¡Guarda!

Hay ropa tendida: los secretos que esconden “los telos” sanjuaninos salen a la luz

Dos testimonios de quienes trabajan en un conocido hotel de ocasión reflejan la intimidad del  mundo del placer. Historias de infidelidad, escándalos, pedidos insólitos y lo que la gente se olvida.
miércoles, 4 de diciembre de 2019 · 21:31

“Lo que pasa en el telo queda en el telo”, es uno de los axiomas que suelen manejarse dentro de los profesionales que se desempeñan en los hoteles de ocasión. Pero esta vez y por solo esta vez, dos trabajadores experimentados de un hotel muy conocido de San Juan se animaron a romper el silencio y contar el sinfín de secretos que abundan en estas instituciones del abocadas a los placeres sexuales.

Mario tiene 41 años y trabaja en un motel ubicado en el departamento de Rivadavia por calle Pellegrini, más conocida como la “Calle de los Enamorados” por la cantidad de albergues transitorios que hay por la zona. En diálogo con este diario el hombre prefirió no involucrar el nombre del hotel ni tampoco dar su apellido para no recibir represalias por lo que se diga en esta nota. Al igual que la empleada encargada de la limpieza que en su caso prefirió mantener un anonimato total.

Aclarado este tema, pasaremos a comentar los secretos que existen en los “telos” sanjuaninos. “Yo trabajo en este lugar hace 12 años, y a pesar del tiempo que llevó siempre pasa algo que nos deja sin palabras” comienza relatando Mario. “Una vez, en el turno de la siesta, había una sola habitación ocupada, ese día me acuerdo que hacía un calor que no se podía estar, y bueno en eso cae una pareja en un corsita y se piden una habitación especial, hasta ahí todo normal, pero al rato nos toca el portero una mujer que nos pide entrar porque el que estaba adentro era el marido, estaba muy enojada y se la agarró con nosotros porque nos decía `que no lo cubramos que lo había visto entrar` y bueno nosotros no podíamos hacer semejante cosa ni mucho menos ir a molestar al hombre, pero por todo el escándalo que hizo tuvimos que avisarle por el teléfono que había una mujer muy enojada afuera” cuenta el encargado en off the record. Y agrega que “ese hombre no quería salir ese día, se quería quedar, se pidió dos horitas más y al rato se animó a salir, pero parece que cuando salió la mujer lo estaba esperando porque se sentían los gritos afuera” afirmó.

“Cosas así siempre pasan” dice la empleada que trabaja con Mario y agrega que “nosotros no sabemos cuál es el historial que trae uno cuando viene, se paga y listo, pero ha pasado que estando acá el marido o la mujer los venían siguiendo hace rato y vinieron a hacer quilombo; una vez se nos metió un hombre tranquilo que se pidió una habitación pero después se le fue derechito al garaje que tiene cada habitación porque le reconoció el auto a la mujer, ahí tuvimos que llamar a la policía porque todo se fue de las manos, encima ese día estaba sola” cuenta la mujer que se encarga de la limpieza en el hotel.

“Ese es otro tema, las cosas que deja la gente, acá las habitaciones en su mayoría tienen la hidro y hay veces que encontras todo inundado, o las sabanas adentro de la pileta, sin nombrar las botellas que se toman y después no quieren pagar, hay gente que esconde las cosas y no sabe que antes de salir nosotros revisamos todo y que después de revisar los dejamos salir” dice la mujer con cierto enojo porque “cada vez que hay que limpiar hay que hacerlo rápido para los que vienen después, ni hablar cuando es el día de los enamorados o de la secretaria que es cuando más gente viene” comenta adentrándose en el tema más polémico de los “telos”: la infidelidad.

“Nosotros sabemos que aquí es el lugar donde ocurren las infidelidades en su mayoría y en estos 12 años uno aprende a distinguir cuando vienen los que están de trampa o los que vienen legales por así decirlo, el que no tiene nada que esconder no tapa el auto con la cortina que tenemos, tampoco se pone a discutir con cositas que rompen o tienen que pagar, las paga y listo, en cambio los que vienen con la parejita se lo toman como una experiencia más turística” dice Mario mientras se prepara el mate y mira por la camarita que no venga nadie.

Los pedidos más insólitos

“Nosotros tenemos una carta con sex toys y otra con alguna que otra cosita por si quieren desayunar o algo así, pero esto no es una parrilla, por eso nos matamos de risa cuando te piden comida, una vez nos pidieron unos ravioles con pomarola y el postre helado este que es como un arrollado, o leche de almendras” dice entre risas. “Que se yo, uno piensa que acá ya se vienen comidos pero te piden fiambre o frutillas con crema, también cosas raras como que le demos más almohadas o que le cambiemos las sabanas porque no les gusta el color, acá nunca dejas de sorprenderte” dice Mario.

También quedan las cosas que se olvida la gente cuando se va, desde un celular a ropa interior y aquellas curiosidades que nos sorprenden. “Una vez me encontré un anillo de casado que estaba en el baño, me acuerdo que lo vinieron a buscar como si se hubieran olvidado el alma más o menos” dice la mujer que hace la limpieza.  “También una vez se nos metió una pareja con un perro porque después estaban las patitas por todos lados, ni hablar de las cosas que se roban como los peinecitos y las toallas” finaliza.  

Comentarios

Otras Noticias