“¿Te querés ganar un cambio de look, gratis?”. Así comienza el video de Martín Ignacio Monardez, quien está detrás de “Ignacio Mon”, un emprendimiento, una marca, un sello. El joven sanjuanino que aprendió del oficio de la mano de su abuela encontró en el camino de ser peluquero la vuelta de tuerca que buscaba para hacer del trabajo un momento divertido y único. Así fue como nació “la búsqueda del tesoro X un cambio de look”.
Quién es el peluquero que peinó pelucas de Moria Casán, trabaja a domicilio y es el autor de "la búsqueda del tesoro X cambio de look"
La creatividad no tiene límites para el sanjuanino que buscó darle una vuelta de tuerca al trabajo diario que realiza entre cortes y color. Su contenido en TikTok es cada vez más viral, donde comparte el arte de ser peluquero con ingenio.
El juego que propone Ignacio consiste en encontrar sobres que esconde en sitios icónicos de la provincia. Los mismos valen por un cambio total de look, a criterio de la persona ganadora, con sugerencias y consejos de yapa. La primera búsqueda se realizó en la Plaza Libertad, en Pocito; para continuar luego en la Estación San Martín, en Capital.
“La búsqueda del tesoro va a ir por todos los departamentos. No se si a los alejados, todo dependerá de si logramos los recursos para llegar. La idea es que quien lo gane sea alguien que quizás no tenga la posibilidad económica de ir al peluquero”, detalló el joven.
Esto es una parte de un viaje que inició Ignacio cuando tenía apenas unos 8 años. Su abuela era peluquera, y fue ella quien compartió sus saberes con Ignacio. A medida que fue creciendo, el aprendizaje se fue fortaleciendo hasta que se volvió una elección de vida. Fue así que comenzó a trabajar en sitios compartidos, con socios, como también en espacios de renombre en la provincia.
Entre tijeras y tinturas, la aventura de ser peluquero lo llevó a Ignacio a Buenos Aires, donde estuvo 15 años viviendo, conociendo, aprendiendo y trabajando. “Yo peiné tres pelucas de Moria”, comenta mientras camina por las calles de San Juan. No hace falta aclarar a qué Moria hacía referencia.
Durante su estadía en Buenos Aires, que iba a ser por un par de meses que se volvieron años, Ignacio tuvo la oportunidad de trabajar con grandes. Estuvo en el Bailando durante más de un año. Sostiene que, como experiencia, es buena haberla vivida, pero que muchas cosas del “ambiente” cambiaría. No todo el lujo, glamour y brillo que se ve delante de las cámaras es el mismo que se comparte detrás.
Se formó en colorimetría, aprendió peinados, adquirió el conocimiento necesario para manipular cada hebra de cabello con un solo objetivo: obtener el máximo potencial en cada look.
Poco después de la pandemia nace la ahijada de Ignacio. “Es el amor de mi vida”; dice, mientras explica que comenzó a venir a la provincia más seguido, pero era la despedida lo que más costaba. Alejarse y estar a kilómetros de distancia no era sencillo para el cariño que había desarrollado y ese fue el principal motivo por el cual decidió regresar e instalarse nuevamente en San Juan.
Si bien trabajó con algunos colegas a su regreso, decidió emprender su camino de manera individual. Desarrolló la marca “Ignacio Mon” y llevó el oficio a la casa de cada cliente que surgía. En la comodidad del hogar, cualquier persona puede contratar el servicio de Ignacio y realizar un cambio radical o mantener el estilo.
“Vos estas en la intimidad de tu hogar recibiendo un servicio exclusivo. Mientras en una peluquería te demorás cinco horas, por ejemplo, donde hay más personas; yo te ofrezco un servicio personalizado, y además aconsejo sobre los cuidados según el tipo de cabello, la forma de llevarlo y cómo sacarle el máximo provecho”, comenta.
Los precios que maneja no son distintos a los que se ven en algunas peluquerías sanjuaninas, aunque Ignacio aclara que si se tiene que trasladar a una zona alejada de lo que es el Gran San Juan, prefiere que se junten entre varias clientas para que el viaje valga la pena, o en su defecto cobra el viatico que representa el trasladarse, ya que se maneja en transporte público.
Gran parte de su aventura junto con la peluquería es compartida en sus redes sociales. Esto se logra gracias al trabajo de Santino de Vita, que es quien se encarga del contenido que permite conocer de primera mano lo que representa ser un peluquero todo terreno.
Fue precisamente en el refresh de contenido que Ignacio decidió darle forma e iniciar con la búsqueda del tesoro. “Es hermoso poder vivir la experiencia de sentirse bien con uno mismo, y eso es lo que propongo con este juego”, comenta divertido.
Ignacio aun no cree en el alcance que tiene su contenido. Incluso se muestra sorprendido y hasta con cierto pudor cuando lo reconocen en una galería céntrica y a los gritos le preguntaron dónde estaban escondidos los sobres. “Esta tarde vamos a buscarlos”, comentaron a coro tres mujeres que no paraban de decir que era “el peluquero de TikTok”.
Como emprendedor de alma espera en algún momento poder contar con un espacio, pero la falta de lugar no le quita el sueño. En su espalda carga todo lo que necesita. Varias tijeras, navajas, cepillos, secadora, clips y capas, entre otros se convierten a diario en los compañeros de trabajo de Ignacio, que se pasa todo el día de una punta a la otra haciendo lo que más le gusta, que la gente se vea bien