de alojamiento y hasta ahora, la única manera de comprar juguetes sexuales es a través de Internet. Pero el contacto entre los amantes se vio interrumpido por el cierre de estos conocidos establecimientos.
En el hotel de alojamiento No sé aseguraron que "este establecimiento está previsto para esa emergencia. Están habilitando después de que vino el gobierno y una infectóloga para inspeccionar. Lo miraron, pero no se le va a cambiar la decoración ni nada”, sostuvo una empleada a este diario. Quien agregó que "la noticia las tiene un poco preocupadas".
Desde Salud Pública confirmaron el dato, y afirmaron que se trata de una tarea logística ante cualquier complicación que pueda surgir a la hora de descomprimir los hospitales. También que está previsto llevar a los profesionales de fuerzas de seguridad, de la salud o cualquiera que haga falta si el protocolo de COVID-19 lo requiere. En Buenos Aires los distintos diarios publicaron la noticia donde llevarán a unos obreros a hospedarse en un "telo" para evitar el contacto con otras personas. Los mismos están trabajando en la construcción de un hospital del Estado.
Otro de los llamados “telos” de San Juan avaló lo que ya es oficial, y agregó que para ellos es una buena noticia. “Nos están inspeccionando a todos para que podamos ayudar a dar alojamiento, por lo que nos explicaron el lavado de sabanas y esas cosas entraría por cuenta del Estado, pero nuestros empleados serían los que trabajen que también porque están exceptuados por la ley”, sostuvo el dueño de uno de los hoteles conocidos de la calle de los enamorados. Quien agregó que “no hay mal que por bien no venga, porque con el cierre de los lugares por la cuarentena estábamos entre la espada y la pared”, dijo el empresario reservando su identidad.
Los “telos” tienen una historia marcada que comenzó a principios del siglo XX con la prohibición de los prostíbulos y ahora tendrán junto con otros hospedajes un rol importante para ayudar a combatir la pandemia. Pero no todo es color de rosa. Porque otros encargados consultados afirmaron que hay empleadas que no quieren venir por miedo a contagiarse. Y que son varias las preguntas de ¿Cómo será su accionar cuando empiecen a recibir gente?. Hasta ahora las pocas respuestas que hay tienen que ver con que el Estado se haría cargo de traer los materiales limpios y los insumos para desinfectar, y que serían los mismos empleados de los hoteles quienes trabajarían según disponga cada establecimiento.
Además la situación económica antes de que se desatara la pandemia no era un detalle menor. Muchos "telos" sanjuaninos ofrecían promos y descuentos por hora. Y en algunos hasta te daban un sanguche de jamón y queso. “La situación económica era un desastre, nosotros teníamos clientes pero se notaba como había bajado el número, por eso este contrato que se viene con el Estado nos va a ayudar muchísimo a pagar las deudas”, sostuvo el encargado de un conocido hospedaje de Rawson que la fuente prefirió no nombrar.
En cuanto a la cantidad de días que estarán dispuestos dependerá de las necesidades del Estado. En principio sería por 15 a 20 días, pero eso se definirá luego. En esta primera etapa solo se están investigando y conociendo las instalaciones. Es así que por primera vez en la historia, los llamados “telos” recibirán a médicos, trabajadores de la seguridad e incluso pacientes con covid-19, pero tampoco nadie sabe qué sucederá, o mejor dicho que fruto saldrá de todo esto.