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miércoles 8 de abril de 2026

ANÁLISIS

Confianza, lealtad … e intendentes

Esa es la receta que utilizó Sergio Uñac para tomar la primera decisión de peso de su gestión aún antes de comenzar formalmente: la selección de los colaboradores que pondrán sus ojos al servicio del equipo. Por Sebastián Saharrea
Por Redacción Tiempo de San Juan

Hay decisiones que hablan por sí solas, que definen un rumbo: armar un presupuesto, elegir colaboradores. Antes de empezar formalmente sus días como gobernador, Sergio Uñac ya tomó las dos, y es esa definición del equipo una declaración de intenciones que siempre se aguardan para ver el camino elegido. Como un DT de fútbol, pongamos el Tata Martino en la selección, que dice cosas si pone un 4-4-2, si juega con extremos o coloca a dos 9 de área como en aquella vieja discusión de si Batistuta y Balbo pueden jugar juntos.

Sin el buzo de entrenador pero sí con ese necesario instinto de seleccionador, Sergio Uñac debió trabajar horas extra para parir a su primer equipo, los que estarán a sol y a sombra con las botas puestas para llevarle soluciones a la montaña de eventos cotidianos que un gobernador debe enfrentar en la diaria. Y para definir una estrategia de más largo plazo en los tiempos libres que les deje la agenda de todos los días. Casi nada, las condiciones que debieron tener de manera excluyente los designados.

Hay entre las fuentes que aportaron al nuevo equipo muchos dirigentes de los "de toda la vida”, señal inequívoca de confianza de tanto camino compartido. Los hay siempre en estos casos, desde Gioja a Macri, también lógicamente en el nuevo gobernador. Pero hay una usina de dirigentes que claramente Sergio decidió priorizar en especial: la de los intendentes.

Colegas en muchos casos de cuando él andaba en la misma, fatigando escritorios provinciales para llevarse algo para su pueblo. No todos, hay otros que recién aparecieron en los últimos 4 años, justo cuando él partió a la Legislatura como vice de Gioja: por caso, Ana María López de Herrera, derrotada en Rivadavia y reciclada para la Casa de San Juan en Buenos Aires, sobre quien luego se ampliará.

Por proximidad y comprensión, fueron los intendentes los principales soportes de Uñac en los últimos tiempos, tanto políticos como espirituales. Incluso en los tiempos más turbulentos, los jefes comunales bancaron en silencio al vice y se ganaron el respeto y el reconocimiento del nuevo gobernador. Quedó claro en la administración de los nuevos ministerios que Sergio encontró en sus ex colegas esa dosis de confianza, lealtad y también la capacidad de haberse fajado contra la miles de adversidades de la gestión ejecutiva.

Encima esta vez quedaron varios jefes comunales de perfiles parecidos, sacados de carrera por precepto constitucional y relegados a cargos legislativos en los que no se sienten cómodos. Doble motivo para aprovecharlos en escritorios que conocen de memoria.

Uno es el caso de Alberto Hensel, dos veces intendente de Sarmiento que esta vez debió dejar su lugar porque la constitución provincial no permite nuevos períodos, pero igual fue su gestión avalada con su sucesor Cacho Martín. Hensel y Uñac tiraron juntos para el mismo lado como intendentes del Sur provincial, y allí hicieron buenas migas. No le tocó fácil al ahora electo diputado por Sarmiento: irá a Minería, un ministerio sacudido por el último evento ambiental en Veladero, pero también por el poco margen operativo que les queda a las empresas. No sólo Barrick, sino Gualcamayo y en especial Casposo.

Deberá arreglárselas en aguas turbulentas y por eso Uñac buscó la pericia de Hensel. Que aporta no sólo capacidad de comunicación, sino gestión. Y con un condimento para el análisis: Hensel viene de un departamento minero pero de la cal, cambio de palo a la lógica de que cuando se habla de minería la sensación es estar refiriéndose sólo a los metales. Se trata de una distancia interesante, para tener en cuenta.

Otro intendente de buena relación con Uñac desde los tiempos de colegas es Walberto Allende. También de retiro forzoso por motivos constitucionales, aunque en su caso no le fue muy bien en las urnas (fue electo diputado, pero su postulante a sucederlo como intendente perdió). Ya de experiencia previa en Desarrollo Humano, Allende fue aprovechado para encabezar el que funciona como un pulmón para la gestión diaria: asistir a los que más necesitan. Esa doble experiencia fue decisiva: no sólo haber reportado en la misma cartera, sino conocer todos los rincones y los pasadizos secretos para llegar al despacho indicado por el hecho de ser intendente y cansarse de golpear la puerta. Como Uñac.

Quedan otros intendentes que no pudieron repetir y llegaron a Diputados. El caso del jachallero Barifusa, quien quedó en el banco de suplentes para algún recambio: por las mismas razones dispone de buen vínculo con Uñac. O el calingastino Garcés, a quien utilizará en algún lugar. Está el chimbero Mario Tello, también electo diputado provincial y que suena para Vialidad. O la citada Ana María, derrotada sin atenuantes en Rivadavia por Fabián Martín pero a quien Uñac decidió convalidar con un cargo importante. Que no será un ministerio, como probablemente habrá preferido, pero sí será un cargo donde podrá brillar por su espíritu inquieto si se lo propone.

