Francisco Sánchez, el secretario de Culto de la Nación, renunció a su cargo. Fuentes oficiales dejaron trascender que la dimisión obedecía estrictamente a "cuestiones personales”.
Renunció el funcionario que había pedido la pena de muerte para Cristina Kirchner
Francisco Sánchez ocupaba la secretaría de Culto. Su reemplazante, un mileísta puro y cercano a la Iglesia, ya está designado.
Rápidamente el gobierno designó a su reemplazante. La nominación recayó en el diputado de La Libertad Avanza de la provincia de Buenos Aires, Nahuel Sotelo, un hombre muy cercano a la Iglesia Católica, y al presidente Javier Milei.
Las últimas escaramuzas de Sánchez con Balcarce 50 tuvieron que ver con decisiones cuestionadas, como el viaje a la cumbre de VOX (a título personal) en el que lamentó “el retroceso del conservadurismo en Argentina”, y su ausencia en el Tedeum del 25 de mayo, algo injustificable especialmente para un funcionario a cargo de su área.
Sánchez porta también un rosario de declaraciones, al menos, desafortunadas.
Se mostró un enemigo del Papa Francisco, pidió la “pena de muerte" para Cristina Kirchner, trató a las personas de confesión musulmana como "hordas islámicas", y se desvivió en críticas a los pueblos originarios y a quienes apuntalaban políticas de diversidad.
En sus redes sociales, contra Cristina Kirchner escribió, en tiempos de los alegatos del fiscal Luciani en la Causa Vialidad: "12 años por robar impunemente es casi nada. El año pasado presenté un proyecto de ley para que este tipo de delitos sean considerados traición a la Patria. Merecen la pena de muerte, no una liviana prisión domiciliaria".
Sánchez, que antes de secretario de culto era diputado nacional por Neuquén, y accedió al gabinete nacional por la influencia de Patricia Bullrich, llegó a cuestionar la aprobación del divorcio vincular, ley promovida por el alfonsinismo y sancionada en 1987.