Historia

Los oficios de la muerte en San Juan: llantos pagos, la foto final al finado y los "despenadores"

Vivían en el anonimato pero en cada velorio, la gente sabía donde encontrarlos. De qué se trataba cada uno de estos trabajos que quedaron en el pasado.
sábado, 28 de noviembre de 2020 · 09:00

A lo largo de los años, los hábitos han ido cambiando, uno de los que más cambió en el último tiempo, según el historiador sanjuanino Rubén Guzmán, son los rituales sobre la muerte. En el siglo XIX eran comunes ciertos trabajos que ahora no existen, como, por ejemplo: los fotógrafos que sacaban imágenes a los muertos, los que los vestían o las conocidas “lloronas” (mujeres que iban a velorios de desconocidos para llorar). Los detalles. 

Guzmán ahondó sobre los oficios que existieron en el pasado relacionados con la muerte: “Hace mucho había familias que juntaban centavo por centavo para contratar un fotógrafo para que le saque fotos al muerto. Las familias de antes eran de tener este tipo de fotos. Para ellos era normal, muy diferente si eso lo hacemos ahora, sería algo muy mal visto o poco ético”. El historiador dejó en claro que las costumbres están en constante cambio en la región y que en aquel tiempo todo esto era normal.

Incluso había personas que se encargaban de quitarle la vida a quienes estaban en sus días de agonía, padeciendo dolores. “En la mayoría de las ocasiones los llamaban para terminar con la vida de una persona que estaba padeciendo una grave enfermedad y ya estaba sufriendo mucho”, expresa Guzmán.

Eran como médicos con licencia para matar, a los que se llamaba "despenadores" o los "que te quitan la palabra". El ‘despenador’ entraba con una biblia a la habitación donde estaba la persona agonizando, hacía un ritual, decía en voz alta diferentes oraciones y le quitaba la vida rápidamente. Todo el proceso se desarrollaba sin testigos. Después, esta oficio mutó y se lo pasó a llamar ‘los que te sacan la palabra’, básicamente porque se encargaban de hacer un ritual “para sacarle las últimas palabras” a quien estaba agonizando. 

Imagen ilustrativa

“Cuantas veces habrás escuchado decir cuando hay un ser querido agonizando que ‘está esperando a alguien’ o ‘quiere decir algo antes de irse’. Este oficio se trataba de sacarle la palabra al otro, iban y le sacaban esas palabras y se la daban a conocer a sus parientes. Claramente siempre era una frase inventada”, expresó el historiador.

Según los testimonios que el profesor de historia pudo conseguir y dio a conocer en su libro, estas personas la mayoría de las veces quitaban la vida asfixiando a la persona, ya sea con una almohada o sus manos.

Este trabajo siempre fue respetado, nunca nadie señaló a ‘fulanito’ por hacer este tipo de tareas. A lo largo de la historia no se constató que se hayan registrado denuncias por quitarles las últimas palabras al ser querido. Siempre vivieron en el anonimato y se conocían por el de boca en boca. 

Guzmán confirmó que este trabajo era “respetado” porque las personas en aquel momento tenían otra forma de pensar. “En el pasado creían que este oficio se trataba de un acto humanitario. En aquella época no había medicación para las graves enfermedades y se le practicaba este tipo de eutanasia”, alegó.

En San Juan existieron. Y de acuerdo a los datos recabados por el historiador, habría uno vivo, que se encargaría de este tipo de rituales.

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