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domingo 22 de marzo de 2026

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"Acá no pasa nadie": un día en el cierre de fronteras de San Juan

La frase parece de un policía, pero es de una enfermera que como tantos trabaja en el control del Puesto San Carlos. Todas las realidades y un mito que se cae.
Por Pablo Amado

Un policía anota datos en su planilla. Hay tres más haciendo lo mismo en el puesto San Carlos que marca uno de los límites de San Juan con Mendoza. Dos enfermeras toman la temperatura y chequean otros datos. En la fila la mayoría son camioneros, pero cada tanto se ve un auto común entre los grandes monstruos de carga que traen alimentos y productos que no se fabrican en la provincia. Al igual que todas las fronteras de Argentina, la del Control San Carlos está cerrada al tránsito común. Solo pueden pasar quienes estén exceptuados por decreto presidencial, pero nadie entra saludando y comprando semitas como antes.  

Actúa Salud Pública y las Fuerzas de Seguridad sin importar el tiempo que lleve el control.

“Anotamos fecha del día, nombre y apellido, DNI, domicilio, número de teléfono, la fecha que entra a San Juan y la temperatura. Si tiene más de 37 es caso sospechoso y en ese caso la Gendarmería y la policía los aísla. De ahí se llama al 107 y ante la posibilidad de que sea un paciente sospechoso se lo deriva”, sostuvo el enfermero Diego Menéndez antes de cumplir su turno en el paraje. El recambio es cada 12 horas y entran de a dos enfermeros.

Pero ¿Qué significa que te aíslen? En la gran cantidad de encuestas realizadas a la sociedad- en su gran mayoría- están de acuerdo con que se penalice a los que no cumplen las medidas sanitarias. Y como saben todos los días hay noticias de esto y en todos lados se habla de la pandemia. El consumo de información es uno de nuestros hábitos preferido en estos días de encierro y aislamiento social.

Gráfica, web, radio, tele, redes y el clásico boca en boca o “chusmerio barato” como se dice en el barrio. La cancha está más que embarrada y las repercusiones de la información es peligrosa cuando se persigue y condena -antes de una sentencia judicial- a todo aquel que, por el motivo que sea, haya infringido alguna de las medidas vinculadas a la cuarentena.

Por ejemplificar nada más, en San Juan hace unos días fueron a linchar, literalmente, a la primera persona enferma con coronavirus que vino desde España y cumplió todo el protocolo de aislamiento social. Se viralizó su nombre, donde vivía y todo tipo de teorías y promesas de amenaza a ella y su familia que finalmente se hicieron realidad. La fueron a buscar y le tiraron piedras y otros le querían prender fuego la casa. A un pibe de Rosario también le hicieron lo mismo, a diferencia que a este le había dado negativo el test de covid-19. Solo era un caso sospechoso porque tenía fiebre.

Y aquí radica la importancia de lo antes explayado. Porque cuando la Policía, Gendarmería o los médicos deciden aislar un “caso sospechoso” lo único que le piden al paciente es que se quede en su vehículo hasta que puedan realizar el protocolo. Nada más que eso. No hay detenciones, ni arrestos, ni cualquier otro invento que circula en redes sociales hoy en día. “Simplemente le pedimos que se quede en su vehículo para que podamos coordinar su traslado a un lugar donde permanecerá asilado, que en general son los hoteles que ha dispuesto el Estado, pero eso lo evalúan los superiores y la gente de Salud Pública”, sostuvo el Oficial Principal Ricardo Díaz.

Los cambios de turno los maneja cada sector por separado, y entre ellos tienen espacios de aislamiento y otros para descansar. 

Los “casos sospechosos” tienen un sector destinado para que la persona espere ser atendida por los profesionales. “Antes había una carpa, pero se voló con el viento”, contó uno de los que trabaja en el lugar. Ahora si esa persona no cumple la cuarentena en el lugar que le asignaron la historia es otra. “Toda persona que entra es anotada en una planilla para que en el caso de no cumplir con la cuarentena donde se le asignó, quede detenida por flagrancia, trabajamos con migraciones y sabemos quiénes van a ingresar, solo ocasionalmente aparece una persona que no está prevista su llegada, pero en ese caso también se la evalúa, se la anota en la planilla y se le pide que haga la cuarentena en su casa”, agregó el funcionario policial.

Los funcionarios policiales advirtieron que no hubo incidentes hasta ahora. 

En este caso, y como en todas las fronteras de San Juan con las vecinas provincias, solo ingresan los exceptuados por decreto y los sanjuaninos que vuelven a su lugar de origen, el resto de los argentinos son acompañados por las fuerzas de seguridad para asegurarse que no tienen contacto con otras personas de San Juan.

Las personas que si están autorizadas a circular en su gran mayoría tienen barbijo y no importa si es un solo pasajero o si es un colectivo entero, “nosotros hacemos bajar y controlamos a todos los que pasan, acá no pasa nadie”, dijo la enfermera Nadia Aguilera, que como tantos otros empleados de la salud, policías y gendarmes exponen su propio bienestar por ayudar al resto.

 

En un minuto mirá cómo es el Control de San Carlos: 

Fotos: Gabriel Iturrieta 

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