ver más

domingo 26 de abril de 2026

Empresario: Romualdo Hebilla

“Siempre apostamos a la tecnología”

Fue preceptor, minero, operario en la fábrica de aviones y gerente de una destilería antes de abocarse a su propia empresa de distribución de alimentos. También es propietario de una plantación de ciruelas para exportación. Dijo que crecieron junto a Arcor. Por Viviana Pastor.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

Hebilla Hermanos es hoy sinónimo de productos Arcor en San Juan, ellos son los distribuidores oficiales de esta marca en la provincia, con 60 vendedores y 160 empleados. Pero los inicios fueron duros, Romualdo y Rubén Hebilla comenzaron tímidamente en 1985, vendiendo golosinas ellos solos en una camioneta.
Romualdo venía de varias experiencias laborales. Fue preceptor, minero, operario en fábrica de aviones y gerente de una destilería, antes de abocarse a su propia empresa. El Gerente General de la firma, contó que en los inicios había mucha competencia y muchos distribuidores, ellos sólo se encargaban de vender en Albardón, Angaco y San Martín. Con los años fueron ganando otros departamentos, hasta que en el ’90 fueron nombrados por Arcor como único distribuidor oficial; y en el ’95 sumaron a La Rioja y también tuvieron experiencias en Río Cuarto y Mendoza. 
 “Siempre apostamos a ser sólidos en la parte económica y en los establecimientos; siempre trabajamos en edificio propio”, contó Hebilla. El primer depósito fue la casa de sus padres, en Santa Lucía, y en 1989 se trasladaron al depósito ubicado en calle Rawson y Maipú. En esa época incorporaron la primera computadora y un sistema informático para facturación y control de stock. “Apostamos a tener sistemas de última línea, ir siempre adelante en la tecnología, siempre usamos los últimos sistemas para base de datos. Fuimos pioneros en  implementar el sistema de preventa en el ’86, siempre hicimos cosas que marcaron la diferencia”, aseguró Hebilla.
En 1992 comenzó la construcción de los actuales depósitos de 1.000 m2 de galpón para almacenamiento de mercadería; años después certificaron las normas ISO 9.000.
“La empresa Arcor creció en su producción y comprando otras empresas como Bagley y La Campagnola;  el crecimiento nuestro no depende del crecimiento de la provincia sino de la empresa a nivel mundial. Por supuesto que el contexto económico favorable ayuda a que se facilite la tarea”, dijo el empresario.
Trabajador multifacético
Romualdo empezó a trabajar apenas egresó de la Escuela Industrial Sarmiento, como preceptor en el mismo establecimiento. Luego empezó a estudiar Ingeniería en Minas, y comenzó a trabajar en una mina de sulfato de aluminio en Calingasta, hasta que lo convocaron para el servicio militar obligatorio. Cuando volvió, decidió que la minería no era lo suyo y abandonó la carrera en 4to año.
“No era para ser minero, fui jefe de sección y en esa época se trabajaba con poca tecnología, a cielo abierto y usando mucha agua para el lavado del mineral; por eso se ven las ‘pizarras’ cuando vamos a Calingasta, esos cerros negros que son los residuos del lavado del sulfato”, recordó Hebilla.
Dejó la minería y entró a trabajar en la fábrica de aviones Chincul, donde era operario en línea, luego hizo servicio de pista y tuvo “la suerte” de volar mucho cuando José Licciardi era jefe de pruebas, “yo lo acompañaba en muchos vuelos de prueba y conozco a San Juan desde arriba”, contó.
De la Chincul pasó a trabajar en la destilería Orandi Massera SA, donde en 10 años hizo carrera, entró como empleado y terminó de gerente. Cuando aún trabajaba en esta firma, inició el emprendimiento propio de distribución con su hermano, así que sus días los pasaba entre Orandi y Hebilla. Pasaron algunos años hasta que Arcor le hizo una propuesta  para que dejara todo y se dedicara a full a la distribuidora; y luego de un tiempo de negociación, ambas partes llegaron a un acuerdo. “Ahí programé mi retiro y me vine a mi empresa a principios del ’90. La época coincidió con un gran crecimiento de  Arcor y con ella, de Hebilla Hermanos”, dijo.
Romualdo, hoy
Dedica muchas horas al trabajo y hace actividad física. Los ratos de ocio los dedica a la familia y a los amigos. “Muchas reuniones de trabajo se transforman en sociales. Me apasiona el automovilismo, sobre todo el Turismo Carretera y TC 2000. No practico, pero me gusta ver. No lo practico porque es un deporte de gente joven, no de adultos, porque si corro voy a querer  llegar primero”, confesó.
En el trabajo también está rodeado de su familia, ya que dos de sus hijos trabajan con él: Gastón, que es gerente comercial; y María Agostina, en administración, ambos son licenciados en Marketing. Mientras que su hija María Daniela terminó de cursar Ingeniería Agrónoma.
“Mi papá era viñatero, así que a la empresa no la heredamos, la empezamos nosotros. Por suerte nuestros hijos la están continuando, ellos la están apoyando mucho, están comprometidos con la empresa”, señaló Hebilla.
Pero su debilidad, se le notó en la cara, es Santiago, el nieto de dos años. “Santiago es la alegría de la familia y hay otro nieto en camino”, dijo.


Diferimiento
A mediados de los ’90, los Hebilla decidieron incursionar en el agro y obtuvieron los beneficios de diferimiento impositivo en una finca donde plantaron 47 hectáreas de ciruelas para exportación, en San Martín.

La cifra
5.400
Son los clientes que tiene Hebilla en San Juan y La Rioja, con una flota de 30 vehículos y 160 empleados.


Textuales
“Mi papá era viñatero, así que a la empresa no la heredamos, la empezamos nosotros. Por suerte nuestros hijos la están continuando, ellos la están apoyando mucho, están comprometidos con la empresa”.

“La empresa Arcor creció en su producción y comprando otras empresas como Bagley y La Campagnola;  el crecimiento nuestro no depende del crecimiento de la Provincia sino de la empresa a nivel mundial. Por supuesto que el contexto económico favorable ayuda a que se facilite la tarea”.

 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar

video