Una joven sanjuanina, Nadia Chaparro, de 20 años pasó por una repugnante situación cuando tuvo su primer llamado con una persona de un trabajo que ella estaba buscando. El hombre que habló con ella le dijo que como exigencia debía verse “llamativa con la vestimenta, preferentemente de pollerita cortita”. Posteriormente, esta situación enojó mucho a Nadia e hizo un descargo en las redes sociales: “Cansada de que existan hombres que te hablen y te hagan sentir que solo venís al mundo a ser tratada como un objeto sexual”, expresó.
Sanjuanina pidió trabajo y la sorprendieron con una condición indecorosa
La joven realizó una publicación en un diario local en busca de trabajo. Días después, un número se comunicó con ella, le dijo que habían visto su perfil y que si quería trabajar como secretaria en un autotransporte, que está ubicado en Chimbas.
Todo iba bien, pero esta persona empezó a decir cosas indebidas y ella expresó en su mensaje: “Este señor me pidió tres requisitos para trabajar: tener experiencia en atención al público, saber manejar la computadora y el teléfono, y la más importante y la que más exigen, ser llamativa con la vestimenta, preferentemente de ‘pollerita cortita’ “.
Nadia muy enojada por esta situación, le preguntó si era una obligación vestir con pollera y este hombre le respondió: “Si, porque mi jefe pide sí o sí algo para mirar durante el trabajo, es algo muy importante si no, no podemos contratarte”.
La joven después expresó que le dijo a este sujeto que “como hombre era una vergüenza” y el sujeto inmediatamente cortó.
Finalmente, Nadia dijo en su posteo: “ La verdad que como muchas estoy podrida, cansada, y harta de ver cómo hay algunos hombres, OJO, no hablo de todos, ALGUNOS, que nos hacen sentir que no valemos nada, que estamos en este mundo solo para tener un cuerpo para mirar, para complacerte, que solo somos un objeto sexual y para nada una persona a la cual respetar, BASTA YA! no somos eso, sabemos dar más, sabemos hacer más que solo ser un objeto sexual, merecemos respeto, es agotador tener que salir al mundo y pensar que tenés que cuidarte de los "piropos", cuidarte de que se le fue la mano y te toco la cola mientras vas en el colectivo, cuidarte de que no te caguen violando o matando, porque ese tipo sintió la necesidad y piensa que sos propiedad del hombre. ¡Así que por esta fea experiencia que tuve, tengan cuidado si este número les llaman!” (sic).