Hasta el 2015 quien quería cremar el cuerpo de un familiar tenía que coordinar un traslado a Mendoza para poder hacerlo. El panorama cambió luego de una larga novela que terminó con la instalación de un horno crematorio en el cementerio municipal San Miguel. En cinco años se han realizado 334 cremaciones y el interés en este tipo de procedimiento crece año a año. Cómo es el proceso, cómo son las despedidas y la posición de la Iglesia Católica, todas preguntas que intentamos responder en este informe.
El mundo de la cremación en San Juan
La mayor parte de las cremaciones se realizan respetando el último deseo del fallecido. En otros casos, los familiares deciden cremar los restos de sus parientes que han muerto muchos años atrás.
Precios y la ley
El único horno crematorio de la provincia funciona en el cementerio San Miguel, manejado por la municipalidad de Rawson. La cremación cuesta $8.400 (no incluye urna ni traslados, el pago es de contado).
En los últimos cuatro años, el precio de la cremación aumentó debido a los tarifazos que afectaron el costo del gas natural, principal insumo del procedimiento. En un año pasó de valer $6.500 a $8.400. En el 2019 el municipio decidió absorber el incremento de la tarifa y aún no se aplica la suba.
En el 2018 se realizaron 108 cremaciones y en lo que va del año suman 56. “La demanda va incrementándose todo el tiempo, a medida que se conoce el servicio, que se sabe que se brinda en San Juan”, explicó Juan Soler, a cargo del cementerio.
Para la cremación, el primer paso es completar el papeleo que incluye el certificado de defunción y llenar tres formularios a modo de declaración jurada con permiso de cremación certificado ante autoridad competente. Esto es importante porque una vez cremado el cadáver no pueden hacerse pericias sobre él ni tomarse muestras de ADN. Si dos familiares tienen opiniones contradictorias sobre cremar el cuerpo, primará la decisión del más próximo según la ley.
El procedimiento y la despedida
La sala de cremación tiene un espacio de pre-despedida. Allí los familiares están entre quince minutos y media hora para darle el último adiós al fallecido. Si los parientes quieren ver cuando el féretro ingresa al horno, pueden hacerlo a través de una ventana.
En las despedidas se viven momentos fuera de lo común. Hay fallecidos que han pedido que antes de la cremación les pasen música, otros que les lean fragmentos de parte de sus libros favoritos y algunos hasta han dejado cartas.
La cremación dura tres horas, el horno es individual, entra una sola persona. Incluso los féretros más grandes, que son los cajones super extraordinarios, no entran en el horno porque tiene problemas con la cúpula. Primero se realiza un precalentamiento del horno, posteriormente y durante unos 40 minutos se eleva la temperatura del horno a los 900º, luego la temperatura va descendiendo hasta culminar. Para que la cremación salga mejor es recomendable que los cajones no tengan partes metálicas porque generan más demora.
Las cenizas se pueden depositar en una urna (el cementerio ofrece una estándar a $900) o en un sobre. También está la opción de volcar las cenizas en un cenizario común que está en el cementerio. De igual modo, Soler informó que la gente elige llevárselas, hasta ahora solo 4 familias decidieron dejar las cenizas en el mismo cementerio.
La novela del horno
Corría el año 2000 cuando el entonces intendente Alfredo Avelín Nolléns compró por 39.000 dólares un horno crematorio, pero por las objeciones ambientales pasaron 15 años hasta que finalmente el sistema se inauguró, curiosamente, para el Día de los Muertos. El sistema se aggiornó con un filtro especial, es uno de los más modernos del país para que no genere ningún tipo de contaminación. El servicio ocupa unos 90 m2 del cementerio municipal rawsino San Miguel, ubicado en calles doctor Ortega y Meglioli.
Visión católica
Tiempo de San Juan consultó al padre José Juan García la opinión de la iglesia sobre este procedimiento, que antes era condenado. "Siglos atrás la cremación era pensada para grandes catástrofes como maremotos o terremotos, para evitar entierros masivos. Hoy no hay objeciones mayores de la Iglesia. Si bien es cierto que la Iglesia prefiere y se estimula que se mantenga el cuerpo por un tiempo largo, no ofrece resistencia teniendo en cuenta el respeto al cuerpo”, dijo José Juan García.
Incluso, el Padre opinó que en un futuro no es descabellado pensar en un ritual católico específico para las cremaciones ofrecido por los sacerdotes.