Sepan ustedes disculpar el tono personal de la nota, pero este domingo se celebra el Día de la Madre y el contexto amerita para que aquellas que siempre están detrás de escena contando historias sean esta vez, aunque sea una sola, protagonistas. Ellas son las mamás de Tiempo, quienes han despertado en las manos que escriben una profunda admiración.
Mujeres todoterreno, quiénes son las mamás de Tiempo de San Juan
En esta oportunidad no hizo falta salir de la redacción para encontrar el material, ya que lo interesante estaba ahí justo al lado de mi escritorio, en mis compañeras y sus relatos, en las peripecias que algunas deben hacer para cumplir con todo y sobre todo con sus hijos; en el sufrimiento y la preocupación que atraviesan cuando sus chicos se enferman; y también en el esfuerzo que hacen todos los días para que a ellos no les falte nada y, al mismo tiempo, les sobre amor.
Para todas, las preguntas fueron las mismas: cómo es un día de sus vidas; qué pasa cuando sus hijos se enferman; qué onda el grupo de mamis; y qué significa para ellas la maternidad. Sin embargo, las respuestas fueron diversas y cada una, a su manera, dejó en claro que a pesar de que la experiencia de ser madre no es sencilla, la satisfacción por ello supera cualquier adversidad.
Tres de las seis protagonistas, Flor García, Carlita Acosta y Flor Blanchero, tienen hijos muy chiquitos y, por tanto, son asiduos visitantes del diario desde tiempos remotos, incluso desde que estaban en la panza. Lo mismo sucedió con las nenas de Naty (Miriam) Walter, las que jugaron en más de una ocasión con teclados mientras su mamá escribía. Esas pequeñas crecieron y hoy ya están en ciclo escolar.
Por otro lado, las dos mamás que restan, Ago Montaño y Sandrita Sarmiento, están en otra etapa con sus niñas en el secundario y en la facultad, respectivamente. De igual modo y pese a los diferentes momentos que viven, las madres de Tiempo guardan en común dos cuestiones a destacar, una muy seria y otra no tanto. La primera es que la maternidad debe ser deseada y la segunda se resume en el desprecio por el grupo de mamis de WhatsApp.
Un poco de risas y algo de llanto, con la emoción a flor de piel y con una sinceridad que en estos tiempos y frente a cámara se agradece, mis compañeras me enseñaron que piense dos veces antes de quejarme por estar cansada sólo por trabajar. Me mostraron que la voluntad y dedicación que aplican a la tarea que compartimos es parte de su esencia y se las regaló el ejercicio de ser mamás.
Independientes, de carácter y formadoras de las próximas generaciones, sentencio sin miedo a errar que las mamás de Tiempo de San Juan son las mejores, al igual que la suya -lector- y que la mía también. Es que a pesar de lo comercial que pueda revestir la fecha, nunca es tarde para valorar esa labor que se invisibiliza con la rutina y que por peso cultural queda injustamente relegada.
A estas mujeres no les bastó con dar vida, sino que en cada amanecida, en una corrida a comprar un mapa y hasta en una preocupación cada vez que salen a bailar, están dispuestas a dar la suya sólo por amor. ¡Feliz día!
Mamá Flor y su gran descubrimiento
Mamá Sandrita y sus mil sensaciones
Mamá Carlita y su giro 180°
Mamá Agos y su compañera de vida
Mamá Flor y su gran desafío
Mamá Naty y su montaña rusa