Se cumplen 1000 días de gestión de Alberto Fernández al mismo tiempo que el INDEC precisó para agosto una cifra de inflación escandalosa.
Alberto Fernández definió con una palabra sus 1000 días de gestión: "Fueron...
Si bien el 7% del mes pasado es menor al brutal 7.4% de julio, todos esperaban un descenso más pronunciado, a la espera del IPC de setiembre, que vendrá cargado con aumentos de tarifas, prepagas, y otros insumos del día a día de los trabajadores.
El Presidente defendió lo actuado en su gestión, tras mil días a los que calificó de “traumáticos”. "No fueron fáciles estos mil días, fueron traumáticos", confesó, en un acto de entrega de viviendas en Santiago del Estero, ya totalmente abocado a un rol cuasi protocolar, tras dejar tácitamente la economía y el día a día en manos del superministro Sergio Massa.
En cuanto a la calificación de “traumáticos”, volvió a hacer hincapié en la pandemia del coronavirus y la guerra entre Rusia y Ucrania, latiguillos que enfurecen a la oposición, que le recuerda que todos los países del mundo pasaron por esos males y no tuvieron las consecuencias, especialmente inflacionarias, del nuestro.
De todas formas, y a momentos de que se anunciará la sideral inflación, se mostró optimista: "¿Está todo terminado? No, falta un montón. Tenemos que darle una pelea clara a la inflación que nos cuesta mucho combatir. Tenemos que dar la pelea para que los salarios de los que trabajan alcancen, y no vamos a ceder en esa lucha".
Luego realizó el racconto de los males heredados de la gestión anterior, que combatió con su “carácter”: "Todos los que gobernamos en este tiempo no teníamos derechos a ser débiles de carácter, porque teníamos que tener fuerza para enfrentarnos a los acreedores y al FMI siendo un país quebrado, para enfrentar la pandemia cuando habían terminado con el ministerio de salud, habían dejado vacío los hospitales y abandonado al personal sanitario, habían abandonado la educación”.
Finalmente, dibujó el sesgo antiimperialista para solaz de los sectores más duros del kirchnerismo: “Había que tener coraje cuando empezó la guerra para reclamar que los misiles que vuelan por el norte del mundo no se conviertan en hambre para el sur, había que tener coraje para ir a la Cumbre de las Américas y decir en Los Ángeles lo que padece América Latina".