Por Miriam Walter
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El presidente del Tribunal de Cuentas abre la puerta para irse
Isaac Abecasis ocupa uno de los cargos vitalicios más apetecidos de la provincia, en el organismo que se encarga de controlar las cuentas en todas las reparticiones públicas. En medio de un revuelo por la tarea de control, tanto interno como externo, dice que hoy no se va pero que mañana, no sabe. Otro de los vocales permanentes admite que se va. Por Miriam Walter.
“Yo no tengo que opinar políticamente de nada, aunque me trague un sapo con un Alikal, porque esto no es un cuerpo político, es un cuerpo técnico y si quieren que controlemos nada más que esto y nos lo dice la ley, yo tengo que cumplir la ley. ¿Si voy a irme antes de lo pensado? No sé mañana, hoy no”. La frase sugestiva es de Isaac Abecasis, el presidente del Tribunal de Cuentas, quien ocupa uno de los cargos más apetecibles de la provincia, vitalicio y con un sueldo equiparable al de un juez de Cámara, cercano a los 26 mil pesos.
Por lo pronto, en el Tribunal ya hay una baja confirmada, la de otro de los 3 miembros permanentes, el vocal Pedro Belenguer (ver aparte), quien a que está “desmotivado” por las limitaciones en los controles y que renunciará por su edad, pero que las condiciones de trabajo “influyen”.
En la misma línea de malestar, Abecasis dijo a Tiempo de San Juan que “me producen decepción algunas actitudes, nada más, pero bueno yo no voy a cambiar el mundo. Me decepcionan algunas actitudes en general, acá tenemos cuerpos técnicos muy calificados, masters en derecho administrativo, masters en Economía, hacemos permanentemente cursos de capacitación. Somos el único organismo público que certificó normas ISO. Acá cada uno emite un voto fundado, a mí me pegan pero mis votos son fundados, se ve que a algunos no les gusta que los controlen”.
Abecasis habló especialmente de la Cámara de Diputados. El Tribunal de Cuentas es un organismo constitucional y su propia cuenta la audita el cuerpo legislativo, que todavía no le aprueba al ente de control el ejercicio de 2008. “La cuenta no aprobada sigue todavía en ascuas, es la cuenta de 2008 y están todavía en la formalidad de la presentación, los diputados opinan cosas distintas no sé si es por pícaros o qué, porque acá en el Tribunal son todos profesionales. Ellos tienen un juzgamiento político de las cosas, y está bien que así sea porque son un cuerpo político y nosotros hacemos un juzgamiento técnico de las cuentas”, analizó Abecasis.
Según los números del Tribunal, en el 2004 de 300 cuentas se presentaron 5. Para que cambiara esa conducta en los organismos públicos, el organismo decidió “escrachar” a los no cumplidores y publicó un listado en los diarios locales lo que provocó que a los pocos días, desde las oficinas del Estado hicieran cola para llevar la información requerida. En 2007 se habilitó por ley al Tribunal para aplicar multas a los incumplidores, que recaían directamente sobre el bolsillo de los funcionarios a cargo de las reparticiones que no presentaran sus cuentas, con lo que se mejoraron los controles; pero una ley reciente disminuyó el monto de las multas. En diciembre de 2010 le recortaron nuevamente las atribuciones al Tribunal, no permitiéndole más hacer juicios de responsabilidad que obligaban a los funcionarios responsables de perjuicio contra el Estado, a resarcir su falta con plata de su propio bolsillo.
“No sé si hay razones políticas (para los recortes de funciones), yo hago lo tengo que hacer. Estadísticamente la mayoría de las cuentas se aprueba, el logro de esta gestión es que se ha conseguido que todos rindan cuentas, antes nadie rendía cuentas. A cualquiera que va a comprar pan le dan un ticket y es dinero privado, pero quien administra fondos públicos debe rendir cuentas. Ahora rinden todos”, opinó el presidente del Tribunal de Cuentas.
En este marco, Abecasis dejó la puerta abierta para renunciar de este cargo vitalicio del que sólo puede irse por renuncia, muerte o mal desempeño. “Si volviera atrás no sé qué haría, no digo ni sí ni no. Es complicado las relaciones con la política, cuando yo llegué acá no había estado ni cerca de la política, me había dedicado íntegramente a la actividad privada asesorando empresas, compañías de seguros, entonces no sabía la lógica de la política. Y sigo sin entender algunas cosas porque tengo una formación jurídica muy arraigada, entonces a mí la norma me dice blanco y para mí es blanco, y si no que cambien las normas. Eso es la seguridad jurídica. En la política lo blanco puede ser gris, negro… según la mayoría”, analizó Abecasis.
Hasta se permitió una lectura nostálgica: “claro que extraño la actividad privada, se me caen las lágrimas cada vez que me acuerdo, pero cuando uno acepta un desafío, no se puede ir así nomás, porque uno está más cómodo en la actividad privada. Cuando crea que no puedo, me iré. Igual tengo 64 años, no creo que esté más de 10 años acá, porque mi familia no quiere que esté, cuando llegué al cargo, mi esposa, mi hijo y hasta la empleada me dijeron que estaba loco”. Y agregó: “económicamente es un buen sueldo, pero todo lo que yo hice y tengo es de antes de ingresar acá, este sueldo no me permite hacer ninguna inversión”. Y agregó: “yo tenía más poder cuando estaba en mi estudio y yo era dueño de la situación y rendía examen todos los días, yo tenía más cargo cuando estaba en la calle”.
“Las limitaciones se han ido dando no sé por qué, si estuviera atado de pies y manos, me iría. A lo mejor con las competencias que nos han dejado puedo controlar más”, sentenció.
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