Para Sergio, una decisión jugada la de ubicar a gente en lugares importantes a pocos días de una derrota en las urnas. Que habla bien de su espíritu de no dejar a nadie afuera del paraguas, y menos aún si fue gente que puso en cuerpo por el proyecto independientemente del resultado. "No habrá una Ferrari, pero por ahí hay un Passat”, fue la imagen metafórica que utilizó la gente del gobernador para explicar la decisión.

Del lado de la extrema confianza aparece con nitidez el círculo más íntimo que ocupará los cargos centrales, muchos de ellos designados de arranque: el ministro de Hacienda, Roberto Gattoni; el de Gobierno, Emilio Baistrocchi; el de Infraestructura, Julio Ortiz Andino; el de Producción, Andrés Días Cano; y el secretario General de la Gobernación, Juan Flores.

Cada uno con sus razones, comenzando por el propio Gattoni. La forma que utilizó Uñac para presentarlo el martes exime de toda explicación: "secretario de Hacienda de Joaquín Uñac”, recordó. Joaquín es su padre, también intendente, amigo en especial de su hermano Rubén, experiencia evidente y algo así como de trato familiar con todos. Irá a donde más duele: el bolsillo. La custodia más sagrada de los recursos y los gastos, lógicamente con las atribuciones de alguien a quien escuchan mucho más allá de los asientos contables que son su especialidad.

Emilio Baistrocchi proviene de las filas de Juan Carlos Gioja, pero de a poco se afirmó en la confianza del nuevo gobernador desde su trabajo en la Legislatura. Hasta convertirse en un hombre de su extrema confianza, al punto de haberlo designado en otro ministerio que funciona como una glándula del propio cuerpo: el de Gobierno, que concentra toda la seguridad desde la policía hasta el servicio penitenciario. Allí no va cualquiera.

Tampoco va cualquiera a la Secretaría General, que como su nombre lo indica es de amplias atribuciones y manejos delicados. Por eso no sorprendió la designación de un hombre de inquebrantable lealtad con el jefe, además de la suficiente capacidad como para poner en marcha la estructura. Es Juan Flores, desconocido en general y de bajo perfil, pero perteneciente al círculo de los afectos de Uñac desde los tiempos de jóvenes, junto al intendente pocitano Fabio Aballay.

Con Andrés Díaz Cano se conocen desde hace años, cuando el flamante ministro de la Producción aterrizó con un proyecto de planificación a largo plazo en Pocito y eso significó estrechar un férreo lazo, además de cierto lanzamiento internacional de quien era entonces un intendente pocitano con proyección. Tanta proyección que finalmente llegó, y contó con Díaz Cano para otra área sensible: un sector productivo que tampoco pasa sus mejores días y requiere creatividad para salir. Además, también tendrá a su cargo el manejo de la industria, con algunas urgencias de estos días como el caso de la EMA.

 Esa gente que contribuyó en la formación del flamante gobernador, proveniente en especial de la española Granada, poblará alguna tribuna junto a Díaz Cano el día de la asunción.

Con Julio Ortiz Andino también la relación es de extrema confianza. Ese conocimiento mutuo, la experiencia del nuevo funcionario en escritorios nacionales (proviene de Vialidad y maneja todas las gestiones pendientes, en especial por Agua Negra) y la delicadeza de la negociación con la Nación (ahora en manos de Macri), hacen de esta designación otro punto central.

El resto de los nuevos ministros designados dispone, cada uno, de su propio argumento para haber llegado donde están. Felipe de los Ríos es desde hace años el rector de uno de los colegios más populares de San Juan, la Boero, y quienes lo conocen lo definen como una persona especialmente emprendedora. Castor Sánchez es un médico de especialidad otorrinolaringólogo de reconocimiento amplio por sus galardones profesionales, y de buen humor según cuentan quienes lo frecuentan. Tendrá a su cargo la delicada relación con los profesionales de la salud. En Turismo, Claudia Grinszpan fue designada por su carácter ordenado, porque es especialista en la actividad y porque implica una continuidad de Dante Elizondo, a quien hoy secunda y quien seguramente el gobernador electo preservará en otra función. Y Jorge Chica es un joven emprendedor que tiene a su padre en el área, pero bajo el organigrama de Desarrollo Humano, y ahora sube de jerarquía y de presupuesto.

Hay dos que siguen. Raúl Tello, a quien Uñac decidió renovarle la confianza en Ambiente, y Tulio Del Bono, en Ciencia y Tecnología. No hubo cambios jerárquicos en estructuras más allá de Deportes: se hablaba de Seguridad, o de un ministerio del agua, por caso.

Serán asuntos pendientes del paso del tiempo. Al fin y al cabo, esto recién está empezando.

 

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