Situación critica

El drama de una familia que duerme en la intemperie con bebés y un chico discapacitado

Son 3 bebés que tienen problemas respiratorios y un joven que, además de una discapacidad, sufre de varias complicaciones de salud. Incluso así, trata de ir a la escuela, pero las dificultades pueden más que la voluntad.
martes, 30 de abril de 2019 · 11:05

El pasado 1 de abril la familia Guzmán fue desalojada sin previo de una vivienda alquilada ubicada en la Villa Obrera. El dueño de la casa decidió suprimir un contrato de alquiler de la peor manera, dejando en la calle a un grupo familiar que asegura que pagaba todos los meses con el dinero que ingresaba con la venta de semitas y los trabajos de soldadura que realizaba el jefe del hogar.

 Desde ese momento, los Guzmán están atravesando una situación cada vez más crítica. Tuvieron que irse a vivir a la casa de una prima de la familia, pero por los reducidos espacios varios de los integrantes tienen que dormir en el patio a cielo abierto. En total son 9 personas, y los más vulnerables son tres bebés de 7 meses; 2 y 3 años respectivamente. También está un chico de 21 años que tiene discapacidad motriz y necesita, de manera urgente, asistencia por los problemas de salud que tiene y pañales para poder ir a la escuela.

La situación, en los momentos más graves, obliga a que el chico asista a la escuela secundaria con sus pañales sucios. Sus compañeros, lejos de dejarlo solo, se unieron a las autoridades para hacer algo al respecto. Es que según contaron “el chico tiene mucha voluntad y es muy buena gente. Él trata de ir todos los días pero para llevarlo hace falta que la familia haga un gasto en nafta y en pañales; que no los tiene” asegura la Directora del CENS  Victorina González.    

Todas las pertenencias están a la deriva.

Desde la fecha que se detalla, los bebés y parte del grupo familiar tienen problemas respiratorios y de resfrió debido a las bajas temperaturas que están empezando a manifestarse en San Juan cada vez con mayor intensidad.  Así lo asegura Alejandro Guzmán, el padre de 4 hijos y abuelo de los tres nietos, al sostener que “en la casa de mi prima somos muchos, pero no teníamos a otro lugar a donde ir, nosotros vivíamos bien, mal que mal con la venta de semitas y pan; pero cuando nos vinimos perdimos casi toda la clientela, ahora hacemos lo que podemos, y acá los niños tienen problemas que son lógicos porque tenemos todas nuestras cosas afuera”.  

¿Quién dio la alarma?

El día del desalojo, una de las policías que participo del operativo conocía a Jonathan desde el CENS. Y su testimonio conmueve por la crudeza del trabajo que le tocÓ hacer. “Me toco desalojar el domicilio donde estaban viviendo y fue muy fuerte sacarlos de esa casa. Viéndolo a él en silla de rueda, con los bebés y cómo estaban viviendo” afirma la uniformada, que inmediatamente se puso en contacto con las autoridades de la escuela para alertar el caso y poder despertar un accionar en algún funcionario. La primera reacción llegó por parte de los compañeros de Jonathan, que junto a la directora de la escuela fueron a visitarlos para dejarles algunos insumos vitales para que “Jony” no se pierda las clases que tanto le gustan.

Son 9 miembros de la familia. 

 La voluntad de un chico que no tiene nada

Los testimonios de cariño y compromiso abundan por doquier en quienes conocen a Jonathan. “El viene a la escuela, con todos los problemas que tiene y viene igual. El solo hecho de verlo ya es grandioso. Acá varios chicos son así, pero hay otros que tienen todo y no ponen ni la mitad de la voluntad de lo que pone este chico, que siempre viene con una sonrisa” afirma la directora del Cens, Victorina González. Los compañeros comparten la misma línea de pensamiento al decir que “el siempre viene alegre como si no fuera importante lo que le pasa, y es admirable, realmente admirable las ganas que le pone; por eso sería una pena que deje de venir porque le falten unos pañales para sus necesidades”.  Las listas de afectos no terminan, y el cariño que contagia este chico se comparte tanto en porteros, docentes, compañeros y guaridas de la escuela que están muy pendientes del caso y de poder brindar una ayuda para el joven y su familia.

Una prima de la familia brindó una solución momentánea. 

¿Por qué los desalojaron?

La familia estaba pagando un alquiler en una casa en la Villa Obrera con el dinero que dejaba la venta de semitas, pero el dueño de la vivienda "un día quiso poner fin al contrato sin un previo aviso", según la versión de los desalojados. De esa manera, cuenta, fueron sorprendidos por la policía en un desalojo el pasado 1 de abril. La madre de la familia, Elena Cabrera contó que ya empezaron los trámites para intentar acceder a una vivienda del IPV. 

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