¿Qué lleva a una persona a renunciar a su trabajo, a pesar de la incertidumbre laboral? ¿Por qué renunciar a un empleo puede ser un motivo de celebración? ¿Qué está pasando en las empresas para que ello ocurra?
Renuncié a mi trabajo
El 71% de las personas trabajadoras en la Argentina tiene el deseo de renunciar a su empleo y solamente un 29% no quiere cambiar de trabajo, está claro que una gran mayoría de los argentinos están descontentos con su vida laboral, pero dar el paso no es tan sencillo, dejar tu trabajo, tu seguridad económica, tus hábitos, tus costumbres diarias, explicárselo a tus seres queridos, es algo que a los seres humanos les cuesta mucho.
Pero... poco a poco vas acumulando cansancio, frustración, crispación, y de repente un día te levantas y todo empieza a tornarse, angustiante. Ya no tienes ilusión por ir a trabajar , ni ganas de arreglarte, ya no soportas a tus compañeros y menos a tu jefe, detestas tu lugar de trabajo, no toleras las conversaciones de tus compañeros, y tu único objetivo se ha convertido en llegar a final de mes para recibir tu sueldo y pagar las deudas.
Con este panorama se despiertan cada día más personas tras la pandemia, y es algo generalizado que lleva a muchas empresas a no entender que está pasando, justificando las renuncias con que la gente “no quiere trabajar ”, pero no es así, muchas personas se cansaron de hacer de su vida una rutina para toda la vida.
Hoy se busca tener calidad laboral, oportunidades de crecimiento, un salario emocional que permita el equilibrio entre vida y trabajo, lideres con inteligencia emocional capaces de ser empáticos con sus colaboradores, hoy se trabaja para vivir, y eso es más patente cada día, no solo en las nuevas generaciones, sino en todo el arco laboral sea cual sea la edad.
Ante este panorama lo más importante es saber detectar las señales que indican que tu trabajo te saturo y te hace cada día pensar que continuar bajo una dinámica forzada podría ser costoso, tanto para tu salud física como mental.
En Europa Coaching te mostramos 5 señales claras que debes de cambiar de rumbo profesional:
- Exceso de cansancio, estrés e irritabilidad.
El estrés hoy en día es el enemigo silencioso público número uno de nuestra salud. Sentir un estrés constante, o estar sometido a él, puede perturbar la tranquilidad y estabilidad de una persona, provocando cambios de humor, irritabilidad, ira, y un constante cansancio en su puesto de trabajo.
Este factor se agrava y es aún más notorio cuando el empleado comienza a tener dificultad para dormir o levantarse para afrontar otro día de trabajo.
Cuando no estás cómodo en un lugar de trabajo, o te sientes sometido a presiones constantes, los efectos físicos y mentales son inmediatamente visibles, y es la primera señal que debes buscar otro lugar para mostrar tu talento.
- Sientes que el horario laboral es eterno.
Cuando el trabajo te desmotiva, se convierte en algo aburrido sin alicientes, y sin ilusión. Cuando sientes que es imposible progresar dentro de la empresa, o que la rutina es lo habitual, se puede generar un impacto directo en la eficiencia del colaborador, que indica que ha llegado el momento de buscar un nuevo reto o desafío que sea más atractivo y renunciar al trabajo.
Cambiar de empleo despierta el deseo de hacer las cosas de manera diferente, es un aliciente para mostrar todo lo que has aprendido en tu carrera profesional y que te sea valorado, por eso cuando realizas un trabajo que te apasiona y te gusta el tiempo pasa rápido y no mitras el reloj.
- No hablar de tu trabajo.
Hablar de trabajo con amigos y familiares es algo muy habitual entre los argentinos, pero no es una opción para aquellos que no hacen lo que les gusta o lo que quieren, ya que entienden que hay temas más interesantes, y les estresa responder preguntas incomodas acerca de lo que no les gusta.
- No sentirse identificado con la empresa.
Cuando sientes que lo que te prometieron, no coincide con lo que te ofrecen en tu puesto de trabajo para el que fuiste seleccionado, comienza el desgaste interno, el desgano, la falta de motivación, y de creencia en los valores de tu empresa generándose un descrédito para el trabajo siendo otra señal de que es hora de renunciar a tu trabajo.
Al respecto, es importante señalar que las empresas con empleados comprometidos, que sienten que sus condiciones pactadas se cumplen obtienen resultados 202% mejores que las que carecen de ellos.
- Escasez de oportunidades y bajos salarios
Muchas empresas no dan oportunidad de crecimiento a sus colaboradores, los invisibilizan, y la promoción interna esta anulada.
En otros casos les dan responsabilidades mayores, pero no van acompañadas del salario adecuado sintiendo que la empresa no los valora por lo que son, sino por lo que hacen y ese síntoma es claro que cuando te exigen cada vez más, pero no te recompensan por tu talento y te aptitudes, por mucha actitud, que tu tengas debes buscar otro trabajo.
Tomar la decisión sin culpa.
Ya hemos vistos las señales ahora toca dar el paso más difícil, renunciar, y para ello deberemos: valorar, analizar y tomar una decisión. Te recomendamos que hagas una lista donde incluyas los pros y los contras, escribir nos ayudara a estructurar y a organizar nuestras ideas y sentimientos.
El objetivo ahora es determinar qué quieres hacer, si dejar el trabajo o no. Ya nos encargaremos de la culpa después. Es posible que necesites hablarlo con personas importantes para ti y que te ayuden a valorar las opciones los apoyos cercanos van a ser muy relevantes tanto a la hora de sopesar las opciones como después de la toma de decisión, pues serán los que estén.
Una vez que tengas la decisión tomada y te hayas decantado por dejar el trabajo, ¿cómo hacerlo sin sentirse culpable?
Vamos a recordar las razones posibles por las que podríamos sentirnos culpables al dejar el trabajo: búsqueda del bienestar personal, paz, mayor tiempo para mí o mi familia, aspiraciones de crecimiento, agotamiento personal, falta de tiempo u otra oferta.
En todas estas opciones y otras posibles, la clave está en sentir que no le debes nada a nadie, que la prioridad eres tú, que si tu estas bien todo estará bien, es fundamental sentirte realizado/a como persona para poder estar en paz contigo. Por tanto, si el trabajo no cumple tus expectativas, la culpa disminuirá.
Tu vida laboral ocupa un gran espacio de tu línea de vida, por ese motivo renuncia si no te hace feliz tu trabajo, serás un gran profesional en ese nuevo desafío que emprendas y te motive, ofreciendo seguramente tu mejor versión y dejando atrás tus malas experiencias antes de lo que piensas.
Una vez leído este artículo, sino estas contento con tu empleo deberías hacerte la pregunta de “si vives para trabajar o trabajas para vivir”.
La respuesta te dará el último empujón para decidirte a renunciar.
Escrito por Carlos Fernández Coach y Psicólogo.
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